I. Hermes Hermes nació en el monte Cilene , en Arcadia , hijo de Zeus y de la ninfa Maya . Su llegada al mundo fue tan veloz como todo lo que haría después: apenas recién nacido, escapó de la cuna, salió de la cueva y comenzó a explorar el mundo con una curiosidad que no se agotaría jamás. Su infancia es un catálogo de travesuras divinas: robó el ganado de Apolo , inventó la lira con el caparazón de una tortuga, creó el fuego por fricción y estableció los primeros intercambios comerciales. En la tradición posterior, Hermes aparece como protector de los heraldos , y por eso se le vincula con los embajadores y negociadores durante la guerra. No combate, pero hace posible la comunicación . En el " Himno Homérico a Hermes" , se dice que “no había nacido aún el día entero cuando ya tramaba grandes cosas”, una frase que resume la esencia de su juventud: movimiento, ingenio, transformación. Hermes no crece: se desplaza. Hera no lo persigue, porque la diosa no persigue a todos los ...