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Mostrando las entradas etiquetadas como Poetry

"Canto a mí mismo" v. nº XLVIII por Walt Whitman

XLVIII Y yo he dicho que el alma no vale más que el cuerpo, y que el cuerpo no vale más que el alma, y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo. Y aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral. Tú y yo, sin un céntimo, podemos comprar el pico más alto de la sierra; y el fulgor de una pupila y un guisante en su vaina humillan toda la sabiduría del mundo. No hay otro oficio ni empleo que aquel que enseña al mozo a ser un héroe. Y por blando que sea un objeto, puede ser un día el eje en que descanse la rueda del universo. Y digo a todos los hombres y mujeres: Serenad vuestro espíritu frente a los universos infinitos. Y digo también: No os preocupéis de Dios. A mí, que todo me preocupa, no me preocupa dios. No me preocupan ni Dios ni la muerte. Yo oigo y veo a Dios en todas las cosas, pero no lo comprendo, como no comprendo que haya nada en el mundo más admirable que yo. ¿Por qué voy a empeñarme en que Dios sea otra cos...

"Sleen" por Charles Baudelaire

Yo soy como ese rey de aquel país lluvioso, rico, pero impotente, joven, aunque achacoso, que, despreciando halagos de sus cien concejales, con sus perros se aburre y demás animales. Nada puede alegrarle, ni cazar, ni su halcón, ni su pueblo muriéndose enfrente del balcón. La grotesca balada del bufón favorito no distrae la frente de este enfermo maldito; en cripta se convierte su lecho blasonado, y las damas, que a cada príncipe hallan de agrado, no saben ya encontrar qué vestido indiscreto logrará una sonrisa del joven esqueleto. el sabio que le acuña el oro no ha podido extirpar de su ser el humor corrompido, y en los baños de sangre que hacían los Romanos, que a menudo recuerdan los viejos soberanos, reavivar tal cadáver él tampoco ha sabido pues tiene en vez de sangre verde agua del Olvido.

"Lo fatal" por Rubén Darío

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,   y más la piedra dura, porque ésa ya no siente,   pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,   ni mayor pesadumbre que la vida consciente.   Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,   y el temor de haber sido y un futuro terror...    Y el espanto seguro de estar mañana muerto,   y sufrir por la vida y por la sombra y por   lo que no conocemos y apenas sospechamos,   y la carne que tienta con sus frescos racimos,   y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,   y no saber adónde vamos,   ¡ni de dónde venimos!...

"Recinto XIX" por Carlos Pellicer

 RECINTO XIX Hoy que has vuelto, los dos hemos callado, y sólo nuestros ojos pensamientos alumbraron la dulce oscuridad de estar juntos y no decirse nada. Sólo las manos se estrecharon tanto como rompiendo el hierro de la ausencia. ¡Si una nube eclipsara nuestras vidas! Deja en mi corazón las voces nuevas, el asalto clarísimo, presente, de tu persona sobre los paisajes que hay en mí para el aire de tu vida.

"La puerta" por Amado Nervo

Por esa puerta huyó, diciendo: «¡Nunca!» Por esa puerta ha de volver un día... Al cerrar esa puerta, dejó trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil, indecisa, levemente sacude la vidriera palpita más aprisa, más aprisa mi corazón cobarde que la espera. Desde mi mesa de trabajo veo la puerta con que sueñan mis antojos, y acecha agazapado mi deseo en el trémulo fondo de sus ojos. ¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo he de aguardar con la mirada incierta a que Dios me devuelva compasivo a la mujer que huyó por esa puerta? ¿Cuándo habrán de temblar esos cristales empujados por sus manos ducales y, con su beso ha de llegarme ella, cual me llega en las noches invernales el ósculo piadoso de una estrella? ¡Oh, Señor!, ya la pálida está alerta: ¡oh, Señor, cae la tarde ya en mi vía y se congela mi esperanza yerta! ¡Oh, Señor, haz que se abra al fin la puerta y entre por ella la adorada mía! ...¡Por...

"La culpa es de uno" de Mario Benedetti

Quizá fue una hecatombe de esperanzas un derrumbe de algún modo previsto ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido todas mis intuiciones se asomaron para verme sufrir y por cierto me vieron hasta aquí había hecho y rehecho mis trayectos contigo hasta aquí había apostado a inventar la verdad pero vos encontraste la manera una manera tierna y a la vez implacable de desahuciar mi amor con un solo pronóstico lo quitaste de los suburbios de tu vida posible lo envolviste en nostalgias lo cargaste por cuadras y cuadras y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera ahí nomás lo dejaste a solas con su suerte que no es mucha creo que tenés razón la culpa es de uno cuando no enamora y no de los pretextos ni del tiempo hace mucho, muchísimo que yo no me enfrentaba como anoche al espejo y fue implacable como vos mas no fue tierno ahora estoy solo francamente solo siempre cuesta un poquito empezar a sentirse desgraciado antes de regresar a mis lóbregos cuarteles de invierno con los oj...

"Trilce" por César Vallejo

Hay un lugar que yo me sé en este mundo, nada menos, adonde nunca llegaremos. Donde, aun si nuestro pie llegase a dar por un instante será, en verdad, como no estarse. Es ese sitio que se ve a cada rato en esta vida, andando, andando de uno en fila. Más acá de mí mismo y de mi par de yemas, lo he entrevisto siempre lejos de los destinos. Ya podéis iros a pie o a puro sentimiento en pelo, que a él no arriban ni los sellos. El horizonte color té se muere por colonizarle para su gran cualquiera parte. el lugar que yo me sé,

"CXXIV" por Julio Flórez

Cuando lejos, muy lejos, en hondos mares, en lo mucho que sufro pienses a solas, si exhalas un suspiro por mis pesares, mándame ese suspiro sobre las olas. Cuando el sol con sus rayos desde el oriente rasgue las blondas gasas de las neblinas, si una oración murmuras por el ausente, deja que me la traigan las golondrinas. Cuando pierda la tarde sus tristes galas, y en cenizas se tornen las nubes rojas, mándame un beso ardiente sobre las alas de las brisas que juegan entre las hojas. Que yo, cuando la noche tienda su manto, yo, que llevo en el alma tus mudas huellas, te enviaré, con mis quejas, un dulce canto en la luz temblorosa de las estrellas.

"Pudiera ser" por Alfonsina Storni

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido no fuera más que aquello que nunca pudo ser, no fuera más que algo vedado y reprimido de familia en familia, de mujer en mujer. Dicen que en los solares de mi gente, medido estaba todo aquello que se debía hacer... Dicen que silenciosas las mujeres han sido de mi casa materna... Ah, bien pudiera ser... A veces en mi madre apuntaron antojos de liberarse, pero, se le subió a los ojos una honda amargura, y en la sombra lloró. Y todo esto mordiente, vencido, mutilado, todo esto que se hallaba en su alma encerrado, pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Bouler

Si miraste mi amor sin entender, y dejaste mi cama sin armar. Si besaste sin nunca comprender lo importante que es hoy poder amar. No quisiera escucharte arrepentir de que no queda sitio donde ir, porque no queda sueño que esperar. Y si un día pudieras decidir pero decides, una vez más, no quedar en lugar de hacerme sonreír, es solamente porque yo escogí mal,  y no porque yo decidí sufrir ni porque Barcelona es mi lugar, sino porque está ciego tu sentir o, ciego, yo me he vuelto a enamorar.

Cuidad jardín

Yo entiendo tu soledad -claro que no es la mía-; estás echada en la cama, está la luz apagada  y la ciudad casi en ruinas. Tantas ganas de un abrazo, donde hayas puesto el deseo, jardín imperecedero, quién pudiera echarle el lazo. Si su amor es verdadero o el invierno dejará calvas  las matas de invernadero, propongámonos un reto. Porque, siendo jardinero, yo no sé nada de flores, de rimas o de amores: Soy un ignorante completo.

Manifiesto

El arte de la seducción  -y llamarlo arte es abusivo -, no pasa por ser cazado ni por crear obligación. Si yo he de forzar tu mano, el misterio del amor saltará de tu balcón  y todo esfuerzo será vano. Mi buena predisposición  y mi total transparencia  no son la mejor estrategia  ni sirven de solución. Pero, obstáculos aparte, cómo le explico a un guerrero  que el amor es lo primero y que no soy su rival. Cuando quien es compañero  no va a soltar el puñal, tómese como señal de peligro inminente.  Habiendo aquí tanta gente, yo fui a amar a un animal.

Bendecido

Pasé una hora abrazándote,  susurrándote al oído  mis temores y deseos,  mis pasiones y delirios.  Mientras dormías profundo,  compartí todo mi mundo,  confesiones que he admitido.  Estuve toda la noche,  despierto y agradecido.  A tu valentía de estar,  le di un sincero cumplido.  A tus ganas de quererme,  las llené de besos tibios.  Era ya la madrugada,  y trinó una golondrina  de envidia al ver nuestro nido.  Puede que durmiera poco,  si es que algo había dormido.  Tal vez fue solo un ensueño  al que el cansancio ha cedido,  pero estaba amaneciendo,  y yo, feliz, bendecido. 

Derrumbe

La puerta estaba cerrada y llena de herrumbre, cuando así, desde la nada, llegó el derrumbe. Sin el verdor intenso de tu mirada, la senda no dio comienzo: quedó blindada. En manos de la frustración de no alcanzarte, qué frágil fue la ilusión que quiso amarte. Me vi golpeando el muro de tus adentros; un eco rebotó, oscuro, sin un “lo siento”. Ebrio de pasión vana, tan pasajera, sabiendo que tú, mañana, estarías fuera. ¿Qué hace un amante solo, enamorado, en un mundo de corazones desencantados?

Repetición

El abandono volverá a sentirse nuevo  Y no podré decirte, amor, cuanto me hirieron. Es tan extraño sangrar hoy por esta herida, creí que esta cicatriz no se abriría. La expectativa se frustró y no has venido. Aquí, el culpable seré yo; tú, un malparido.  Mi vida pudo, quizás, ser tan diferente, pero el destino se escribió, aquí, en mi frente.

En M Mayor

No quiero despertarte, bien sé que estás dormida, todo el dolor del mundo ha terminado un buen día. No quisiera que pensaras, porque sé que lo harías, aquello que has dejado también morirá, mi vida. Lejos está esa tumba en la que me arrodillaba, tu memoria, tu rostro, se van perdiendo en la nada Ha desaparecido el hogar que has construido y solo, de pie, perduran las bestias que tú has parido Para cuando acabe, quisiera, si guardo un deseo todavía poder abrazar tu alma como sentiste la mía. Perdonar tu ausencia y todas tus elecciones, entender como las Moiras con sus viejos corazones. Ver en el Todo un sentido que, ahora, se me escapa, mientras se aviva el latido de una sombra que me ataca.

Cerca

Llamo y reclamo por tu presencia    como si fueras alguien normal,  luego yo encuentro solo lamentos  y a un terrorista emocional.  El día a día se me hace eterno  estoy intentando ser funcional.  Donde yo ponga todas mis ganas,  como lo haga, siempre da igual.  Tengo cintura para estos dramas  y buenas piernas para escapar,  pero pensando, en mis adentros,  hoy me arrepiento al verte llegar.  Cuando el dolor sacude mis versos  soy solo un perro que amaestrar,  pero, mi vida, amo perverso,  deja estos huesos sin enterrar.  Ya no le pido al universo  que haga un milagro y me deje amar,  solo le ruego que, en tu partida,  mi entendimiento me aporte paz.

"Volver a verte" por Rafael Maya

Volver a verte no era sólo un ligero y constante empeño, sino anudar, dentro del alma, un hilo roto del ensueño. Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena y sin embargo seguir creyendo que eras mía. Volver a verte era el milagro de una dulce convalescencia cuando todo, el alma desnuda, vuelve más bello de la ausencia. Volver a verte, tras la noche impenetrable del abismo, era hallar en tus ojos una imagen vieja de mí mismo. Y encontrar, en el hondo pasado, días más bellos y mejores, como esa carta en cuyos pliegues se conservan algunas flores. Volver a verte era mostrarme la pena que está congelada, como bruma de tarde hermosa, en el azul de tu mirada. Y, ya lo ves, del largo viaje regreso más puro y más fuerte, porque dormí toda una noche en las rodillas de la muerte. Porque yo miraba en tus ojos un cielo de cosas pasadas, como en el agua de las grutas se ven ciudades encantadas. Y porque vi tu clara imagen, entre un nimbo de luz serena, como jamás, a ojo...

"Desde el alma" por Homero Manzi y Víctor Piuma Vélez

(I) Alma, si tanto te han herido Por qué te niegas al olvido Por qué prefieres Llorar lo que has perdido Buscar lo que has querido llamar lo que murió. Vives inútilmente triste Y sé que nunca mereciste Pagar con pena La culpa de ser buena Tan buena como fuiste Por amor. Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón (II) Deja esa carga Vuelve a tu antigua ilusión Junto al dolor que abre una herida llega la vida  trayendo otro amor.    Alma, no entornes tu ventana Al sol feliz de la mañana No desesperes, Que el sueño más querido Es el que más nos hiere Y es el que duele más Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón

Bajo Cero

  El placer que vivimos muere en un soplo breve, vigoroso y fugaz, como abril cuando llueve. La caricia del sol que cruzó la ventana se llevó, sin aviso, una imagen liviana. Como un Midas inmerso en un trace febril, encontré un metal gélido, duro y hostil del que cada recuerdo parece estar hecho de los sueños que, pétreos, endurecen el pecho, de las ganas que acaban donde nace la nada. Hoy son tiempos frustrantes, ayer fuego en la cama. Del delirio de juntos a soñar con proyectos, sepultando estas ganas en un páramo muerto. El deseo se seca si lo nutre lo incierto y los sueños se enfrían, tensos, rígidos, yertos. Está desierta la noche, la memoria, la cama y, en la calle callada, se asomó la desgana.