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Mostrando las entradas etiquetadas como Poetry

Bendecido

Pasé una hora abrazándote,  susurrándote al oído  mis temores y deseos,  mis pasiones y delirios.  Mientras dormías profundo,  compartí todo mi mundo,  confesiones que he admitido.  Estuve toda la noche,  despierto y agradecido.  A tu valentía de estar,  le di un sincero cumplido.  A tus ganas de quererme,  las llené de besos tibios.  Era ya la madrugada,  y trinó una golondrina  de envidia al ver nuestro nido.  Puede que durmiera poco,  si es que algo había dormido.  Tal vez fue solo un ensueño  al que el cansancio ha cedido,  pero estaba amaneciendo,  y yo, feliz, bendecido. 

Derrumbe

La puerta estaba cerrada y llena de herrumbre, cuando así, desde la nada, llegó el derrumbe. Sin el verdor intenso de tu mirada, la senda no dio comienzo: quedó blindada. En manos de la frustración de no alcanzarte, qué frágil fue la ilusión que quiso amarte. Me vi golpeando el muro de tus adentros; un eco rebotó, oscuro, sin un “lo siento”. Ebrio de pasión vana, tan pasajera, sabiendo que tú, mañana, estarías fuera. ¿Qué hace un amante solo, enamorado, en un mundo de corazones desencantados?

Repetición

El abandono volverá a sentirse nuevo  Y no podré decirte, amor, cuanto me hirieron. Es tan extraño sangrar hoy por esta herida, creí que esta cicatriz no se abriría. La expectativa se frustró y no has venido. Aquí, el culpable seré yo; tú, un malparido.  Mi vida pudo, quizás, ser tan diferente, pero el destino se escribió, aquí, en mi frente.

En M Mayor

No quiero despertarte, bien sé que estás dormida, todo el dolor del mundo ha terminado un buen día. No quisiera que pensaras, porque sé que lo harías, aquello que has dejado también morirá, mi vida. Lejos está esa tumba en la que me arrodillaba, tu memoria, tu rostro, se van perdiendo en la nada Ha desaparecido el hogar que has construido y solo, de pie, perduran las bestias que tú has parido Para cuando acabe, quisiera, si guardo un deseo todavía poder abrazar tu alma como sentiste la mía. Perdonar tu ausencia y todas tus elecciones, entender como las Moiras con sus viejos corazones. Ver en el Todo un sentido que, ahora, se me escapa, mientras se aviva el latido de una sombra que me ataca.

Cerca

Llamo y reclamo por tu presencia    como si fueras alguien normal,  luego yo encuentro solo lamentos  y a un terrorista emocional.  El día a día se me hace eterno  estoy intentando ser funcional.  Donde yo ponga todas mis ganas,  como lo haga, siempre da igual.  Tengo cintura para estos dramas  y buenas piernas para escapar,  pero pensando, en mis adentros,  hoy me arrepiento al verte llegar.  Cuando el dolor sacude mis versos  soy solo un perro que amaestrar,  pero, mi vida, amo perverso,  deja estos huesos sin enterrar.  Ya no le pido al universo  que haga un milagro y me deje amar,  solo le ruego que, en tu partida,  mi entendimiento me aporte paz.

"Volver a verte" por Rafael Maya

Volver a verte no era sólo un ligero y constante empeño, sino anudar, dentro del alma, un hilo roto del ensueño. Volver a verte era un oscuro presentimiento que tenía de hallarte ajena y sin embargo seguir creyendo que eras mía. Volver a verte era el milagro de una dulce convalescencia cuando todo, el alma desnuda, vuelve más bello de la ausencia. Volver a verte, tras la noche impenetrable del abismo, era hallar en tus ojos una imagen vieja de mí mismo. Y encontrar, en el hondo pasado, días más bellos y mejores, como esa carta en cuyos pliegues se conservan algunas flores. Volver a verte era mostrarme la pena que está congelada, como bruma de tarde hermosa, en el azul de tu mirada. Y, ya lo ves, del largo viaje regreso más puro y más fuerte, porque dormí toda una noche en las rodillas de la muerte. Porque yo miraba en tus ojos un cielo de cosas pasadas, como en el agua de las grutas se ven ciudades encantadas. Y porque vi tu clara imagen, entre un nimbo de luz serena, como jamás, a ojo...

"Desde el alma" por Homero Manzi y Víctor Piuma Vélez

(I) Alma, si tanto te han herido Por qué te niegas al olvido Por qué prefieres Llorar lo que has perdido Buscar lo que has querido llamar lo que murió. Vives inútilmente triste Y sé que nunca mereciste Pagar con pena La culpa de ser buena Tan buena como fuiste Por amor. Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón (II) Deja esa carga Vuelve a tu antigua ilusión Junto al dolor que abre una herida llega la vida  trayendo otro amor.    Alma, no entornes tu ventana Al sol feliz de la mañana No desesperes, Que el sueño más querido Es el que más nos hiere Y es el que duele más Estribillo Fue, lo que empezó una vez Lo que después, dejó de ser Lo que al final Por culpa de un error Fue noche amarga Del corazón

Bajo Cero

  El placer que vivimos muere en un soplo breve, vigoroso y fugaz, como abril cuando llueve. La caricia del sol que cruzó la ventana se llevó, sin aviso, una imagen liviana. Como un Midas inmerso en un trace febril, encontré un metal gélido, duro y hostil del que cada recuerdo parece estar hecho de los sueños que, pétreos, endurecen el pecho, de las ganas que acaban donde nace la nada. Hoy son tiempos frustrantes, ayer fuego en la cama. Del delirio de juntos a soñar con proyectos, sepultando estas ganas en un páramo muerto. El deseo se seca si lo nutre lo incierto y los sueños se enfrían, tensos, rígidos, yertos. Está desierta la noche, la memoria, la cama y, en la calle callada, se asomó la desgana.

"Carta a Filena" por Antonio García Gutiérrez

Aunque siempre fuí cobarde Contigo, amoroso alarde Hacer de un recuerdo quiero: Era a mitad de Febrero; Era a mitad de una tarde. Con el alma de amor llena, Buscando alivio á la pena Que mi corazón traspasa, Llamé á tu puerta, Filena, Y estabas solita en casa. No sé si aliviar quisiste Mis amantes desvarios: Ello es que viéndome triste Enternecida pusiste Tus labios sobre los mios. Sin duda fué caridad: Sin duda fué solo un medio De mostrarme tu piedad; Pero ¡ay! que ha sido el remedio Peor que la enfermedad. Mira, Filena querida, Si hay desdicha parecida A esta mi desdicha fuerte: Lo que á tantos da la vida A mi me ha dado la muerte.

"Slogan" por Abigael Bohórquez

Y, fue que, un día, el BUEN vecino estrenó la película, como un trigal en llamas: AIDS IS COMING / AIDS IS HERE ; y uno ya no volvió a poder ser la familia de hierba de Walt Whitman: --¿me celebro a mí mismo y me canto a mí mismo?-- because to die for AIDS is different from what any supposed . Sobrevino el terror, the happy birthday of dear DEATH TRACY ; uno entonces, enamorado todavía de las cosas oscuras tornó a mirar a su izquierda, a su derecha, detrás, al frente, queriendo ver espejos donde tocar un rostro fértil; pero llegó algo que vino enemistando, desapartando y no es igual la vida: because to die for AIDS is different from what any supposed ; y devino el horror impenitente de que éramos muriendo o vamos a morir o estamos muertos y obstinados: dead-drunk rock, dead-end rock, deadfall rock, deadly gone world rock, o yeah, but to die for AIDS is different y ai'nos vamos, carnal haciéndonos poquitos, esfúmate, pass bye no chingues, puta muerte, but to die for AIDS is d...

"Nocturno a Rosario" por Manuel Acuña

I ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tu sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir. III De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho, y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer. IV Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más. V A veces pienso en darte mi eterna despedida, borra...

"Letanías de la tierra muerta" por Alfonsina Storni

A Gabriela Mistral  Llegará un día en que la raza humana  Se habrá secado como planta vana,  Y el viejo sol en el espacio sea  Carbón inútil de apagada tea.  Llegará un día en que el enfriado mundo  Será un silencio lúgubre y profundo:  Una gran sombra rodeará la esfera  Donde no volverá la primavera;  La tierra muerta, como un ojo ciego,  Seguirá andando siempre sin sosiego,  Pero en la sombra, a tientas, solitaria,  Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.  Sola, con sus criaturas preferidas  En el seno cansadas y dormidas.  (Madre que marcha aún con el veneno  de los hijos ya muertos en el seno.)  Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros  Soportará sobre los muertos hombros.  Desde allí arriba, negra la montaña  La mirará con expresión huraña.  Acaso el mar no será más que un duro  Bloque de hielo, como todo oscuro.  Y así, angustiado en su dureza, a solas  Soña...

"Instante" por Meira Delmar

"Lirios de agua" por Claude Monet (1904) Ven a mirar conmigo el final de la lluvia. Caen las últimas gotas como diamantes desprendidos de la corona del invierno, y nuevamente queda desnudo el aire.   Pronto un rayo de sol encenderá los verdes del patio, y saltarán al césped una vez más los pájaros.   Ven conmigo y fijemos el instante -mariposa de vidrio- en esta página. 

"Cómo mengua mi propia arquitectura..." por Marina Romero

¡Cómo mengua mi propia arquitectura saber que no te tengo contenido, y sentir el querer disminuido, disminuyendo mi inicial postura! Yo quisiera vivirme en piedra dura gigante de mi mal, en el olvido, aunque llorara con dolor crecido en oculto raudal, mi desventura, que vale más querer y haber perdido y poder reclamar como alimento el parco grano del tronchado trigo, que pasar la vida sin amigo levantando murallas contra el viento en un alarde de valor fingido.

Madre

Y en el silencio de la magra noche, súbita y cubierta de rocío, la mano de la tierra, como un nido, dio cobijo a todos los mortales. Fecunda adquisición, para nuestros males, la tierna calidez de los estíos; Y para los carnavales, ha vestido de madreselvas las plazas de mi barrio. Allí, donde los vientos pasan de largo, Deméter se ha dormido en un suspiro. Descansa, reina mía, infatigable fuerza, aliento, espíritu y madre. Allí, donde los tenebrosos lares siempre oscuros, lúgubres y yermos  se haya tu hija presa, en el infierno, ilumínala con una rosa que se abre.

"Carnaval" por Luis Llorens Torres

 Bella ficción de reinas y de reyes... Oh, carnaval, alegre carnaval, que unces tus yuntas de mejores bueyes y aras la carne en el vaivén del vals. Arado quo revuelcas corazones, en surcos de dolor y de placer, y arrancas las raíces y tocones, que dejaron las siembras del ayer. Queda, desnuda, la cachonda era, apta para la nueva primavera, que vaticina el grito del amor. Grito y clarín de la fecunda guerra en que hasta las lombrices de la tierra sueñan el sueño de la flor.

"La bacanal" por Salvador Rueda

"La bacanal de los andrios" por Tiziano (1523–1526) Desierto y mudo su elocuente foro; con estallar de estrépito sonoro la delirante bacanal asoma. No importa que minando la carcoma esté su base de sillares de oro, ni que entre mares de imborrable lloro caiga como la impúdica sodoma. El festival con su esplendor la baña, y sus noches magnificas recrea, y con báquicos bailes le acompaña. Y Roma, entre el festín que la rodea, vacila como tronco en la montaña que, antes de herirlo, el viento bambolea. 2 Abren la marcha grupos numerosos de silenos con pieles revestidos, que adelantan el paso confundidos con grupos de bacantes bulliciosos. Agitando los tirsos primorosos de cien lazos espléndidos ceñidos, excitan y enardecen los sentidos con sus bailes de ritmos cadenciosos. De la noche rompiendo las tristezas, van antorchas de rayos penetrantes que del cuadro destacan las bellezas. Y un escuadrón de sátiros saltantes conduce en las cornígeras cabezas hojas de hiedra en círculos tr...

"Quéjase de la suerte" por Sor Juana Inés de la Cruz

  " Muchacha en la ventana" por Salvador Dalí (1925) ¿En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas. Yo no estimo hermosura que vencida es despojo civil de las edades ni riqueza me agrada fementida*, teniendo por mejor en mis verdades consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades. *fementida, engañosa.

"Fin y Principio" por Wislawa Szymborska

Zaporiyia, Ucrania. Fuente: Reuters/Stringer Después de cada guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo. Alguien debe echar los escombros a la cuneta para que puedan pasar los carros llenos de cadáveres. Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas, los muelles de los sofás, las astillas de cristal y los trapos sangrientos. Alguien tiene que arrastrar una viga para apuntalar un muro, alguien poner un vidrio en la ventana y la puerta en sus goznes. Eso de fotogénico tiene poco y requiere años. Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra. A reconstruir puentes y estaciones de nuevo. Las mangas quedarán hechas jirones de tanto arremangarse. Alguien con la escoba en las manos recordará todavía cómo fue. Alguien escuchará asintiendo con la cabeza en su sitio. Pero a su alrededor empezará a haber algunos a quienes les aburra. Todavía habrá quien a veces encuentre entre hierbajos argumentos mordidos por la herrumbre, y los lleve al montón de l...

"Te quiero" por Mario Benedetti

   Tus manos son mi caricia  mis acordes cotidianos  te quiero porque tus manos  trabajan por la justicia    si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos    tus ojos son mi conjuro  contra la mala jornada  te quiero por tu mirada  que mira y siembra futuro   tu boca que es tuya y mía  tu boca no se equivoca  te quiero porque tu boca  sabe gritar rebeldía    si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos    y por tu rostro sincero  y tu paso vagabundo  y tu llanto por el mundo  porque sos pueblo te quiero   y porque amor no es aureola  ni cándida moraleja  y porque somos pareja  que sabe que no está sola   te quiero en mi paraíso  es decir que en mi país  la gente viva feliz...