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Mostrando las entradas etiquetadas como Poetry

"Slogan" por Abigael Bohórquez

Y, fue que, un día, el BUEN vecino estrenó la película, como un trigal en llamas: AIDS IS COMING / AIDS IS HERE ; y uno ya no volvió a poder ser la familia de hierba de Walt Whitman: --¿me celebro a mí mismo y me canto a mí mismo?-- because to die for AIDS is different from what any supposed . Sobrevino el terror, the happy birthday of dear DEATH TRACY ; uno entonces, enamorado todavía de las cosas oscuras tornó a mirar a su izquierda, a su derecha, detrás, al frente, queriendo ver espejos donde tocar un rostro fértil; pero llegó algo que vino enemistando, desapartando y no es igual la vida: because to die for AIDS is different from what any supposed ; y devino el horror impenitente de que éramos muriendo o vamos a morir o estamos muertos y obstinados: dead-drunk rock, dead-end rock, deadfall rock, deadly gone world rock, o yeah, but to die for AIDS is different y ai'nos vamos, carnal haciéndonos poquitos, esfúmate, pass bye no chingues, puta muerte, but to die for AIDS is d...

"Nocturno a Rosario" por Manuel Acuña

I ¡Pues bien! yo necesito decirte que te adoro decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto al grito que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión. II Yo quiero que tu sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir. III De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho, y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer. IV Comprendo que tus besos jamás han de ser míos, comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás, y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más. V A veces pienso en darte mi eterna despedida, borra...

"Letanías de la tierra muerta" por Alfonsina Storni

A Gabriela Mistral  Llegará un día en que la raza humana  Se habrá secado como planta vana,  Y el viejo sol en el espacio sea  Carbón inútil de apagada tea.  Llegará un día en que el enfriado mundo  Será un silencio lúgubre y profundo:  Una gran sombra rodeará la esfera  Donde no volverá la primavera;  La tierra muerta, como un ojo ciego,  Seguirá andando siempre sin sosiego,  Pero en la sombra, a tientas, solitaria,  Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria.  Sola, con sus criaturas preferidas  En el seno cansadas y dormidas.  (Madre que marcha aún con el veneno  de los hijos ya muertos en el seno.)  Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros  Soportará sobre los muertos hombros.  Desde allí arriba, negra la montaña  La mirará con expresión huraña.  Acaso el mar no será más que un duro  Bloque de hielo, como todo oscuro.  Y así, angustiado en su dureza, a solas  Soña...

"Instante" por Meira Delmar

"Lirios de agua" por Claude Monet (1904) Ven a mirar conmigo el final de la lluvia. Caen las últimas gotas como diamantes desprendidos de la corona del invierno, y nuevamente queda desnudo el aire.   Pronto un rayo de sol encenderá los verdes del patio, y saltarán al césped una vez más los pájaros.   Ven conmigo y fijemos el instante -mariposa de vidrio- en esta página. 

"Cómo mengua mi propia arquitectura..." por Marina Romero

¡Cómo mengua mi propia arquitectura saber que no te tengo contenido, y sentir el querer disminuido, disminuyendo mi inicial postura! Yo quisiera vivirme en piedra dura gigante de mi mal, en el olvido, aunque llorara con dolor crecido en oculto raudal, mi desventura, que vale más querer y haber perdido y poder reclamar como alimento el parco grano del tronchado trigo, que pasar la vida sin amigo levantando murallas contra el viento en un alarde de valor fingido.

Madre

Y en el silencio de la magra noche, súbita y cubierta de rocío, la mano de la tierra, como un nido, dio cobijo a todos los mortales. Fecunda adquisición, para nuestros males, la tierna calidez de los estíos; Y para los carnavales, ha vestido de madreselvas las plazas de mi barrio. Allí, donde los vientos pasan de largo, Deméter se ha dormido en un suspiro. Descansa, reina mía, infatigable fuerza, aliento, espíritu y madre. Allí, donde los tenebrosos lares siempre oscuros, lúgubres y yermos  se haya tu hija presa, en el infierno, ilumínala con una rosa que se abre.

"Carnaval" por Luis Llorens Torres

 Bella ficción de reinas y de reyes... Oh, carnaval, alegre carnaval, que unces tus yuntas de mejores bueyes y aras la carne en el vaivén del vals. Arado quo revuelcas corazones, en surcos de dolor y de placer, y arrancas las raíces y tocones, que dejaron las siembras del ayer. Queda, desnuda, la cachonda era, apta para la nueva primavera, que vaticina el grito del amor. Grito y clarín de la fecunda guerra en que hasta las lombrices de la tierra sueñan el sueño de la flor.

"La bacanal" por Salvador Rueda

"La bacanal de los andrios" por Tiziano (1523–1526) Desierto y mudo su elocuente foro; con estallar de estrépito sonoro la delirante bacanal asoma. No importa que minando la carcoma esté su base de sillares de oro, ni que entre mares de imborrable lloro caiga como la impúdica sodoma. El festival con su esplendor la baña, y sus noches magnificas recrea, y con báquicos bailes le acompaña. Y Roma, entre el festín que la rodea, vacila como tronco en la montaña que, antes de herirlo, el viento bambolea. 2 Abren la marcha grupos numerosos de silenos con pieles revestidos, que adelantan el paso confundidos con grupos de bacantes bulliciosos. Agitando los tirsos primorosos de cien lazos espléndidos ceñidos, excitan y enardecen los sentidos con sus bailes de ritmos cadenciosos. De la noche rompiendo las tristezas, van antorchas de rayos penetrantes que del cuadro destacan las bellezas. Y un escuadrón de sátiros saltantes conduce en las cornígeras cabezas hojas de hiedra en círculos tr...

"Quéjase de la suerte" por Sor Juana Inés de la Cruz

  " Muchacha en la ventana" por Salvador Dalí (1925) ¿En perseguirme, mundo, qué interesas? ¿En qué te ofendo, cuando sólo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas? Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas. Yo no estimo hermosura que vencida es despojo civil de las edades ni riqueza me agrada fementida*, teniendo por mejor en mis verdades consumir vanidades de la vida que consumir la vida en vanidades. *fementida, engañosa.

"Fin y Principio" por Wislawa Szymborska

Zaporiyia, Ucrania. Fuente: Reuters/Stringer Después de cada guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo. Alguien debe echar los escombros a la cuneta para que puedan pasar los carros llenos de cadáveres. Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas, los muelles de los sofás, las astillas de cristal y los trapos sangrientos. Alguien tiene que arrastrar una viga para apuntalar un muro, alguien poner un vidrio en la ventana y la puerta en sus goznes. Eso de fotogénico tiene poco y requiere años. Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra. A reconstruir puentes y estaciones de nuevo. Las mangas quedarán hechas jirones de tanto arremangarse. Alguien con la escoba en las manos recordará todavía cómo fue. Alguien escuchará asintiendo con la cabeza en su sitio. Pero a su alrededor empezará a haber algunos a quienes les aburra. Todavía habrá quien a veces encuentre entre hierbajos argumentos mordidos por la herrumbre, y los lleve al montón de l...

"Te quiero" por Mario Benedetti

   Tus manos son mi caricia  mis acordes cotidianos  te quiero porque tus manos  trabajan por la justicia    si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos    tus ojos son mi conjuro  contra la mala jornada  te quiero por tu mirada  que mira y siembra futuro   tu boca que es tuya y mía  tu boca no se equivoca  te quiero porque tu boca  sabe gritar rebeldía    si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos    y por tu rostro sincero  y tu paso vagabundo  y tu llanto por el mundo  porque sos pueblo te quiero   y porque amor no es aureola  ni cándida moraleja  y porque somos pareja  que sabe que no está sola   te quiero en mi paraíso  es decir que en mi país  la gente viva feliz...

"En la tumba del soldado desconocido" por Oscar Hahn

  Con qué alegría marchan los hombres a la guerra Con qué entusiasmo limpian y cargan sus fusiles Con qué fervor cantan sus himnos de combate Con qué ansiedad toman su puesto en la trinchera Con qué inquietud oyen el ruido de las bombas Con qué insistencia silban las balas en el aire Con qué lentitud corre la sangre por su frente Con qué estupor miran sus ojos el vacío Con qué rigidez yacen sus cuerpos en el barro Con qué premura son arrojados en la fosa Con qué rapidez son olvidados para siempre

"You've got the love" by Florence Welch & Mark Bowen

  Diversas fuentes antiguas relatan que Hécate  respondía a quienes la invocaban con devoción. En la "Teogonía" de Hesíodo  se menciona que Hécate recibió de Zeus el privilegio de conceder favores a los mortales. Hesíodo destaca que ella puede otorgar bendiciones en la tierra, el mar y el cielo, y que escucha las plegarias de quienes la veneran, lo que la convierte en una figura accesible y poderosa dentro del panteón griego. Los "Himnos Órficos" , textos rituales usados en prácticas religiosas y mágicas, también la presentan como una deidad que responde a las súplicas. El "Himno a Hécate"  la describe como “portadora de luz” y “reina de los caminos”, y se le pide explícitamente que escuche y proteja al invocador. Estos himnos eran utilizados en contextos de invocación mágica, lo que refuerza la idea de que Hécate era vista como una diosa que podía ser contactada directamente por los humanos. Además, los "Papiros Mágicos Griegos" , u...

"Song Of Myself, XVIII". Walt Whitman

"Samson and Delilah" by Solomon Joseph Solomon  (1884)  With music strong I come, with my cornets and my drums, I play not marches for accepted victors only,  I play marches for conquer'd and slain persons. Have you heard that it was good to gain the day? I also say it is good to fall, battles are lost in the same spirit in which they are won. I beat and pound for the dead, I blow through my embouchures my loudest and gayest for them. Vivas to those who have fail'd! And to those whose war-vessels sank in the sea! And to those themselves who sank in the sea! And to all generals that lost engagements, and all overcome heroes! And the numberless unknown heroes equal to the greatest heroes known! Con estrépitos de músicas vengo, con cornetas y tambores. Mis marchas no suenan solo para los victoriosos, sino para los derrotados y los muertos también. Todos dicen: es glorioso ganar una batalla. Pues yo digo que es tan glorioso perderla. ¡Las batallas se pierden con el mismo...

Acto II, Escena VII de "Como gustéis" de William Shakespeare

El verdor del acebo en el invierno Blow, blow, thou winter wind, Thou art not so unkind As man’s ingratitude; Thy tooth is not so keen, Because thou art not seen, Although thy breath be rude. Heigh-ho! sing, heigh-ho! unto the green holly: Most friendship is feigning, most loving mere folly: Then, heigh-ho, the holly! This life is most jolly. Freeze, freeze, thou bitter sky, That dost not bite so nigh As benefits forgot: Though thou the waters warp, Thy sting is not so sharp As friend remembered not. Heigh-ho! sing, heigh-ho! unto the green holly... Sopla, sopla, viento invernal, No eres tan cruel como la ingratitud humana; tu mordedura no es tan aguda, porque no se te ve, aunque tu aliento sea rudo. ¡Ay-ho! canta, ¡ay-ho! junto al acebo verde: La amistad suele fingirse, el amor es pura locura: Entonces, ¡ay-ho, el acebo! Esta vida es goce. Hiela, hiela, cielo amargo, Que no muerdes tan cerca como los favores olvidados: Aunque deformes las aguas, tu aguijón no es tan punzante como el...

"Boda negra" por Julio Flórez

Oye la historia que contome un día el viejo enterrador de la comarca: era un amante a quien por suerte impía su dulce bien le arrebató la parca. Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de la hermosa; la gente murmuraba con misterio: es un muerto escapado de la fosa. En una horrenda noche hizo pedazos el mármol de la tumba abandonada, cavó la tierra… y se llevó en los brazos el rígido esqueleto de la amada. Y allá en la oscura habitación sombría, de un cirio fúnebre a la llama incierta, dejó a su lado la osamenta fría y celebró sus bodas con la muerta. Ató con cintas los desnudos huesos, el yerto cráneo coronó de flores, la horrible boca le cubrió de besos y le contó sonriendo sus amores. Llevó a la novia al tálamo mullido, se acostó junto a ella enamorado, y para siempre se quedó dormido al esqueleto rígido abrazado.

"Dolor" por Alfonsina Storni

Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar... Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar.

"La luna, la sombra y el bufón” por Antonio Machado

I.   Fuera, la luna platea cúpulas, torres, tejados; dentro, mi sombra pasea por los muros encalados. Con esta luna parece que hasta la sombra envejece.   Ahorremos la serenata de una cenestesia ingrata, y una vejez intranquila, y una luna de hojalata. Cierra tu balcón, Lucila. II   Se pinta panza y joroba en la pared de mi alcoba. Canta el bufón: ¡Qué bien van, en un rostro de cartón, unas barbas de azafrán! Lucila, cierra el balcón.

"Soneto XLVII" por Francesco Petrarca

Bendito sea el año, el punto, el día, la estación, el lugar, el mes, la hora y el país, en el cual su encantadora mirada encadenóse al alma mía. Bendita la dulcísima porfía de entregarme a ese amor que en mi alma mora, y el arco y las saetas, de que ahora las llagas siento abiertas todavía. Benditas las palabras con que canto el nombre de mi amada; y mi tormento, mis ansias, mis suspiros, y mi llanto. Y benditos mis versos y mi arte pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento, puesto que ella tan solo lo comparte.

"La dama vestida de blanco" por Francisco Villaespesa

Jardín blanco de luna, misterioso jardín a toda indagación cerrado, ¿qué palabra fragante ha perfumado de jazmines la paz de tu reposo? Es un desgranamiento prodigioso de perlas, sobre el mármol ovalado de la fontana clásica: un callado suspirar; un arrullo tembloroso… Es el amor, la vida… ¡Todo eso hecho canción! La noche se ilumina; florecen astros sobre la laguna… ¿Es la luna que canta al darte un beso, o el ruiseñor que estremecido trina al recibir los besos de la luna?