Force, courage, calme


Sin saber cuál es la respuesta correcta, sé que la violencia generará más violencia.

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Mylène Farmer - Désenchantée


Nager dans les eaux troubles | Nadar en las aguas turbulentas
Des lendemains | del mañana
Attendre ici la fin | esperar aquí el fin
Flotter dans l'air trop lourd | Flotar en el aire demasiado lleno
Du presque rien | de casi nada
A qui tendre la main | ¿A quién tender la mano?
Si je dois tomber de haut | Si debo caer desde lo alto
Que ma chute soit lente | que mi caída sea lenta
Je n'ai trouvé de repos | No he encontrado mas descanso
Que dans l'indifférence | que en la indiferencia
Pourtant, je voudrais retrouver l'innocence | Sin embargo, quisiera recuperar la inocencia
Mais rien n'a de sens, et rien ne va | pero nada tiene sentido y nada está bien

Tout est chaos | Todo es caos
A côté | a mi lado
Tous mes idéaux des mots | Todos mis ideales son palabras
Abîmés... | destrozadas...
Je cherche une âme, qui | Busco un alma, que
Pourra m'aider | pueda ayudarme
Je suis d'une génération désenchantée. | Yo soy de una generación desencantada
Désenchantée | desencantada
  
Qui pourrait m'empêcher | ¿Quién podría prevenirme
De tout entendre | de comprenderlo todo
Quand la raison s'effondre | cuando la razón se desmorona?
A quel sein se vouer | ¿A qué seno consagrarse
Qui peut prétendre | que quizás pretenda
Nous bercer dans son ventre | arroparnos en su vientre?
Si la mort est un mystère | Si la muerte es un misterio
La vie n'a rien de tendre | la vida no tiene nada de tierno
Si le ciel a un enfer | Si el cielo es un infierno
Le ciel peut bien m'attendre | el cielo bien puede esperarme
Dis moi, | Dime,
Dans ces vents contraires comment s'y prendre | ¿Cómo engancharse a esos vientos contrarios?
Plus rien n'a de sens, plus rien ne va | Ya nada tiene sentido, ya nada está bien

Tout est chaos | Todo es caos
A côté | a mi lado
Tous mes idéaux des mots | Todos mis ideales son palabras
Abîmés... | destrozadas...
Je cherche une âme, qui | Busco un alma, que
Pourra m'aider | pueda ayudarme
Je suis d'une génération désenchantée. | Yo soy de una generación desencantada
Désenchantée | desencantada

Tout est chaos | Todo es caos
A côté | a mi lado
Tous mes idéaux des mots | Todos mis ideales son palabras
Abîmés... | destrozadas...
Je cherche une âme, qui | Busco un alma, que
Pourra m'aider | pueda ayudarme
Je suis d'une génération désenchantée. | Yo soy de una generación desencantada
Désenchantée | desencantada

Tout est chaos | Todo es caos
A côté | a mi lado
Tous mes idéaux des mots | Todos mis ideales son palabras
Abîmés... | destrozadas...
Je cherche une âme, qui | Busco un alma, que
Pourra m'aider | pueda ayudarme
Je suis d'une génération désenchantée. | Yo soy de una generación desencantada
Désenchantée | desencantada

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"Buscando un culpable" por Lola Morón


La intolerancia a la incertidumbre es peligrosa cuando implica sacar conclusiones precipitadas sobre un acontecimiento tan grave como el suicidio-homicidio al que, desgraciadamente y todo parece apuntar, nos enfrentamos estos días. La sociedad necesita encontrar un culpable. Es obligado recordar las palabras de Hipócrates que, ya en el siglo V antes de Cristo, señaló el recurso que utilizaban magos, impostores y charlatanes de la época para explicar la epilepsia: “(…) utilizan lo divino para ocultar su impotencia y desconcierto, al no contar con ningún tipo de ayuda que ofrecer (…)”.

Vivimos en una época en la que se reniega de la maldad, de lo diferente, de lo que no encaja en nuestra forma de pensar y argumentar, en el contexto de un pensamiento pseudoglobalizado y, en ocasiones, cientifista. Consideremos estos sucesos como inconcebibles, no intentemos explicar lo que a veces, simplemente, no tiene explicación.

No busquemos respuestas en lo divino, pero tampoco en las enfermedades mentales —que, por otro lado, existen desde el principio de los tiempos. No se trata de hacer un panfleto a favor de los pacientes con depresión (que ni siquiera es necesario porque es absolutamente ridículo establecer comparación o identificación alguna con esta enfermedad). Simplemente, aceptemos que hay cosas que no podemos explicar porque son subjetivas, porque forman parte de la variabilidad interpersonal, por lo imprevisible de la conducta humana, porque no somos máquinas y nunca lo seremos. Nunca sabremos qué pasó exactamente por la cabeza de Andreas Lubitz en el momento de tomar la decisión de hacer lo que hizo (salvo que encuentren una declaración de intenciones entre sus pertenencias y no parece).

 ¿Es posible prevenir actos como este? Definitivamente, sí. Es relativamente fácil mentir y simular salud mental. Es relativamente fácil falsear evaluaciones psicotécnicas validadas. Sin embargo, con que se detecte un solo caso pueden salvarse 150 vidas y esta es una afirmación hecha desde mi experiencia como psiquiatra en una compañía aérea española.

 Las medidas de prevención tras los atentados del 11-S han sido criticadas por excesivas y represivas. Sin embargo, mientras que en 2001 era necesario que los pilotos comerciales pasaran controles psiquiátricos bianuales según la normativa europea, ahora sólo se realiza un control en el momento de la selección (para obtener la licencia, no para renovarla).

En el caso de Lubitz, no parece que haya ocultado un malestar psíquico o una enfermedad mental, al menos a los médicos. Estaba diagnosticado, tratado y en teoría de baja laboral. Pero no eran los psiquiatras de Germanwings los que disponían de esta información, y ellos habrían tenido en su mano prevenirlo. O tal vez no, pero el hecho es que estos profesionales, en Europa, simplemente no existen.

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Reacciona ante la homofobia: "La expulsión de dos gays provoca una rebelión en un ‘burger’" por M. Lillo


“Eran las 9.30 o las 10 de la noche”. Jaime (nombre ficticio) no recuerda la hora exacta. Lo que no ha olvidado, ni cree que consiga olvidar, son las palabras del encargado de seguridad del Burger King de la plaza de los Cubos, en el centro de la capital, donde estaba cenando con su novio el pasado 29 de noviembre. “Nos dijo que esas cosas no se podían hacer así. Que había niños delante”. Y les pidió que se fueran. 

El guardia se refería a los besos de la pareja de 19 y 18 años, que habían provocado las quejas de dos familias por dar “mal ejemplo” a sus hijos. “Nos quedamos descolocados”, recuerda Jaime. Nunca había vivido una situación de discriminación como aquella y no supo reaccionar. El matrimonio que estaba sentado detrás de ellos intentó defenderlos. “Nos dijeron que no nos moviéramos, que teníamos derecho a estar allí”, cuenta el joven. Las familias que habían protestado se enzarzaron con los defensores. “Dijeron que sus hijos no tenían por qué ver eso”. Al final, los chicos se fueron. No querían “montarla”. 

El engranaje de las redes sociales se puso en marcha. Y una semana después del incidente, el sábado pasado, se reunieron decenas de parejas del mismo sexo en la hamburguesería para protestar contra la homofobia haciendo lo mismo que los chicos expulsados: besarse. Los empleados del local respondieron con aplausos. Burger King asegura en su página de Facebook que “el responsable de seguridad actuó de manera independiente”. Garantiza que “tiene una política de cero tolerancia para cualquier tipo de discriminación y, al tener constancia de los hechos sucedidos, ha tomado medidas inmediatas para abordar el incidente”. No concreta, sin embargo, las medidas adoptadas

 Este no es un hecho aislado. Las agresiones homófobas, físicas y verbales, han aumentado en los últimos años, según los colectivos gais, que piden una ley específica, similar a la aprobada recientemente en Cataluña, que incluye multas de hasta 140.000 euros.

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