No eres Escorpio, eres Ofiuco



Mucha gente considera que si un dodecateísta cree en Venus y Neptuno, es candidato predilecto a creer en la astrología. Pueden darse casos, pero el Panteísmo no está vinculado a la astrología. De hecho, hay razones para no creer en ella. 
Lógicamente que no seremos nosotros los que arrojemos piedras sobre otras percepciones, toda creencia es exactamente eso. Sin embargo podemos compartir por qué, durante las fiestas a Adrodita no alzamos los ojos hacia Venus llenos de lágrimas. 
Cuando de pequeños nos enseñan algunos principios básicos de la astronomía nos dejan lagunas de información tan abismales que no permiten comprender de una forma efectiva la vitalidad de nuestro sistema solar. Estos espacios vacíos serán nidos donde pervivan creencias como la astrología.

Decía Voltaire que la superstición es a la religión lo que la astrología es a la Astronomía: una hija alocada de una madre muy prudente.
En la escuela no nos hablan de los cometas de incandescentes que vemos constantemente en las películas. No nos dicen que están compuestos de hielo y polvo, por lo que solemos creer que no existe H2O fuera de nuestro planeta. Y como no nos explican los elementos que luego incorporaremos a nuestra visión del Universo, no comprendemos lo que vemos.
En general la educación primaria hace hincapié en dos movimientos terrestres: de rotación y de traslación y en las fases lunares. Pero nuestra galaxia y nuestro Sol también se desplazan, perpetuum mobile, aunque que la mayoría de los niños cree el Sol no gira sobre sí mismo ni se desplaza por la galaxia.

Analicemos las lagunas dentro del conocimiento que ya disponemos: El constante movimiento de rotación terrestre cumple un ciclo cada 24 horas, hace a los días. Pero no a días iguales, el movimiento de rotación no es inalterable.
El Servicio internacional de rotación de la Tierra y sistemas de referencia (IERS) http://www.iers.org/ de París ha vuelto a corregir en el 2008 al igual que en 1998, la duración del día. La ralentización la rotación terrestre es un fenómeno que ha sido explicado por diversas tesis.
Según un estudio reproducido por la BCC, “nuestra manipulación del ciclo del agua puede traernos consecuencias sorprendentes. La construcción de presas gigantes nos permite almacenar reservas de agua polar derretida a latitudes más bajas. Pero mover tantos millones de toneladas de agua a través del planeta trae gravísimas consecuencias. De hecho, hemos ralentizado la rotación terrestre. Ahora un día es sensiblemente más largo de lo que era hace tan sólo medio siglo”.

El movimiento de traslación alrededor del Sol, en cambio, dicen que es la razón que explica la existencia de las estaciones. Pero esto no es del todo cierto, es una interpretación incompleta. No se trata de que porque la Tierra gire elípticamente alrededor del Sol, cuando esté “más lejos” del mismo será invierno, como mucha gente piensa. ¿Por qué sino existirían simultáneamente un invierno europeo y un verano australiano?
Se trata de que la influencia de los rayos solares en la corteza terrestre varía por la inclinación del eje de la tierra.
Es decir, el eje de rotación de la Tierra está inclinado unos 23,4º aproximadamente con respecto al plano de la órbita que describe alrededor del Sol. Para ser más gráficos, si la tierra fuera una manzana atravesada por una flecha, la flecha no iría del Polo Norte al Polo Sur, sino que estaría ladeada.
Esos 23,4º de inclinación también presentan variaciones que parecen explicar las glaciaciones terrestres. Pero lo más habitual es su consecuencia anual. Año tras año, los rayos del Sol no caen directos sobre el Ecuador sino que su impacto varía del Trópico de Cáncer al de Capricornio y viceversa. Eso genera las estaciones, la influencia directa de los rayos solares sobre la corteza terrestre. Sao Paulo es una gran ciudad brasilera ubicada sobre el Trópico de Capricornio, teóricamente el Solsticio de Verano Austral del 21 de diciembre haría que ese sea el día más caluroso del año en dicha localidad. En realidad sólo hace al día más largo del año porque los fenómenos climáticos responden a muchas otras variables y ello genera que la media máxima de Febrero sea superior a la de Enero o Diciembre para los habitantes de esa capital. Tenemos atmósfera, y una tierra que absorbe el calor, y ello incide en la temperatura.

Otro tema en las aulas es el movimiento de rotación de nuestro único satélite natural, la Luna, alrededor de la Tierra. Y como su propio movimiento de rotación nos impide ver “la faz oculta” del satélite. Lo que no nos explican es que la Luna se aleja de la Tierra 3,8 cm. por año. Y que por mucha influencia que ejerza sobre los mares, cualquier autobús que pase a tu lado por la calle tiene un mayor poder gravitatorio sobre ti que la “blanca” Luna.

Por último, la señora que aparece cada día en TV y dice barbaridades tales como “a ti, Escorpio, te visitará Plutón aportándote energía negativa”, miente.
La gente piensa que los planetas recorren los doce signos del zodíaco -Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, etc.- pero en realidad este Zodíaco Trópico es incompleto. Cetus, la Ballena y Ophiucus, el Serpentario, tienen tanto peso como Géminis y Piscis. Es más, quien haya nacido el 21 de Noviembre de 1997, nació con el Sol en Libra, dado que el astro recorre cada constelación en tiempos distintos. Por ejemplo atraviesa Virgo en 44 días y Escorpio en 6 días. Por lo que existe muchísima más gente que ha nacido en ese período que en el otro.
Cuando me interesé por la astrología trabajé con las Efemérides planetarias durante mucho tiempo. Luego, al consultar páginas de Astronomía descubría que los datos que aportan las efemérides astrológicas al ser comparadas con los datos científicos de otras websites astronómicas no han querido actualizarse y mantienen mapas estelares de la Antigüedad, a pesar de que varias constelaciones han variado significativamente su forma -las estrellas se mueven- y las Siete hermanas de las Pléyades son en realidad con una masa total solar estimada en unas 800.
Claro que quien prefiera pensar que hay doce prototipos de ser en la Humanidad y ello satisface sus necesidades, creo que Rappel ya fue expulsado de La Granja de los famosos y de Gran Hermano VIP 4.

Leer más...

Fordicidia


En la última fiesta en honor a Deméter enseñamos nuestra gratitud sacrificando una vaca. Para ello, rellenamos de dulces -gominolas, cacahuetes cubiertos de chocolate, mini-barritas y caramelos) una vaca de cerámica. Se la(s) ofrendaremos a nuestros seres más cercanos con el objetivo de que ellos la estrellen y accedan gustosos al contenido. Es de cautos envolver el contenido en una bolsa para que los pequeños trozos de cerámica no queden adheridos al chocolate.

El dulce sacrificio se vive con alegría en nuestro entorno y da fin a la Fordicidia. La vaca cerámica representa las reses preñada que en la antigüedad se solían sacrificar en honor a la antigua diosa de la fertilidad romana. La similitud entre Tellus y “la de la inmensa corona” nos parece establecer un paralelismo lógico. 

Es una fiesta que coincide astronomicamente con la celebración del punto de intersección del tránsito solar en el analema. Sin duda, el ciclo “pequeño” que dibuja el sol del 15 de abril hasta el 1 de septiembre marca los días más largos y calurosos del año en el hemisferio norte.

Leer más...

Deméter


En relación a su culto en la Antigüedad probablemente Deméter es una de las figuras del panteón de la cual menos conocimiento hemos podido rescatar. Tanto los misterios eleusinos cómo muchas fiestas agrícolas han quedado guardadas bajo secreto, sepultadas por milenios. 

 Lo que conocemos a día de hoy, todavía relaciona a Deméter directamente con Perséfone y con su secuestro, como rasgo distintivo y característica principal de la psicología de la diosa. Muchos conocedores del "origen de las estaciones" aún no se han preguntado que implica que la hija de la fecundidad sea la mujer de la muerte. 

Su unión con Zeus, padre de Perséfone, la vincula aún más con el dios de los dioses, dejando sobre ella una impronta de mayor trascendencia si cabe. Deméter es la figura de la Diosa Madre. Una madre que da los frutos que mantienen con vida a sus hijos, pero que también perdura y los sobrevive. 

El eterno ciclo de la fecundidad que celebramos estas semanas de primavera tiene una importancia va mucho más allá de las necesidades satisfechas de hoy. ¿Qué diosa puede ser más trascendental para la vida que la fecundidad misma? Y, sin embargo, el culto y el conocimiento sobre la diosa parece haberse quedado silenciado en esta era. 

A la espera de que los rituales que celebran la fecundidad vuelvan a encenderse en las sociedades modernas. Hasta entonces, impertérrita, poderosa, indiferente y generosa: sus dones continúan alimentando generaciones. Gracias, madre.

Leer más...

Plenilunio de Deméter


“Fue entonces cuando al fin la escuchó su venerada madre; sintió ésta que un agudo dolor que traspasaba el corazón, destrozó con las manos la cinta que sujetaba su cabellera inmortal, echóse sobre los hombros un manto negruzco y salió presurosa, a la manera de las aves, en busca de su hija por tierra y por mar. Mas ninguno de los dioses ni de los mortales quiso reverlarle la verdad; ni siquiera se le presentó algún ave que con sus augurios le anunciara algo con certeza”. 

El himno homérico a Deméter nos habla de cómo la diosa inicia una búsqueda oscura y desamparada.

En la noche de luna llena más cercana al equinoccio de primavera, revivimos la imagen de una madre que busca a su hija perdida y de una diosa que destruye su corona para vagar por la tierra entre los humanos como una anciana desposeída.


El caos de la naturaleza es Deméter sin Perséfone, una madre sin su hija, dispuesta a adoptar a un humano y transformarlo en dios. Es una diosa enloquecida, que está a punto de cambiar todo el orden del cosmos y que causará la gran hambre del que hablan varios textos de la Edad Antigua al “dejar de trabajar” y causar una era de suelos yermos.


En esta noche, la ofrenda, además de las velas e inciensos de rigor, consiste en tejer un antígono contra la maldición. Consiste en bordear la imagen de la diosa de migas de pan o semillas para que las aves puedan, al amanecer, servirle de pájaro de mal agüero y guiarla en su búsqueda.


El segundo significado es que, en primavera, la semilla vuelve a la tierra, como vuelve Perséfone, y de ambas nace otra vez la vida. El ciclo se reinicia y nos indica que la Fecundidad sigue haciendo su trabajo. Tenemos razones para agradecer no pasar hambre ni vivir otra era de desolación.


Para el mundo antiguo helénico las aves podían anunciar el futuro tanto como los oráculos, asegurémonos de que llegarán al amanecer y alimentémoslas esta noche para tal fin. 
No se trata de cazar y buscar en las tripas de los pájaros el futuro, sino rescatar un simbolismo que es más importante que su literalidad.

Leer más...

Equinoccio de primavera


Las fiestas de Deméter son las primeras fiestas que celebramos a una deidad crónida. Finalmente, una de las hermanas de Zeus llega al altar doméstico y lo cubriremos de trigo para celebrarlo.

 El acontecimiento más importante de esta época del año es esta fiesta en honor a la gran diosa madre y se divide en tres partes. La primera, hoy, es el reencuentro de la fertilidad con una promesa amada, Perséfone -la semilla-, que la hace germinar en un ciclo perfecto. Ambas, madre e hija, forman una dualidad única como la Tierra, fuente de vida y alimento. Las otras dos fiestas son el plenilunio de Deméter y la Fordicidia.

 El Equinoccio marca el retorno de Perséfone, amada hija, con el sol de la primavera. Pero más allá de la alegórica explicación sobre el origen de las estaciones, este reencuentro es el momento del año en el cual agradecemos que hemos sobrevivido al rigor del invierno y a su oscuridad.

Además de llenar el altar de espigas de trigo, entonamos los himnos homéricos a Deméter ante una representación de la Diosa. Una buena elección es el libro "El camino a Eleusis" (1978), de Hofmann, Ruck y Wasson. Este ejemplar nos permitirá adentrarnos en los misterios eleusinos, las teorías sobre la naturaleza múltiple de Deméter y su relación con Perséfone y Hécate.

Una vez completado un breve análisis retrospectivo de lo que fue el invierno, bajo el calor del sol, le dejamos una pequeña ofrenda a la diosa: una corona de olivo y trigo. Mientras suenan los últimos versos de Homero: "Dadme, benévolas, una vida agradable como recompensa a este canto y yo volveré acordarme de ti en otro canto".

Leer más...