I. Plenilunio de Hermes El plenilunio dedicado a Hermes es, cada año, una noche para celebrar. No destaca por la solemnidad ni por la introspección profunda que suelen acompañar a otras celebraciones, sino por un aire más terrenal, casi cotidiano, que impregna cada gesto. Las ofrendas materiales, lejos de ser un exceso, forman parte natural de esta fecha. Comencemos encendiendo las varillas de incienso con una vela dorada para ofrecer luz y perfume desde nuestros altares, Prosigamos con los ruegos escritos en papeles doblados, escondidos entre piedras, plantas o pequeños objetos que se dejan a su cuidado. En esta noche, las peticiones no buscan elevar el espíritu, sino resolver asuntos concretos: trabajo, vivienda, viajes, estabilidad, mejoras, oportunidades que permitan avanzar en la vida diaria. Hermes es considerado el más cercano a la humanidad entre todos los dioses olímpicos, aún en esta Era de silencio divino , y por eso este plenilunio se vive con una familiar...