I. Limitaciones del dodecateísmo actual Toda tradición que intenta sostener una espiritualidad antigua en un mundo que ya no comparte sus estructuras sociales, políticas, rituales ni cosmológicas es un blanco fácil de críticas y burlas. Creer en los dioses griegos en el 2026 significa practicar una religión cuyo ecosistema original desapareció hace más de dos milenios. Resulta evidente que la espiritualidad del siglo V a.n.e. hoy no es recuperable en su totalidad porque no era solo un conjunto de creencias, sino una red de prácticas cívicas, territoriales, agrícolas, familiares, jurídicas y comunitarias. Estaba incrustada en la polis, en el calendario, en los cultos locales, en la relación con la naturaleza, en la estructura social. Cuando ese mundo desaparece, lo que queda son fragmentos: himnos, inscripciones, ruinas, relatos, epítetos. El dodecateísmo moderno trabaja con esos fragmentos, no con el organismo completo. Y eso no es un defecto: es la única forma posible de continui...