La "Nike de Samotracia" constituye una de las exhibiciones formales y conceptuales más reconocidas de la plástica helenística. Representa a la diosa mensajera de la victoria en el instante preciso de posarse sobre la proa de un navío, resolviendo con maestría el desafío de capturar el movimiento efímero y la ingravidez en la tridimensionalidad monolítica del mármol. I. Contexto histórico La génesis de esta obra maestra se sitúa cronológicamente en torno al año 190 a.n.e., un periodo de intensa fragmentación política y feroces disputas hegemónicas en el Mediterráneo oriental tras la muerte de Alejandro Magno . Tradicionalmente atribuida al cincel del escultor Pitócrito de Rodas , la monumental pieza fue concebida como un exvoto conmemorativo para celebrar un triunfo militar naval de gran trascendencia geopolítica. Los especialistas suelen vincularla a la victoria de la Liga de Rodas y el reino de Pérgamo sobre la flota seléucida de Antíoco III el Grande . El descubrimiento d...
Por esa puerta huyó, diciendo: «¡Nunca!» Por esa puerta ha de volver un día... Al cerrar esa puerta, dejó trunca la hebra de oro de la esperanza mía. Por esa puerta ha de volver un día. Cada vez que el impulso de la brisa, como una mano débil, indecisa, levemente sacude la vidriera palpita más aprisa, más aprisa mi corazón cobarde que la espera. Desde mi mesa de trabajo veo la puerta con que sueñan mis antojos, y acecha agazapado mi deseo en el trémulo fondo de sus ojos. ¿Por cuánto tiempo, solitario, esquivo he de aguardar con la mirada incierta a que Dios me devuelva compasivo a la mujer que huyó por esa puerta? ¿Cuándo habrán de temblar esos cristales empujados por sus manos ducales y, con su beso ha de llegarme ella, cual me llega en las noches invernales el ósculo piadoso de una estrella? ¡Oh, Señor!, ya la pálida está alerta: ¡oh, Señor, cae la tarde ya en mi vía y se congela mi esperanza yerta! ¡Oh, Señor, haz que se abra al fin la puerta y entre por ella la adorada mía! ...¡Por...