I. La mitología griega no existe Hablar de “mitología griega” parece algo neutro, pero no lo es. El término “mitología” no describe simplemente un conjunto de relatos: es una categoría construida históricamente, cargada de connotaciones y, en muchos contextos, profundamente peyorativa. Cuando se aplica a Grecia -pero no a religiones monoteístas como el cristianismo, el islam o el judaísmo- revela un sesgo cultural muy claro: lo nuestro es religión; lo suyo son cuentos. Esa asimetría no es inocente ni casual. Es el resultado de siglos de jerarquización religiosa y cultural en los que las tradiciones politeístas fueron degradadas a “fantasías”, “fábulas” o “supersticiones”. Decir “mitología griega” implica, aunque no se quiera, que esos relatos son invenciones literarias sin verdad religiosa, que carecen de profundidad teológica, que no están vinculados a prácticas rituales vivas y que no forman un sistema coherente de sentido. Pero para los dodecateístas, esos relatos son f...
I. La fuente Aretusa La fuente Aretusa , situada en la isla de Ortigia , constituye un espacio acuático singular en el Mediterráneo antiguo. Su surgimiento de agua dulce a escasos metros del mar fue interpretado desde época arcaica como una señal inequívoca de presencia divina. No es casual que poetas como Píndaro y Teócrito la mencionen como un lugar donde lo humano y lo sagrado se tocan sin mediación. La fuente es un lugar donde la identidad de Siracusa se articula en torno a la naturaleza y la fecundidad del Helenismo. Aretusa fue, desde muy temprano, un centro cultual. Su agua alimentaba rituales, procesiones y ofrendas, y su presencia legitimaba la fundación de la ciudad. La fuente actuaba como garante de prosperidad agrícola y como símbolo de la abundancia natural de Ortigia. En este sentido, su función no se limitaba al ámbito religioso: era también un elemento político, un signo de la protección divina sobre la comunidad siracusana. La ciudad se construyó alrededor de la fuente...