I. El Eros como fuerza cósmica y destructiva Para los antiguos griegos, el enamoramiento no era un sentimiento romántico sino una potencia divina y arrolladora. Según nos cuenta el poeta Arquíloco : " Eros me tiene sumido en deseo, despojándome de mis fuerzas". Esta concepción del amor como fuerza externa que posee al individuo aparece ya en Hesíodo , donde Eros emerge entre las primeras divinidades cósmicas inapelables e implacables. Como vimos, Platón recogería esta idea en el " Fedro" , describiendo el amor como "un divino desarreglo" que se apodera del alma como una enfermedad. Lejos de la idealización posterior, el amor era percibido como una experiencia visceral que podía llevar a la excelencia o a la ruina. Esta concepción del amor como fuerza aflictiva aparece documentada en numerosas fuentes griegas. Como mencionamos hace unos días, Eurípides hacía decir a "Medea" que "el amor de Afrodita es para los mortales la más terribl...
I. Afrodita y Eros: dos dimensiones del amor Dentro del panteón griego, dos divinidades expresan de forma poderosa la complejidad del amor: Afrodita y Eros . Ahora bien, reducir a ambas figuras a simples dioses del «amor romántico» introduce categorías modernas en un imaginario religioso mucho más amplio. Afrodita representa una esfera de poder vinculada con la belleza, la atracción y la unión amorosa, mientras que Eros encarna, en su formulación más antigua, la fuerza del deseo que impulsa a los seres hacia la unión. Esta distinción resulta especialmente importante en la "Teogonía" de Hesíodo . Allí, Eros no aparece originalmente como el niño alado subordinado a Afrodita que se popularizaría posteriormente, sino como una potencia primordial . Tras Caos , surgen Gea , Tártaro y Eros, caracterizado por su capacidad para dominar la mente y la voluntad de dioses y seres humanos. Desde esta perspectiva, Eros posee una dimensión que podríamos denominar cosmológica: el deseo es ...