I. El Juramento de Tíndaro Tras la caída de Tebas , los Epígonos se encontraron en un momento decisivo para toda Beocia y la Argólida. Eran jóvenes, pero ya curtidos en una campaña que había marcado a toda una generación. Cuando viajaron a Esparta como pretendientes de Helena , no solo buscaban un matrimonio ventajoso, sino también consolidar su posición entre las casas reinantes. La reunión en la corte de Tíndaro reunió a los principales líderes del mundo helénico, y entre ellos destacaban estos veteranos de la guerra tebana, que habían demostrado una capacidad militar inquebrantable. El juramento que sellaron en Esparta fue un pacto sin precedentes. Tíndaro temía que la elección de Menelao provocara disputas entre los demás pretendientes, así que exigió que todos prometieran defender al futuro esposo de Helena contra cualquier intento de arrebatarla. Los Epígonos aceptaron sin dudarlo, confiados en su fidelidad y en su buena reputación. Años después, cuando...
XLVIII Y yo he dicho que el alma no vale más que el cuerpo, y que el cuerpo no vale más que el alma, y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo. Y aquel que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral. Tú y yo, sin un céntimo, podemos comprar el pico más alto de la sierra; y el fulgor de una pupila y un guisante en su vaina humillan toda la sabiduría del mundo. No hay otro oficio ni empleo que aquel que enseña al mozo a ser un héroe. Y por blando que sea un objeto, puede ser un día el eje en que descanse la rueda del universo. Y digo a todos los hombres y mujeres: Serenad vuestro espíritu frente a los universos infinitos. Y digo también: No os preocupéis de Dios. A mí, que todo me preocupa, no me preocupa dios. No me preocupan ni Dios ni la muerte. Yo oigo y veo a Dios en todas las cosas, pero no lo comprendo, como no comprendo que haya nada en el mundo más admirable que yo. ¿Por qué voy a empeñarme en que Dios sea otra cos...