Cuando lejos, muy lejos, en hondos mares, en lo mucho que sufro pienses a solas, si exhalas un suspiro por mis pesares, mándame ese suspiro sobre las olas. Cuando el sol con sus rayos desde el oriente rasgue las blondas gasas de las neblinas, si una oración murmuras por el ausente, deja que me la traigan las golondrinas. Cuando pierda la tarde sus tristes galas, y en cenizas se tornen las nubes rojas, mándame un beso ardiente sobre las alas de las brisas que juegan entre las hojas. Que yo, cuando la noche tienda su manto, yo, que llevo en el alma tus mudas huellas, te enviaré, con mis quejas, un dulce canto en la luz temblorosa de las estrellas.
I. Euterpe: musa de la música, del flautista y del ritmo interior Euterpe es otra de las nueve Musas nacidas de Zeus y Mnemosine , diosa de la Memoria, concebidas como guardianas del arte, la ciencia y la inspiración divina. Su nombre significa “la bien agradable” o “la que proporciona deleite” - eu = bien, terpein = agradar-, y se la conoce como la musa de la música, especialmente la que se ejecuta con instrumentos de viento, y de la poesía lírica en su dimensión más melódica. Se la representa habitualmente sosteniendo un aulós - doble flauta-, símbolo de su dominio sobre la armonía y el aliento creativo. A veces, aparece rodeada de instrumentos o en compañía de músicos, destacando su papel en los banquetes, las celebraciones y los momentos en que el alma necesita elevarse por medio del sonido . Su reino no es solo el ritmo, sino la emoción que se transforma en melodía. Entre sus hermanas, Euterpe es la que guía a quienes convierten la voz en canto, el dolor en música y el...