"La bacanal de los andrios" por Tiziano (1523–1526) Desierto y mudo su elocuente foro; con estallar de estrépito sonoro la delirante bacanal asoma. No importa que minando la carcoma esté su base de sillares de oro, ni que entre mares de imborrable lloro caiga como la impúdica sodoma. El festival con su esplendor la baña, y sus noches magnificas recrea, y con báquicos bailes le acompaña. Y Roma, entre el festín que la rodea, vacila como tronco en la montaña que, antes de herirlo, el viento bambolea. 2 Abren la marcha grupos numerosos de silenos con pieles revestidos, que adelantan el paso confundidos con grupos de bacantes bulliciosos. Agitando los tirsos primorosos de cien lazos espléndidos ceñidos, excitan y enardecen los sentidos con sus bailes de ritmos cadenciosos. De la noche rompiendo las tristezas, van antorchas de rayos penetrantes que del cuadro destacan las bellezas. Y un escuadrón de sátiros saltantes conduce en las cornígeras cabezas hojas de hiedra en círculos tr...
I. Las fuentes órficas Los relatos órficos conservan una versión distinta y más oscura de la infancia de Dioniso , una versión que no aparece en los poemas más antiguos, pero que se abre paso en textos fragmentarios, comentarios tardíos y reconstrucciones que intentan dar coherencia a una tradición dispersa. En estos materiales, Dioniso es una figura marcada desde el inicio por la vulnerabilidad y la violencia. Las fuentes no son homogéneas. Algunas proceden de himnos órficos , otras de autores que escriben siglos después y que citan tradiciones ya desgastadas por el tiempo. Pero todas coinciden en un núcleo narrativo: Dioniso es un niño divino que atrae la atención de los Titanes , seres primordiales que lo miran con una mezcla de envidia, resentimiento y deseo de aniquilar aquello que representa. Lo interesante de estas fuentes es que no buscan explicar un origen moral, sino un proceso. La historia se presenta como un acontecimiento que inaugura una lógica de destrucción y renacim...