I. Céfiro Céfiro - Ζέφυρος - era el viento suave y cálido que anunciaba la llegada de la primavera y el inicio del verano. Como dios del viento del oeste , estaba íntimamente ligado a la fertilidad, el renacimiento y la abundancia. Sus brisas, calmas y generosas, favorecían el crecimiento de las flores y las cosechas; por ello, era venerado como un símbolo de renovación y prosperidad. Es célebre por su relación con Cloris , la ninfa de las flores -asociada con Flora en la tradición romana-. De su unión nació Carpo , la deidad de los frutos, representando así el ciclo natural entre los vientos primaverales, la floración y la posterior cosecha. En el orden del reino vegetal, Céfiro precede necesariamente a Carpo. Una de las historias más trágicas de Céfiro es su relación con el joven Jacinto . El dios estaba profundamente enamorado del hermoso mortal, pero Jacinto prefería a Apolo . En un arrebato de celos, mientras ambos practicaban el lanzamiento de disco, Céfir...
I. Libis Libis -griego Λίβις - es el viento del suroeste, considerado favorable para la navegación, especialmente en el Mar Egeo , donde su soplo templado y constante permitía travesías seguras hacia las islas y costas orientales. Su figura se representa descalza, símbolo de ligereza y contacto directo con el mar, y suele portar una vela desplegada o el timón de un barco, elementos que evocan tanto la guía del navegante como el riesgo de naufragio cuando el viento se vuelve imprevisible. En la religión romana su equivalente es Afer ventus o Africus , el “viento africano”, asociado a las corrientes cálidas procedentes del sur y al aire cargado de polvo del desierto. En la tradición moderna se identifica con el viento Áfrico o Ábrego , que sopla desde el suroeste y destaca por sus temperaturas cálidas. Simbólicamente, la iconografía de Libis representa el equilibrio entre el riesgo y la prosperidad: el viento que impulsa las velas y abre rutas comerciales, pero también e...