I. Python
La Pitón de Delfos o Python era, según la versión más conocida del relato, hija de Gea -Gaia-, la diosa primordial de la Tierra. Gea la habría engendrado directamente, sin intervención de ningún padre
Gea no era una madre que eligiera entre criaturas "buenas" o "malas". Representaba la Tierra en su totalidad, y de la Tierra nacen todas las cosas: lo fértil y lo destructivo, lo bello y lo aterrador. Por eso su descendencia es tan variada. De ella surgen dioses, titanes, gigantes y también seres monstruosos.
Para los antiguos griegos, las criaturas gigantescas o deformes simbolizaban aspectos de la naturaleza que resultaban difíciles de controlar. Un monstruo de cien brazos o una serpiente colosal representaban esas fuerzas inmensas, como tormentas, terremotos o el poder indomable del mundo natural.
También hay una idea de evolución del Cosmos. Las primeras generaciones de seres suelen ser más primitivas, poderosísimas, enormes y cercanas al caos. Con el paso de las generaciones aparecen dioses más antropomorfos, con sociedades, normas y jerarquías. Los enfrentamientos entre estas generaciones reflejan el paso de un universo salvaje a otro más ordenado.
Por eso puede parecer que Gea tuvo muchos hijos monstruosos, pero en realidad tuvo descendientes de todo tipo. De su linaje proceden también figuras tan importantes como Rea, Cronos y, más adelante, gran parte de los dioses olímpicos. Los monstruos destacan porque sus historias son llamativas, pero representan solo una parte de una familia inmensa que abarca prácticamente todo el universo divino griego.
Las fuentes antiguas no ofrecen una única imagen de Pitón. Dependiendo del autor, aparece como una serpiente gigantesca, un dragón, una dragona o incluso una criatura vinculada a Equidna. Lo que sí se repite es que habitaba la región de Delfos.
II. El dragón formidable
La descripción más antigua conservada se encuentra en el "Himno Homérico a Apolo". Allí no se la llama expresamente "Pitón", sino que aparece como una dragona -drakaina-. Vive junto a una fuente cerca de culto ancestral, donde existían otros oráculos antes de que Apolo estableciera su santuario. Es descrita como una criatura dañina que perjudicaba a los seres humanos y a los rebaños.
El texto afirma que cualquiera que se encontrara con ella encontraba la muerte. También se la presenta como nodriza o protectora de Tifón, a quien Hera le había confiado.
Eurípides, en "Ifigenia entre los tauros", la presenta como un enorme monstruo nacido de la Tierra, asociado al antiguo oráculo de Delfos.
Ovidio, en las "Metamorfosis", la describe como una serpiente descomunal, producida por la Tierra después del gran diluvio. Dice que era un terror para los pueblos recién surgidos y que ocupaba una gran extensión de la montaña.
Higino la llama un enorme dragón hijo de la Tierra y añade un detalle singular: antes que Apolo, ella estaba vinculada a la actividad profética del Monte Parnaso.
Existió un monumento que representó de forma implícita la figura de Pitón: la Columna Serpentina Erigido en bronce hacia el 478 a.n.e por las ciudades griegas que derrotaron al Imperio persa en la batalla de Platea. Consistía en tres serpientes entrelazadas cuyos cuerpos formaban una columna, y fue dedicada a Apolo en el santuario de Delfos como ofrenda de agradecimiento por la victoria.Durante siglos permaneció en Delfos, pero en el siglo IV el emperador romano Constantino I ordenó trasladarla a su nueva capital, Constantinopla. Allí fue instalada en el Hipódromo, donde se convirtió en uno de los monumentos más prestigiosos de la ciudad y sobrevivió tanto al Imperio Romano de Oriente como al Imperio Otomano.
Con el paso del tiempo, las tres cabezas de serpiente se rompieron. A finales del siglo XVII aún se conocía al menos una cabeza completa, pero luego desaparecieron. En excavaciones posteriores se recuperó parte de una de ellas, que hoy se conserva en el Museo Arqueológico de Estambul. Actualmente, la columna sigue en pie en la antigua plaza del Hipódromo de Estambul, aunque solo conserva los cuerpos entrelazados de las serpientes y ha perdido sus cabezas originales.
III. Funciones del dragón
La principal y más conocida función de Python era que era Guardiana del santuario y del oráculo. Esta es la función más constante. Diversos autores afirman que custodiaba el antiguo oráculo de Delfos antes de que Apolo se apoderara de él. Pausanias dice que los poetas la consideraban una serpiente colocada por la Tierra para proteger ese espacio sagrado. Apolodoro dice que vigilaba el santuario mientras las respuestas proféticas eran dadas por Temis.
El Oráculo perteneció inicialmente al entorno de Gea, la Tierra primigenia. Se consideraba la primera propietaria del lugar y del poder profético. Posteriormente pasó a Temis, hija de Gea y titánide de la justicia divina, el orden y las leyes naturales. Temis fue quien heredó el santuario de su madre. También se le asigna a Febe, otra titánide asociada a la luz y la profecía, el control de Delfos.
Con todo, en el Himno Homérico se afirma Python era una plaga para la población local y para sus ganados. Quien la encontraba estaba condenado.
Una tradición posterior, recogida por Higino, cuenta que Hera envió a Pitón para perseguir a Leto durante su embarazo de Apolo y Artemisa. Esta persecución sería una de las razones por las que Apolo decidió enfrentarse a ella.
IV. Muerte de Python
Todas las versiones coinciden en que Apolo la mató con sus flechas. El Himno Homérico describe cómo la criatura se retuerce, gime, sangra y cae agonizante mientras el dios contempla su derrota. Después de herir mortalmente a la dragona, Apolo pronuncia unas palabras cuyo sentido general es que la criatura permanezca allí muerta sobre la tierra y que el sol la corrompa. El propio texto establece una relación etimológica entre la descomposición del cadáver y el nombre del lugar, Pytho.
La traducción de Evelyn-White, una de las más difundidas, pone en boca de Apolo algo parecido a: "Quédate aquí y pudre sobre la tierra que alimenta a los hombres..." Pero otras traducciones modernas prefieren expresiones como "yace aquí consumida por la corrupción" o "permanece aquí mientras te descompones".
El pasaje puede entenderse mejor como una proclamación triunfal del dios sobre su enemiga derrotada, no como una conversación real con ella. Además, como señalamos anteriormente, conviene señalar que en el himno la criatura ni siquiera es llamada habitualmente "Pitón". El texto habla de una drákaina dragona o gran serpiente. La identificación sistemática con "Pitón" se consolidó en la tradición posterior.
Si reunimos todos los testimonios antiguos, Pitón aparece como una criatura ctónica, nacida de la Tierra, gigantesca, relacionada con la profecía y con los poderes antiguos de Delfos. No es simplemente una bestia salvaje. Es la guardiana de un orden religioso anterior a Apolo. Por eso su derrota no se presenta solo como la muerte de un monstruo, sino como la sustitución de una autoridad sagrada por otra.


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