"Lamia" por Herbert James Draper (1909)
I. Los orígenes de Lamia
Son varias los orígenes que se sostienen de Lamia, las fuentes antiguas no presentan una única tradición uniforme.
La tradición más importante nos remite al origen de la Sibila Líbica de la mano de Pausanias. Al describir las sibilas, afirma que los griegos consideraban que la primera de ellas era hija de Zeus y de Lamia, y añade expresamente que esta Lamia era hija de Poseidón.
A partir de tradiciones genealógicas posteriores y de compilaciones, esa Lamia aparece a menudo como hija de Poseidón y de Libia. En esta versión, Lamia pertenece al linaje de Libia, la hija de Épafo, descendiente de Ío. Es esta genealogía la que permite conectar a la Sibila Líbica con el ciclo argivo. Sin embargo, conviene precisar que esta filiación materna contrasta con la de Pausanias.
Existe además otra tradición muy conocida que presenta a Lamia como reina de Libia. En este caso, la atención no se centra en su ascendencia sino en su posición regia. Algunas fuentes la hacen hija de Belo, soberano que ya hemos recorrido con precisión. Esta versión fue la que tuvo más influencia en la literatura posterior y en la imagen de Lamia como reina libia de extraordinaria belleza.
El autor antiguo que trata con más detalle esta figura es Diodoro de Sicilia. Describe a Lamia como una reina de Libia célebre por su belleza y sitúa su historia en territorio libio, pero no proporciona una genealogía precisa de sus padres. Por ello, Diodoro es útil para confirmar la asociación de Lamia con Libia, pero no para determinar con exactitud su origen familiar.
Las fuentes antiguas presentan a Lamia principalmente como una reina de Libia de extraordinaria belleza. El testimonio más detallado que se conserva es el de Diodoro de Sicilia, quien la describe como una mujer célebre en toda Libia y asociada a una cueva situada en la costa africana. Diodoro no la presenta originalmente como un ser monstruoso, sino como una soberana humana cuya fama procedía de su belleza y de su posición regia.
II. Lamia. Vida y obra
La celebridad de Lamia quedó ligada sobre todo a su relación con Zeus. Diversas tradiciones afiran que tuvo hijos con él. En la tradición transmitida por Pausanias, de esa unión nació la Sibila Líbica, la más antigua de las sibilas.
La desgracia que marcó su vida fue la muerte de sus hijos. Muchas versiones posteriores atribuyen esas muertes a la intervención de Hera, celosa de la relación entre Zeus y Lamia. Sin embargo, Diodoro de Sicilia, que es una de nuestras fuentes principales, no explica la causa de las muertes. Se limita a decir que todos los hijos que tuvo murieron y que Lamia quedó profundamente abatida por esa pérdida. Hemos recorrido los detalles de esta pérdida y sus consecuencias en Lamia, la reina devora almas.
Según el relato conservado por Diodoro, el dolor transformó su carácter. La reina, incapaz de superar la muerte de sus hijos, comenzó a atacar a los hijos de otras mujeres. Es este comportamiento el que dio origen a su terrible reputación en la tradición griega posterior.
Con el tiempo, su nombre dejó de designar únicamente a una persona concreta y pasó a convertirse en una figura utilizada para infundir temor a los niños.
Las fuentes posteriores desarrollaron aún más su figura. Algunos autores le atribuyeron facultades proféticas y la capacidad de extraerse los ojos y volver a colocárselos. Otros la convirtieron en un personaje que aparecía en historias populares para asustar a los niños o advertir a los jóvenes de los peligros de las figuras seductoras. Estas características son desarrollos posteriores y no forman parte de los testimonios más antiguos sobre la reina libia.
III. La relación entre Lamia y la Sibila Líbica
Si seguimos a Pausanias, surge una dificultad evidente: si la Sibila Líbica era hija de Lamia y de Zeus, entonces no todos los hijos de Lamia pudieron morir.
La explicación es que las tradiciones sobre Lamia no son completamente coincidentes. Por un lado, encontramos la genealogía transmitida por Pausanias, donde Lamia es hija de Poseidón y madre de la Sibila. Por otro, existen relatos sobre la reina libia cuyos hijos mueren y cuyo dolor transforma su vida. Estas tradiciones fueron transmitidas por autores diferentes y no siempre intentaron armonizar todos los detalles genealógicos. Las fuentes conservadas no explican qué relación mantuvieron Lamia y la Sibila durante la vida de ambas. Simplemente no se conserva ningún relato antiguo que describa encuentros, conversaciones o una convivencia entre madre e hija.
Respecto a los viajes de la Sibila Líbica, aquí sí disponemos de algunos datos interesantes. Pausanias afirma que fue la primera mujer que emitió oráculos y que recibió el nombre de "Sibila" de los libios. Además, una tradición recogida por él y repetida por otras fuentes sostiene que pasó gran parte de su vida en Samos.
Sin embargo, conviene distinguir cuidadosamente a la Sibila Líbica de Herófila, una sibila posterior a la que Pausanias dedica mucha más atención. De Herófila sí se conservan tradiciones de desplazamientos por distintas regiones del mundo griego y de su presencia en lugares como Delos, la Tróade y Delfos. Frecuentemente ambas figuras fueron confundidas en la Antigüedad, lo que dificulta reconstruir una biografía precisa de la Sibila Líbica primitiva.
En realidad, de la Sibila Líbica histórica dentro de la tradición antigua sabemos muy poco más allá de cuatro afirmaciones repetidas por las fuentes: era hija de Zeus y Lamia; fue considerada la primera sibila; estaba asociada a Libia; y una tradición sostenía que residió durante gran parte de su vida en Samos.
Sobre Libia, las fuentes antiguas conservan muy poca información biográfica. A diferencia de su hija Lamia, no existe un relato detallado de su vida, sus acciones o su muerte. La mayor parte de lo que sabemos procede de genealogías.
IV. La relación entre Libia y Lamia
Las fuentes la presentan principalmente como hija de Épafo, rey de Egipto y descendiente de Ío. Su madre recibe distintos nombres según los autores, siendo los más frecuentes Menfis o Casiopea. Además, Libia es la figura epónima de la tierra de Libia, es decir, la persona de la que derivaba el nombre del territorio para los griegos.
La parte mejor atestiguada de su vida es su unión con Poseidón. De esa unión nacieron Belo y Agénor, dos personajes fundamentales porque de ellos descienden numerosas casas reales del Mediterráneo oriental. Algunas tradiciones añaden otros hijos, como Lelex.
Algunas tradiciones antiguas hacen a Lamia hija de Libia. Si se acepta esa genealogía, la secuencia sería: De Ío nace Épafo, padre Libia, abuelo de Lamia. Sin embargo, respecto a cómo vivió sus últimos años o cómo murió, no encontramos ninguna fuente antigua que conserve esa información.
De hecho, esto encaja con la función que cumple Libia en las fuentes: no aparece tanto como un personaje protagonista con una biografía desarrollada, sino como una gran antepasada vinculada a un territorio y a una extensa descendencia. Su importancia histórica dentro de la tradición literaria radica sobre todo en ser el nexo entre el linaje de Ío y figuras posteriores como Belo, Agénor y, en algunas genealogías, Lamia.
Existe, sin embargo, una versión mucho más tardía atribuida a Juan Malalas. Según ella, Agénor y Belo abandonaron inicialmente su tierra para buscar a Ío; después, Agénor continuó hasta Fenicia, donde se estableció y se convirtió en rey. Esta tradición es singular porque sí ofrece una causa para el desplazamiento de los hermanos lejos de Libia, pero tiene mucho menos peso que las fuentes genealógicas clásicas.

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