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Belo

I. Belo

Belo, a veces escrito Belo, es hijo de Poseidón y Libia, y hermano gemelo de Agénor. Es un reconocido fundador asociado tradicionalmente con el Reino de Egipto. A través de Belo se explican los orígenes de figuras como Dánao y Egipto, que representan ramas míticas vinculadas al valle del Nilo.

El nacimiento de Belo se sitúa dentro de la unión entre el rey de los mares y Libia, figura epónima que personifica la región de Libia en el norte de África. Esta unión es parte de un conjunto de genealogías que conectan Grecia con África y Asia Menor. Belo y Agénor no tienen un relato detallado sobre su infancia.

Agénor es el hermano más conocido de Belo. Se le considera rey mítico de Tiro o Sidón, y es el padre de figuras fundamentales como Cadmo, Europa, Fénix y Cilix. Su descendencia está asociada a la expansión de la cultura fenicia y a la conexión entre Grecia y Oriente Próximo. Mientras Belo representa la rama africana, Agénor representa la rama fenicia-tebana.

Su descendencia es breve pero extremadamente influyente, porque de él nacen dos figuras que representan la división entre dos ramas rivales de Egipto.

II. Dánao y Egipto 

Los hijos de Belo son Dánao y Egipto -Aigyptos-. Ambos son hermanos y, según la tradición, gemelos. Belo los envía a gobernar distintas partes del mundo, y su rivalidad se convierte en uno de los ejes de la genealogía egipcia.

Tras la muerte de Belo, Dánao y Egipto, entraron en una sangrienta disputa por la herencia del reino. 

Dánao es el ancestro de los dánaos, un linaje que los griegos consideraban propio y es padre de las famosas Danaides, las cincuenta hijas que protagonizan el asesinato de los hijos de Egipto.

Egipto, por su parte, es el ancestro de los egipcios en la tradición griega. Es padre de cincuenta hijos quiso casarlos con sus primas hermanas, los Egiptiadas, se enfrentan a las Danaides en el episodio que simboliza la tensión entre linajes: Cuando Egipto exigió el matrimonio, Dánao sospechó que los Egiptiadas planeaban asesinarlo y apoderarse de su reino. Por eso huyó con sus hijas. Sin embargo, los hijos de Egipto los persiguieron y finalmente lograron imponer el matrimonio. Dánao, temiendo por su vida y la de sus hijas, les dio a cada una un puñal y les ordenó que mataran a sus esposos en la noche de bodas. Las Danaides obedecieron. 

Cuarenta y nueve de ellas asesinaron a sus maridos, convirtiéndose en símbolo de obediencia filial y de violencia ritual. Solo una, Hipermestra, se negó a matar a su esposo Linceo porque él respetó su virginidad y no intentó forzarla. A pesar de la masacre, Egipto no protagoniza un acto de represalia explícito en los textos conservados.

La tradición más extendida dice que, tras la noche homicida, Egipto murió poco después, ya sea en la persecución de Dánao o en un enfrentamiento posterior. Su muerte ocurre antes de que pueda ejecutar una venganza.

Para escapar del conflicto, Dánao huyó de África con sus 50 hijas: las Danaides.

III. Dánao en Argos 

Guiado por los dioses, Dánao navegó directo a Argos. Reclamó el trono argivo argumentando que era descendiente directo de la princesa argiva Ío. 

El rey local de Argos, Gelánor, le cedió la corona. Dánao se convirtió en el nuevo rey de Argos, y sus súbditos pasaron a llamarse "dánaos". 

La línea de sangre de Belo se asentó definitivamente en la región a través de la única boda de sus nietos que no terminó en asesinato: en enlace entre la díscola Hipermnestra y Linceo, 

Las fuentes clásicas como Esquilo, Apolodoro o Pausanias no especifican una duración concreta del reinado y lo presentan como un gobierno que abarca toda la vida de Dánao. Sin embargo, algunos comentaristas tardíos y reconstrucciones cronológicas helenísticas intentaron ajustar la genealogía a una cronología histórica más rígida, y en esas reconstrucciones aparece la cifra de cinco años. El dato de que Dánao gobernó Argos durante cinco años procede, entonces, de una tradición secundaria. 

En esa versión, Dánao gobierna Argos solo durante un breve periodo antes de ser sucedido por Linceo, su yerno y sobrino, lo que permite que la línea de Egipto recupere el poder casi inmediatamente después de la masacre de los Egiptiadas.

IV. Hades captura a las Danaides

La captura de las Danaides por Hades no es un episodio narrado como una escena concreta, sino un proceso que ocurre tras su muerte.

Después de asesinar a los hijos de Egipto en la noche de bodas, las Danaides viven una larga vida hasta que bajan al Inframundo y son juzgadas por su crimen de sangre. Hipermestra es perdonada por su piedad, pero las otras cuarenta y nueve son condenadas.

Hades las reclama porque su crimen las condena a vivir sin paz en el mundo de los muertos. La captura es simbólica: no se describe como una persecución, sino como una consecuencia inevitable del crimen. Una vez condenadas, las Danaides son sometidas a su castigo eterno: llenar ánforas agujereadas con agua, una tarea imposible que representa el esfuerzo inútil perpetuo. Este castigo es uno de los más famosos del Inframundo, comparable al de Sísifo o Tántalo.

Así, Hades no las captura con violencia, sino que las recibe como almas condenadas, porque su crimen las destina al castigo eterno. Su llegada al inframundo es la culminación de la tragedia familiar que comenzó con la rivalidad entre Belo y Agénor.

 

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