I. El Eros como fuerza cósmica y destructiva Para los antiguos griegos, el enamoramiento no era un sentimiento romántico sino una potencia divina y arrolladora. Según nos cuenta el poeta Arquíloco : " Eros me tiene sumido en deseo, despojándome de mis fuerzas". Esta concepción del amor como fuerza externa que posee al individuo aparece ya en Hesíodo , donde Eros emerge entre las primeras divinidades cósmicas inapelables e implacables. Como vimos, Platón recogería esta idea en el " Fedro" , describiendo el amor como "un divino desarreglo" que se apodera del alma como una enfermedad. Lejos de la idealización posterior, el amor era percibido como una experiencia visceral que podía llevar a la excelencia o a la ruina. Esta concepción del amor como fuerza aflictiva aparece documentada en numerosas fuentes griegas. Como mencionamos hace unos días, Eurípides hacía decir a "Medea" que "el amor de Afrodita es para los mortales la más terribl...