I. Biante
Como vimos, Biante no es tan famoso como Melampo, pero su vida está marcada por su matrimonio con Pero, que solo fue posible gracias a la intervención sobrenatural de Melampo. Su ascenso al trono de Argos, donde gobernó un tercio del reino tras la división entre Melampo, Biante y Anaxágoras.
Biante es descrito como un hombre fuerte, violento en algunas tradiciones, pero también prudente y capaz de gobernar. Su linaje da lugar a héroes como Adrasto y Diomedes.
Pero es hija de Neleo, rey de Pilos. Su belleza y nobleza eran tan extraordinarias que Neleo impuso una condición casi imposible para quien quisiera casarse con ella: El pretendiente debía traerle los bueyes de Ificlo, un desafío que nadie podía cumplir.
II. Melampo a prueba
Neleo, rey de Pilos, impone una condición casi imposible para entregar a su hija Pero en matrimonio: quien quisiera casarse con ella debía robar los bueyes de Fílaco, animales célebres por su belleza y ferozmente custodiados. Muchos pretendientes lo intentaron y fracasaron, pero Melampo, hermano de Biante, aceptó la prueba.
Homero afirma que Melampo era un adivino excepcional, capaz de entender el lenguaje de los animales, y que esta capacidad sería decisiva para superar los peligros que le aguardaban. Melampo sabía de antemano que sería capturado durante el intento de robo, pues él mismo lo profetizó, pero también anunció que después de un año de cautiverio lograría su objetivo. Así ocurrió: al acercarse a los establos de Fílaco, fue sorprendido por los guardianes y encarcelado.
Durante su encarcelamiento se produjo el episodio más característico de su don profético. Melampo escuchó a unos gusanos que roían la viga del techo de su celda y que, según entendió, comentaban que la madera estaba a punto de ceder. Gracias a su capacidad para comprender el lenguaje de los animales, pidió ser trasladado a otra celda. Poco después, la viga se desplomó exactamente como había anunciado. Este hecho impresionó profundamente a Fílaco, quien comprendió que Melampo era un adivino extraordinario y decidió tratarlo con mayor consideración. A partir de este momento, la relación entre ambos cambió: Fílaco le pidió ayuda para resolver un problema que afectaba a su hijo Ificlo, quien era incapaz de tener descendencia.
Melampo realizó sacrificios y observó el vuelo de las aves para obtener una respuesta. Un buitre le reveló el origen de la esterilidad de Ificlo: cuando el niño era pequeño, Fílaco lo había asustado accidentalmente con un cuchillo ensangrentado. Para calmarlo, clavó el cuchillo en una encina sagrada, y el árbol creció alrededor de la hoja, ocultándola. Ese acto, según la revelación divina, había provocado la dolencia del joven. Melampo localizó el cuchillo, raspó el óxido y preparó un remedio que administró a Ificlo durante diez días. El tratamiento funcionó y el joven recuperó su fertilidad, llegando a engendrar a Podarces, como señalan las fuentes.
En agradecimiento por haber curado a su hijo, Fílaco entregó a Melampo los bueyes que Neleo exigía como condición para el matrimonio de Pero. Con los animales en su poder, Melampo regresó a Pilos y Neleo cumplió su promesa: entregó a su hija Pero como esposa a Biante. Así, Melampo no solo superó la prueba impuesta por Neleo, sino que también demostró su valentía, su sabiduría ritual y su capacidad única para comunicarse con el mundo animal, rasgos que lo convierten en uno de los grandes adivinos.
III. La descendencia de Biante y Pero
Biante y Pero tuvieron varios hijos, aunque las fuentes no coinciden en el número exacto. Tálao es el hijo principal y heredero. Talao se convierte en rey de Argos, y es padre de Adrasto, Mecisteo, Pronax, Astinome y Erifile, esta última protagonista del drama de Anfiarao y el collar de Harmonía.El otro hijo es Areo o Aretos, un héroe menor mencionado entre los argonautas, seguido por Leódoco, también integrante de la expedición. Según Higino, el verdadero padre de Areo habría sido Ares, aunque la tradición mayoritaria lo considera hijo de Biante y Pero. Finalmente, se mencionan también Perialces y
Tras la desaparición o muerte de Pero, Bias se casa con Lisipe, hija del rey Preto, después de que Melampo la curara de su locura junto a sus hermanas. Con Lisipe tiene a Anaxibia, llamada en algunas fuentes Alfesibea quien se casa con Pelias, rey de Yolco, y es madre de Acasto y las Pelíades, famosas por su papel en el mito de Jasón y Medea.
VI. Tálao
Tálao es hijo de Biante y de Pero. Su linaje lo conecta directamente con los grandes adivinos y reyes de Argos. Recordemos que Biante era hermano de Melampo, y ambos descendían de Amitaón, hijo de Creteo. Por esa razón, Tálao pertenece a la Casa de Amitaón, una rama que mezcla sangre real y dones proféticos. La línea de Bias gobierna Argos durante cuatro generaciones, los Biasidas: Talao, Adrasto, Diomedes y Cianipo.
Talao fue rey de Argos, y su nombre aparece en las genealogías que preceden a los héroes de la guerra de los Siete contra Tebas.
Se casó con Lysimache, hija de Abas, y fue padre de Adrasto, Pronax, Mecisteo, Astinome y Erifile.
A través de sus hijos, su linaje se entrelaza con los grandes ciclos heroicos: Adrasto lidera la expedición contra Tebas, y Erifile provoca la tragedia de Anfiarao.
El nombre Tálao se asocia con fuerza y autoridad. En las genealogías, representa la transición entre la era de los adivinos y la era de los reyes guerreros. Su figura es menos legendaria que la de sus descendientes, pero esencial para mantener la continuidad del poder en Argos.
Los Biasidas son la generación anterior a la guerra de los Siete contra Tebas, Argos vivió una etapa de tensiones internas entre esta familia y la de los Melampódidas, a la que pertenecía Anfiarao. Estas rivalidades se remontaban a la división del reino que Preto otorgó a Melampo y Biante tras la curación de su hija, y con el paso del tiempo dieron lugar a conflictos por la hegemonía en la ciudad.
En este contexto, los escolios antiguos conservan la tradición de que Anfiarao mató a Tálao. Ninguna fuente conservada explica cómo ocurrió el homicidio y el episodio no aparece en los relatos más conocidos, como los de Apolodoro, sí está atestiguado en los escolios a Píndaro y Homero, que mencionan explícitamente la muerte de Tálao a manos de Anfiarao durante una disputa interna.
La muerte de Tálao encaja en la lógica mítica de Argos, donde los enfrentamientos entre las dos ramas familiares eran frecuentes y explican la tensión que más tarde se observa entre Adrasto, hijo de Tálao, y el propio Anfiarao. La enemistad entre ambos, que culmina en la expedición de los Siete contra Tebas, adquiere mayor profundidad cuando se entiende que Anfiarao había matado al padre de Adrasto en una lucha por el poder. Así, la tradición que atribuye a Anfiarao la muerte de Tálao no solo es antigua, sino que también contribuye a dar coherencia al entramado genealógico y político de Argos.
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