estrenó la película, como un trigal en llamas:
AIDS IS COMING / AIDS IS HERE;
y uno ya no volvió a poder ser
la familia de hierba de Walt Whitman:
--¿me celebro a mí mismo y me canto a
mí mismo?--
because to die for AIDS is different
from what any supposed.
Sobrevino el terror,
the happy birthday of dear DEATH TRACY;
uno
entonces,
enamorado todavía de las cosas oscuras
tornó a mirar a su izquierda, a su derecha,
detrás, al frente,
queriendo ver espejos donde tocar un rostro fértil;
pero llegó algo que vino enemistando,
desapartando y no es igual la vida:
because to die for AIDS is different
from what any supposed;
y devino el horror impenitente
de que éramos muriendo o vamos a morir
o estamos muertos
y obstinados: dead-drunk rock,
dead-end rock,
deadfall rock,
deadly gone world rock,
o yeah,
but to die for AIDS is different
y ai'nos vamos, carnal
haciéndonos poquitos,
esfúmate, pass bye
no chingues, puta muerte,
but to die for AIDS is different,
like to spit to olden olden God,
rock, rock, rock'n rolling
a pesar de aquel día.
Porque hubo días hasta la desvergüenza,
donde fuimos tan lúbricos
tan móviles
tan fértiles
tan plácidos
tan flácidos
tan sórdidos,
presuntos dueños del amor intemporal;
porque hubo días en los que fuimos
aquella mano que buscaba,
y aquella otra mano que daba sobresaltos,
y aquella breve mirada solándula y promiscua,
porque todo estaba tiempo de la pasión,
y convivimos la cintura del canto,
y no conocíamos piedras en el camino;
pero hubo días en los que fuimos
los únicos culpables
de esta vieja batalla
recientemente concluida,
en la que no diré que te he perdido
para siempre,
sino que yo te amaba
y he muerto.

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