I. Ásopo
Los autores antiguos conocían al menos cuatro ríos llamados Ásopo en el mundo griego. Los dos más importantes eran el Ásopo beocio, que nace en el Citerón y desemboca en el estrecho de Euripo, y el Ásopo fliasio o sicionio, que nace en el territorio de Fliunte, atraviesa Sición y desemboca en el golfo de Corinto. Además, había otro Ásopo en la región de Termópilas -Tesalia/Ftiótide- y otro en Corfú. El Ásopo de Corfú era probablemente un río local divinizado, no el mismo personaje originario de las genealogías beocias o peloponesias- No parece que hubiera originalmente un "Ásopo corcirense" que engendrara a Córcira, sino que la isla de Córcira acabó desarrollando su propio Ásopo porque ya estaba integrada en el complejo legendario del potamos.
Lo interesante es que los antiguos no siempre distinguían claramente entre los dioses asociados a esos ríos. Ya en la Antigüedad existía confusión entre el Ásopo beocio y el Ásopo fliasio. Las genealogías de sus hijas se mezclaban continuamente, y distintas ciudades reivindicaban que "su" Ásopo era el verdadero padre de figuras como Egina, Tebe o Córcira.
Los investigadores suelen considerar que hubo dos grandes tradiciones principales: La tradición de Pausanias, Diodoro y Apolonio de Rodas apunta principalmente al Ásopo de Fliunte, mientras que el fragmento de Corina parece situar a Córcira entre las hijas del Ásopo beocio, asociado al río que nace en el Citerón y desemboca en el golfo de Eubea.
II. Los padres del potamos
Los padres de Ásopo varían según la tradición que estés siguiendo, y precisamente esa variación es una de las pistas de que varios Ásopos locales acabaron fusionándose en la mitografía griega.
La genealogía más difundida, recogida por Apolodoro y otros autores, hace a Ásopo hijo de Océano y Tetis, como corresponde a muchos dioses-río.
Sin embargo, Acusilao ofrecía una tradición diferente según la cual Ásopo era hijo de Poseidón y una mujer llamada Pero.
Otras versiones aún más minoritarias lo convierten en hijo de Zeus y Eurínome.
Y en la tradición de Fliunte/Sición, citada por Pausanias, aparece un Ásopo hijo de Poseidón y Celusa (Kelousa), que descubre el río y le da su nombre.
Lo interesante para tu línea de investigación es que estas genealogías no son equivalentes. Si estudias al Ásopo beocio, suele encajar mejor dentro de la gran descendencia de Océano y Tetis, junto con otros dioses-río. Si estudias al Ásopo fliasio o sicionio, aparecen tradiciones que lo acercan a Poseidón, algo bastante coherente con las genealogías marítimas que desembocan en Egina, Salamina o Córcira.
Por eso, cuando analizas a Córcira, Feax y los feacios, la pregunta "¿quiénes son los padres de Ásopo?" no tiene una única respuesta. La respuesta depende de cuál de los Ásopos locales consideres el antepasado originario de esa rama genealógica.
III. Descendencia del río
La descendencia de Ásopo resulta extraordinaria porque, a diferencia de otras genealogías, sus hijas son casi siempre personificaciones de lugares. Sus hijas representan ciudades, regiones e islas repartidas por gran parte del mundo griego.
En las tradiciones más antiguas, el núcleo de esta descendencia se concentra en Beocia y la región del golfo Sarónico. Tebe representa a Tebas; Platea a Platea; Tanagra a Tanagra; y Salamina y Egina a las islas del mismo nombre. Parece como si el río Ásopo actuase como ancestro común de una comunidad geográfica y cultural.
Con el tiempo la genealogía se expandió. Aparecen entonces figuras más alejadas, como Sinope en la costa del mar Negro y Córcira en el mar Jónico. Estas incorporaciones sugieren que la familia de Ásopo fue utilizada para integrar territorios cada vez más distantes dentro de una misma visión del mundo griego.
Como vimos, Córcira ocupa una posición singular dentro de esa descendencia. Está mucho más lejos del supuesto ámbito original de Ásopo que la mayoría de sus hermanas. Por eso algunos estudiosos consideran que su incorporación no fue primitiva, sino posterior.
Además, el Ásopo beocio tiene una descendencia masculina importante y está integrado en la tradición heroica de Tebas. Entre sus hijos aparece Ismeno, que da nombre al río Ismeno de Tebas, y en algunas tradiciones también se mencionan otros descendientes masculinos vinculados al paisaje sagrado beocio. Esto indica que estamos ante una genealogía territorial que nos llega incompleta, superando el listado de hijas epónimas.
Lo que siempre resulta más revelador es que los genealogistas antiguos nunca sintieron la necesidad de armonizar completamente estas tradiciones. Para ellos podía existir un Ásopo beocio con hijos masculinos ligados a Tebas y, al mismo tiempo, un Ásopo relacionado con Egina, Salamina o Córcira. La contradicción parece molestarnos más a nosotros que a ellos.

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