I. Líridas
Las Líridas, activas cada abril, son una de las lluvias de meteoros más antiguas registradas por la humanidad. Su origen está en el cometa Thatcher (C/1861 G1), cuyos restos de polvo dejan un rastro que la Tierra atraviesa cada primavera.
Aunque no es la lluvia más intensa del año, su regularidad y su capacidad para producir meteoros rápidos y brillantes la han convertido en una cita clásica para los observadores del cielo.
En la imagen superior vemos la constelación Lira y en color cian, un círculo que señala la nebulosa M57. Esta "Ring Nebula" es una nebulosa planetaria visible entre las estrellas Sheliak y Sulafat. Se encuentra a unos 2,300 años luz de la Tierra y es uno de los objetos reconocibles del cielo profundo por su forma característica de anillo brillante.Se formó cuando una estrella similar al Sol llegó al final de su vida. Al agotar su combustible, expulsó sus capas externas al espacio, creando una envoltura de gas en expansión. Ese gas es iluminado por el núcleo restante de la estrella, que ahora es una enana blanca extremadamente caliente.
La forma de anillo que observamos no es completamente plana, sino más bien una estructura tridimensional parecida a una dona. La vemos así debido a nuestra perspectiva desde la Tierra, lo que hace que el gas más denso en los bordes se vea más brillante.
Aunque se llama “nebulosa planetaria”, no tiene relación con planetas. El nombre proviene de los primeros astrónomos que, al observarla con telescopios antiguos, notaron que su apariencia redondeada recordaba a un disco planetario.
II. Visibilidad desde España
En 2026, el máximo está previsto para la noche del 22 al 23 de abril, con una actividad que suele rondar los 15–20 meteoros por hora en condiciones ideales. La Luna creciente no estará presente durante toda la noche y su brillo no será lo bastante fuerte como para arruinar la observación. Esto convierte la edición de 2026 en una oportunidad especialmente favorable para disfrutar de la lluvia.
Para España la Luna se pondrá de madrugada, alrededor de las 2 h locales en huso peninsular, dejando el tramo final de la noche con cielo mucho más oscuro para observar la lluvia de meteoros.
España ofrece un escenario excelente para observar las Líridas gracias a su latitud y a la altura del radiante en la constelación de Lyra. Desde la península y Baleares, el radiante asciende bien entrada la noche, permitiendo una observación cómoda desde zonas oscuras.
En Canarias, la altitud del radiante es aún mayor, lo que puede traducirse en un número ligeramente superior de meteoros. En todos los casos, alejarse de la contaminación lumínica sigue siendo la clave para una experiencia óptima.
III. Lyra
La constelación de Lyra está ligada a un instrumento divino que pasó por manos privilegiadas y terminó en el cielo como homenaje.
Según la tradición griega, la primera lira la creó Hermes cuando era un recién nacido. Usó un caparazón de tortuga y unas tripas como cuerdas improvisadas. El sonido llamó la atención de Apolo, que quedó tan impresionado que aceptó el instrumento como compensación por una travesura del joven dios. Desde entonces, la lira se convirtió en un símbolo de armonía y relación.
Apolo regaló la lira a Orfeo, famoso por su talento musical. Con ella podía calmar animales, mover a los hombres y conmover incluso a los dioses. Su historia más conocida es la de Eurídice, su esposa. Tras su muerte, Orfeo bajó al Inframundo para recuperarla. Su música ablandó a Hades, que le permitió llevársela con una condición: no mirar atrás hasta salir. Orfeo dudó en el último momento y la perdió para siempre.
La catábasis frustrada de Orfeo no lo privó de su destino. Tras la muerte de Orfeo, se decía que su lira quedó como símbolo de su arte y de su historia. Zeus mediante un katasterismo la colocó en el cieloformando, como la constelación de Lyra. Allí, con Vega como estrella principal, se convirtió en un recordatorio de la música, la pérdida y la narrativa que los griegos encontraban en el cielo nocturno.
IV. Observación: Líridas y Sheliak
No se necesita equipo: basta con tumbarse, dejar que los ojos se adapten a la oscuridad y mirar hacia un área amplia del cielo, no directamente al radiante. Las Líridas se caracterizan por trazos rápidos y, en ocasiones, por bolas de fuego que dejan estelas persistentes.
La mejor franja horaria será la madrugada del 23 de abril, cuando el radiante esté más alto y la actividad alcance su punto álgido. Una manta, paciencia y un cielo despejado completan la receta para disfrutar de esta lluvia clásica.
Si tenemos un telescopio aprovechemos para mirar a Sheliak (β Lyrae). Es una binaria eclipsante muy famosa y da nombre a toda una clase de estrellas variables: las variables Beta Lyrae. En estos sistemas, dos estrellas están tan cercanas que su forma ya no es esférica, sino deformada por la gravedad mutua, lo que produce variaciones continuas de brillo.
Lo curioso es que hay transferencia de masa entre las dos estrellas. Sin embargo, el detalle importante es que la transferencia ocurre desde la estrella menos masiva hacia la más masiva, lo cual complica bastante entender el sistema. El sistema está envuelto en gas y no es fácil distinguir componentes “limpios” como en binarias más simples.
El período orbital de aproximadamente 12.9 días. Durante ese tiempo, las estrellas se eclipsan mutuamente desde nuestra perspectiva, causando las variaciones de brillo características.


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