Ir al contenido principal

Luces y sombras de Apolo

Queda poco más de un mes para el Solsticio de verano y estos días vamos a explorar el legado de Apolo a través de sus descendientes y los conflictos que marcaron su historia. Serán días de adentrarnos en relatos transmitidos por autores antiguos como Homero, Píndaro, Hesíodo y Apolodoro, revelando facetas del dios que van más allá de su luminosa presencia en el Olimpo.

Nuestra travesía comienza con sus hijos, aquellos que heredaron su grandeza, su talento o su ineludible destino. Conoceremos a Meláneo, arquero sin igual, y a Hilas, el hermoso joven que acompañó a Heracles. Siguiendo las tradiciones de Pausanias y Diodoro Sículo, evocaremos a Cíniras, rey de Chipre; a Mopso, el vidente que superó a Calcas; y a Cicno y Tenes, quienes llevarán su estirpe más allá de las costas de la península balcánica. También nos adentraremos en la historia de Aristeo, el Señor de la miel, quien extendió la influencia de Apolo sobre el mundo natural y la civilización. Finalmente, conoceremos a Erimanto, Filamón, y a la familia formada por Ánfisa y Ánfiso.

Pero Apolo no solo dejó su huella a través de su linaje. También impuso su justicia con mano firme, castigando a quienes desafiaron su poder. Reviviremos la maldición del Rey Midas, el destino de Fineo y de Marsias, cuya osadía lo condenó a la furia divina. Todo ello sin omitir sus momentos triunfales, como la (re)fundación del Oráculo de Delfos, la purificación de Orestes, la cura de Filoctetes, y la destrucción de los Telquines, seres demoníacos que erradicó con su fulgor divino.

Incursionando en sus sombras, también tendremos en cuenta el sufrimiento y las derrotas de Apolo, desde el abandono Evadne, el rechazo de manos de Marpesa, hasta su humillante destierro, cuando los dioses lo obligaron a servir como pastor.

Cada historia nos acercará a un aspecto distinto de Apolo, el dios de la luz y la curación, pero también del castigo y la plaga. A través de fuentes clásicas, reconstruiremos la grandeza y los matices de su legado, en un recorrido que nos invita a mirar más allá del sol y descubrir la complejidad del dios que con su lira encanta a mortales e inmortales, y con sus flechas castigaba a quienes osaban desafiarlo.

Comentarios