El arte de la seducción -y llamarlo arte es abusivo -, no pasa por ser cazado ni por crear obligación. Si yo he de forzar tu mano, el misterio del amor saltará de tu balcón y todo esfuerzo será vano. Mi buena predisposición y mi total transparencia no son la mejor estrategia ni sirven de solución. Pero, obstáculos aparte, cómo le explico a un guerrero que el amor es lo primero y que no soy su rival. Cuando quien es compañero no va a soltar el puñal, tómese como señal de peligro inminente. Habiendo aquí tanta gente, yo fui a amar a un animal.