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Recorriendo algunas páginas web explícitas donde hombres y mujeres buscan encuentros sexuales –o simplemente se masturban viendo fotos colgadas por los usuarios- resulta impactante ver cuantos perfiles insisten en que las mamadas deben ser “hasta el final” y el sexo exclusivamente “a pelo”.
Al hablar de sexo con distintas parejas, a poco que indagues descubrirás cuán frecuente es oír que “no se cuidan”, o que “ella sí que se cuida, toma la píldora”.
Hablemos del sida porque el riesgo de contraer esta enfermedad no ha desaparecido de tu mundo y sin embargo algunas prácticas de riesgo están empezando a generalizarse.
Sin caer en el latiguillo vulgar de que "lo que más gusta más riesgo conlleva", tan vez valdría la pena utilizar este día para meditar cómo estamos manejando el riesgo y el placer.

Muchas mujeres y hombres encuentran en el sexo oral -y más exactamente en la ingesta de semen- un placer indiscutible aunque, a la hora del orgasmo, haya otras alternativas menos riesgosas.
Evitando caer en la crítica y manteniendo el máximo respeto hacia las preferencias de cada uno, innegablemente el que una noche loca tenga como precio infectarte de VIH es una estupidez. Sobre todo porque hay alternativas a follar/coger “a pelo” y haciendo uso de una de ellas podrías evitar "pillarlo".
El sida sigue siendo una enfermedad que acaba con la vida de miles de personas. Sus víctimas no se reducen al área del África subsahariana.
Aún bajo tratamiento, el sida puede originar procesos tumorales, infecciones crónicas y otras enfermedades mortales.
Tal vez las alternativas a prácticas de riesgo –como el sexo oral con eyaculación, sexo anal sin condón o sexo vaginal sin condón- no te den igual placer, pero todo es ponerse. Al fin y al cabo empecinarse en que una relación sexual debe estar exenta de condones para ser placentera es autodestructivo, además de inconsciente. Entre tu y yo, para disfrutar de mil noches locas, lo único que no puede faltar es un condón de por medio.

A la opción de mamarla hasta el final, se imponen los “faciales”, y las corridas en el/los pechos, etc.
La trillada frase de “venga, mámamela hasta el final” es jurásica. Valía para la generación de los abuelos, pero las cosas han cambiado. La nueva condición sine qua non es que así como no es posible que un pene flácido efectúe una penetración, tampoco la efectuará si no está envuelto en látex. Así de claro: la tienes dura y envuelta o no la pones.
La pareja es una unidad imperfecta –que duda cabe- entre dos seres igualmente imperfectos.
¿Y que garantía tienes tú de ser la única persona en el mundo con la que está follando tu pareja? No es cuestión de desconfianza, sino que hay que evitar pecar de ingenua/o.
Aún queriendo y respetando a nuestra pareja, conviene admitir que no sería imposible que uno de los dos tenga eventualmente una aventurilla, o una "cana al aire".

El problema es que no todos los que cometen una infidelidad sin haber utilizado un condón tienen el valor para confesarlo. Y las consecuencias pueden suponer la infección de VIH de la otra parte.
La confianza no está reñida con el cuidado. Y amar es cuidarse y cuidar al otro. Por eso es necesario utilizar un condón en cada relación sexual con penetración que mantengas con tu pareja. Así se diferencian los períodos en los que buscabais un hijo de los que no. La píldora no te protege ni del VIH ni de ninguna de las enfermedades de transmisión sexual -gonorrea, sífilis, clamidia, herpes genital, hepatitis B, condilomas, etc., etc., etc.- y a comparación de la píldora anticonceptiva, el condón resulta un profiláctico eficaz y de reducidísimos efectos secundarios. Pruébalo.

One Response so far.

  1. Anónimo says:

    La reflexión es medio válida solamente. Si yo puedo elegir un método anticonceptivo que no condicione la espontaneidad de la relación sexual, voy a usar preservativo porque no debo confiar en la fidelidad de mi novio? Y sólo puedo confiar en él cuando busco quedarme embarazada? Sin ánimo de ofender, pero esa visión maquinista de la reproducción se parece a la de grupos religiosos bastante retrógrados.