Artemisa y Apolo Las historias en torno a Apolo explican su complejidad. Tiene múltiples facetas y poderes , emergiendo allí donde lo constructivo y lo destructivo se rozan y se equilibran. Como dios oracular, podía conocer el futuro y compartir ese conocimiento; por eso formó parte de la (re)fundación del Oráculo de Delfos , donde establece el centro de la sabiduría divina. Como fuerza sanadora —más allá de Asclepio — participó en la purificación de Orestes , la cura de Filoctetes y la destrucción de los Telquines , seres demoníacos que erradicó con su fulgor divino. Como fuerza destructora y punitiva, lo vemos en la maldición de Midas y en el castigo de Marsias y Fineo . También podemos aprender de sus fracasos y derrotas en el abandono de Evadne , el temor de Marpesa y su humillante destierro y castigo divino , que lo expulsó fuera del Olimpo. Los hijos de Apolo heredaron su grandeza, su talento y un destino ineludible. Surge primero Meláneo...

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