I. Limitaciones del dodecateísmo actual Toda tradición que intenta sostener una espiritualidad antigua en un mundo que ya no comparte sus estructuras sociales, políticas, rituales ni cosmológicas es un blanco fácil de críticas y burlas. Creer en los dioses griegos en el 2026 significa practicar una religión cuyo ecosistema original desapareció hace más de dos milenios. Resulta evidente que la espiritualidad del siglo V a.n.e. hoy no es recuperable en su totalidad porque no era solo un conjunto de creencias, sino una red de prácticas cívicas, territoriales, agrícolas, familiares, jurídicas y comunitarias. Estaba incrustada en la polis, en el calendario, en los cultos locales, en la relación con la naturaleza, en la estructura social. Cuando ese mundo desaparece, lo que queda son fragmentos: himnos, inscripciones, ruinas, relatos, epítetos. El dodecateísmo moderno trabaja con esos fragmentos, no con el organismo completo. Y eso no es un defecto: es la única forma posible de continui...
I. Los sesgos de la IA La mayoría de las personas imagina que una IA funciona como una inteligencia humana: que consulta múltiples fuentes, compara información, evalúa argumentos y toma decisiones con criterio propio. Esa proyección humanizante genera una ilusión muy potente: si la IA “piensa”, entonces debe ser objetiva; si no tiene emociones ni intereses, debe ser neutral. Pero los modelos de lenguaje no operan así. No buscan información, no contrastan datos, no razonan: predicen patrones estadísticos basados en los textos con los que fueron entrenados. La fluidez con la que responden hace creer que hay una mente detrás, cuando en realidad hay un sistema que ajusta probabilidades para generar la palabra más plausible. Esa ilusión de inteligencia autónoma se combina con otra igual de problemática: la ilusión de neutralidad . Mucha gente cree que, al no tener ideología propia, la IA no puede reproducir prejuicios. Pero los modelos aprenden del mundo tal como está representado en ...