I. Cicno Cicno aparece en la tradición griega como un personaje marcado desde su origen por la violencia. Su padre es Ares , el dios de la guerra, y su madre una mujer mortal cuyo nombre varía según las genealogías transmitidas por los poetas. Entre los nombres más citados se encuentran Pelopia y Pirene , ambas figuras desconocidas dentro del corpus helénico, lo que subraya el carácter mixto del propio Cicno: mitad divino, mitad humano, pero sin la nobleza que suele acompañar a otros hijos de dioses. Comparte, eso sí, el duro destino de los dioses de la quinta generación . Su filiación con Ares refleja su esencia, su inclinación innata hacia la brutalidad. No se le atribuyen gestas heroicas ni hazañas civilizadoras; más bien encarna la guerra en su forma más cruda, sin el barniz de gloria o justicia que a veces acompaña a los héroes guerreros. Hesíodo lo menciona como un ser temible, y su figura se integra en el conjunto de personajes que representan los peligros del camino ...
A Gabriela Mistral Llegará un día en que la raza humana Se habrá secado como planta vana, Y el viejo sol en el espacio sea Carbón inútil de apagada tea. Llegará un día en que el enfriado mundo Será un silencio lúgubre y profundo: Una gran sombra rodeará la esfera Donde no volverá la primavera; La tierra muerta, como un ojo ciego, Seguirá andando siempre sin sosiego, Pero en la sombra, a tientas, solitaria, Sin un canto, ni un ¡ay!, ni una plegaria. Sola, con sus criaturas preferidas En el seno cansadas y dormidas. (Madre que marcha aún con el veneno de los hijos ya muertos en el seno.) Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros Soportará sobre los muertos hombros. Desde allí arriba, negra la montaña La mirará con expresión huraña. Acaso el mar no será más que un duro Bloque de hielo, como todo oscuro. Y así, angustiado en su dureza, a solas Soña...