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Los Kourêtes: entre Hefesto y Zeus

I. Los Kourêtes La función primordial de los Kourêtes se conserva en relatos sobre la infancia de Zeus . Fuentes como Estrabón y Diodoro Sículo recogen la tradición de que estos jóvenes danzantes protegieron al futuro rey de los dioses en una cueva del monte Ida, en Creta. Su método no fue el combate directo, sino una forma de magia apotropaica basada en el sonido: ejecutando una danza marcial armada, golpeaban sus lanzas contra escudos para generar un estruendo ensordecedor. Este fragor ritual tenía un propósito específico: ahogar los llantos del infante y así ocultar su presencia a su padre Cronos , quien devoraba a sus hijos para evitar ser destronado. Este episodio fundacional define su carácter esencial. Los Kourêtes operan como una barrera auditiva viviente, utilizando el ruido coreografiado no como un ataque, sino como un velo protector. Su poder reside en la capacidad de crear una disonancia sagrada, un espacio de cacofonía que enmascara la acción del rey de los Titanes . Son,...
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Servius Tullius, hijo del fuego

I. Servio Tulio: el rey nacido del fuego La historia de Servio Tulio es una anomalía luminosa dentro de la realeza romana. Servio Tulio nació de Ocrisia , una esclava latina capturada tras la toma de Cornículo , una ciudad latina, al norte de Roma , entre el Tíber y el Anio . Criado en el palacio real, fue favorecido por Tanaquil , esposa de Tarquinio Prisco , quien lo impuso como sucesor tras el asesinato de su marido. Las fuentes - Livio, Dionisio de Halicarnaso - narran que, siendo niño, tuvo una visión extraordinaria. Su visión se relacionaba con una llama, veía fuego. No un fuego cualquiera, sino el fuego del hogar . Esta llama viva se elevó sobre su cabeza mientras dormía, o quizás fue el fuego mismo que fecundó a su madre. Ambas versiones apuntan a lo mismo: Servio estaba tocado por un Dios. En Roma, el fuego del hogar, representado por Vesta , guardaba el mismo simbolismo de guardiana del oikos que en Grecia. La diosa, al igual que Hestia, vela por las unidades familiares qu...

De Pilios a Philos

I. Pilios y Philos Pilios aparece únicamente como hijo de Hefesto en algunas genealogías. No tenemos acciones, episodios ni culto asociado. Su presencia sirve para marcar que Hefesto deja descendencia en ciertos territorios, probablemente Lemnos , pero no podemos atribuirle funciones ni rasgos. Es un dato genealógico, no una figura preservada en el tiempo. Philos  -de phílos , afecto, amistad- surge en versiones tardías del abandono de Filoctetes . Su función es sencilla: mostrar que la isla no está completamente deshabitada. No tiene vínculo con Hefesto ni con la tradición artesanal. No es un héroe ni un daimōn . Es un personaje humano que aparece para dar contexto social a la estancia de Filoctetes en Lemnos. Philos ayuda a Filoctetes de la manera más básica y más humana posible: garantizando que no muera aislado. No lo cura, no lo entrena, no lo acompaña en aventuras. Su función es mucho más concreta: llevarle agua, comida, información mínima sobre la isla y, sobre todo...

Espinter: los descendientes de los dioses caminan entre nosotros

I. Espinter y las Cárites de Hefesto En los márgenes menos transitados de la tradición griega, donde se acumulan nombres sin relato, aparece Espinter o Spinther . Su nombre significa “chispa”, “destello”. Hijo apenas mencionado de Hefesto , carece de hazañas, gestas o episodios propios. Y, sin embargo, es precisamente esa ausencia la que le otorga una potencia simbólica singular: Espinter es el instante exacto en que el pedernal golpea el hierro y brota la primera luz, el suspiro de ignición antes de que el fuego crezca. Es el principio mismo de la transformación, pura potencialidad sin forma. A su alrededor, las hijas reconocidas de Hefesto y de la resplamdeciente Aglaya : Euclea -gloria o buena fama-, Eufema -correcto discurso-, Eutenea -prosperidad- y Filofrósine -amabilidad- encarnan los rasgos más luminosos de la personalidad humana. Ellas representan el reconocimiento, la palabra justa, la abundancia y la convivencia. Junto a Espinter, forman un grupo de personificaciones sin...

Aitna y Palikoi

I. Los Palikoi y su relación con Hefesto Los Palikoi  - o Palici en la tradición latina- fueron dos divinidades gemelas profundamente arraigadas en la religiosidad indígena de Sicilia , anteriores a la presencia griega y muy vinculadas al territorio volcánico. Su culto se concentraba en una zona de manantiales sulfurosos y grietas humeantes, donde la tierra parecía respirar. Los Palikoi encarnaban la fuerza telúrica que brota desde las entrañas de la tierra y ofrece protección a quienes no tenían otro amparo. En su Santuario, quienes se sentían injustamente tratados acudían a realizar juramentos solemnes sobre las aguas burbujeantes; la idea era que la propia tierra, a través de los gemelos, revelaría la verdad y castigaría la mentira. También se les atribuía la capacidad de ofrecer refugio a esclavos fugitivos , lo que convierte su culto en un espacio de tensión social y de resistencia. Las genealogías que conservamos son múltiples y contradictorias, lo que suele indicar un or...

El culto a Hefesto

I. Los orígenes del culto a Hefesto según el registro arqueológico  El origen del culto a Hefesto no aparece de golpe en el registro, sino que se forma sobre una base técnica y ritual que puede rastrearse en el Egeo y Anatolia desde finales de la Edad del Bronce . En Lemnos , los yacimientos de Hefestia y Kaminia muestran actividad metalúrgica continua desde el siglo XIV a.n.e. , con hornos, escorias y herramientas que indican una comunidad especializada en el trabajo del metal. Estos niveles, excavados desde mediados del siglo XX, confirman que la isla era un centro técnico mucho antes de la consolidación del culto helénico. La presencia de la llamada “estela lemnia” , fechada hacia 550 a.n.e. , demuestra, además, que la isla conservaba tradiciones culturales no griegas en pleno periodo arcaico , lo que refuerza la idea de un trasfondo independiente para la figura del dios. En el Ática , los restos de talleres metalúrgicos alrededor del Ágora -especialmente en el Kerameikos- ...

"Fin y Principio" por Wislawa Szymborska

Zaporiyia, Ucrania. Fuente: Reuters/Stringer Después de cada guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo. Alguien debe echar los escombros a la cuneta para que puedan pasar los carros llenos de cadáveres. Alguien debe meterse entre el barro, las cenizas, los muelles de los sofás, las astillas de cristal y los trapos sangrientos. Alguien tiene que arrastrar una viga para apuntalar un muro, alguien poner un vidrio en la ventana y la puerta en sus goznes. Eso de fotogénico tiene poco y requiere años. Todas las cámaras se han ido ya a otra guerra. A reconstruir puentes y estaciones de nuevo. Las mangas quedarán hechas jirones de tanto arremangarse. Alguien con la escoba en las manos recordará todavía cómo fue. Alguien escuchará asintiendo con la cabeza en su sitio. Pero a su alrededor empezará a haber algunos a quienes les aburra. Todavía habrá quien a veces encuentre entre hierbajos argumentos mordidos por la herrumbre, y los lleve al montón de l...

Perifetes y la seguridad en la Antigüedad

"Duelo a garrotazos" por Francisco de Goya (1820-1823) I. Perifetes Perifetes aparece en las tradiciones más antiguas como un personaje de linaje ambiguo, situado en los tiempos remotos anteriores a la consolidación del poder ateniense. Algunas versiones lo presentan como hijo de Hefesto , lo que explicaría su cojera y la dependencia de un bastón o maza para sostenerse; otras lo vinculan a Poseidón , aunque esta filiación es menos frecuente. Su figura se ubica en el periodo previo a la llegada de Teseo a Atenas , un tiempo en el que los caminos del Ática y del Peloponeso estaban dominados por individuos que imponían su fuerza en zonas de paso estratégicas. II. Un bandido y las peleas populares La vida de Perifetes se define por su actividad como asaltante en la región de Epidauro , donde controlaba un tramo de la ruta que unía Trecén con Atenas. Su arma característica era una pesada maza de bronce o hierro, que utilizaba tanto para apoyarse como para atacar...

Olenos

I. Olenos, hijo de Hefesto  Olenos aparece en las genealogías antiguas como hijo de Hefesto , sin una madre claramente establecida y sin un linaje posterior. Su presencia está asociada a regiones del oeste del Peloponeso , especialmente en torno a Acaia y las rutas que conectaban el continente con las islas del Egeo . No pertenece a una gran ciudad ni a un centro político, sino a un territorio periférico, acorde con la naturaleza de su padre: zonas donde la artesanía, la piedra y el trabajo manual tenían más peso que la vida cortesana. II. El orgullo ajeno y la carga asumida Las fuentes presentan a Lethaea como una mujer cuya belleza la lleva a compararse con los dioses. No se conserva nada más: ni su origen, ni su familia, ni su destino previo. Solo ese gesto de orgullo que desencadena la metamorfosis. Su figura es mínima, pero suficiente para entender el lugar que ocupa en la historia de Olenos. Lethaea pronuncia una afirmación desmedida y queda atrapada en su propia declaraci...

La caída de Hefesto

I. El Relato de la exclusión en las fuentes arcaicas El episodio de la separación violenta de Hefesto de la comunidad olímpica aparece ya en la tradición poética más antigua. En el canto XVIII de la "Ilíada" , el propio dios -mientras forja las armas de Aquiles -  relata a Tetis,  madre de Aquiles, su expulsión: “Una vez, queriendo salvarme, me arrojó lejos la ilustre, la insolente de mi madre, pues deseaba ocultarme por ser cojo”. La narración homérica precisa que su caída duró  nueve días y nueve noches  hasta que finalmente aterrizó cerca de la isla de  Lemnos , donde fue acogido las diosas marinas Tetis y Eurínome. Allí vivió oculto en una gruta submarina durante años, desarrollando su arte. En una tradición alternativa, recogida en el mismo pasaje, el dios recuerda: “Nueve años viví con ellas --Tetis y Eurínome-, forjando muchas y hermosas obras en una cueva honda, a la vera de la corriente del Océano”. La caída física cerca de Lemnos y el posterio...

La furia de Hera contra Heracles

¿La enemistad de Hera hacia Heracles es un odio ciego, o forma parte de un proceso de glorificación que, sin quererlo, ella misma impulsa? Cuando se sigue la lógica interna del relato la respuesta deja de ser binaria. No se trata de un “sí” o un “no”, sino de una tensión entre intención divina y destino heroico. I. La furia de Hera contra Heracles El odio de Hera hacia Heracles nace de una herida íntima, pero también de un temor político mucho más profundo. No es solo la esposa traicionada que reacciona ante una infidelidad: es la guardiana del orden olímpico que ve amenazada la estabilidad del poder. Y en ese cruce -entre lo personal y lo cósmico- se enciende una hostilidad que marcará toda la vida del héroe. El primer núcleo del odio es la humillación. Heracles nace de la unión de Zeus con Alcmena , una mortal, en una noche prolongada artificialmente por el propio Zeus. Para Hera, que encarna la legitimidad del matrimonio y la continuidad del linaje, este nacimiento es una afrent...