I. Apeliotes Etimológicamente, Apeliotes proviene del griego Ἀπηλιώτης - Apēliṓtēs -, un término que literalmente significa “el que viene del sol naciente” . La palabra se forma a partir de ἀπήλιος - apḗlios-: “del lado del sol”, es decir, del este , el punto por donde sale el sol y el sufijo -ώτης - ṓtēs : que indica procedencia o agente, algo así como “el que sopla desde…”. Apeliotes es uno de los ocho vientos de la tradición griega antigua, representado en la Torre de los Vientos de Atenas. Aunque en el Horologión Apeliotes aparece en el este y Eurus en el sudeste, la interpretación más aceptada en la literatura clásica sostiene que Eurus es el viento del este, mientras que Apeliotes corresponde al sudeste . Apeliotes es hijo de Eos y Astreo , igual que el resto de los Anemoi , los vientos personificados. Eos es la diosa de la aurora , la que abre el cielo cada mañana, y Astreo es un titán asociado al crepúsculo, las estrellas y los fenómenos celestes . De su unión nacen ...
El placer que vivimos muere en un soplo breve, vigoroso y fugaz, como abril cuando llueve. La caricia del sol que cruzó la ventana se llevó, sin aviso, una imagen liviana. Como un Midas inmerso en un trace febril, encontré un metal gélido, duro y hostil del que cada recuerdo parece estar hecho de los sueños que, pétreos, endurecen el pecho, de las ganas que acaban donde nace la nada. Hoy son tiempos frustrantes, ayer fuego en la cama. Del delirio de juntos a soñar con proyectos, sepultando estas ganas en un páramo muerto. El deseo se seca si lo nutre lo incierto y los sueños se enfrían, tensos, rígidos, yertos. Está desierta la noche, la memoria, la cama y, en la calle callada, se asomó la desgana.