I. El descubrimiento y la órbita del cometa
Descubierto el 2 de marzo de 2024 por el astrónomo Kacper Wierzchos a través del telescopio del Catalina Sky Survey en Arizona, el cometa C/2024 E1 (Wierzchos) se ha convertido en un objeto de gran interés para la comunidad astronómica. Con un período orbital de aproximadamente 92.000 años, este visitante de la Nube de Oort ofrece una oportunidad única para su estudio, ya que alcanzará su máximo brillo en enero de 2026, con una magnitud estimada de ∼8.5, haciéndolo visible con binoculares o telescopios pequeños.
Kacper Wierzchos es un astrónomo polaco-español nacido en Lublin en 1988, especializado en el estudio de cometas y asteroides, que actualmente trabaja en la Universidad de Arizona dentro del proyecto Catalina Sky Survey, dedicado a la detección de objetos cercanos a la Tierra. Tras emigrar con su familia a España en los años noventa, se licenció en Física en la Universidad Complutense de Madrid y más tarde obtuvo su doctorado en Física Aplicada en la Universidad del Sur de Florida en 2019. Su trayectoria lo ha llevado a descubrir varios asteroides y cometas, entre ellos el cometa C/2020 H3 (Wierzchoś), que lleva su nombre, y junto con Theodore Pruyne identificó en 2020 el objeto 2020 CD3, un pequeño asteroide que se convirtió temporalmente en un “miniluna” de la Tierra. Además, participa en programas de defensa planetaria vinculados a la NASA, contribuyendo a la vigilancia de cuerpos celestes que podrían representar riesgos para nuestro planeta.
El descubrimiento de C/2024 E1 fue anunciado por el Minor Planet Center en su circular "MPC 2024-E49", confirmando su naturaleza de cometa de largo período. Según los cálculos del Jet Propulsion Laboratory, su órbita es altamente elíptica, llevándolo desde las regiones más externas del sistema solar hasta su perihelio, que alcanzará el 17 de diciembre de 2025 a una distancia de ∼1.7 UA del Sol. Esto lo convierte en un objeto seguro, sin riesgo de colisión con la Tierra.
II. La visibilidad y evolución del brillo
Aunque su máximo esplendor se espera para inicios de 2026, el cometa ya puede ser observado desde noviembre de 2025 hasta febrero de 2026. Durante sus primeras apariciones, su magnitud rondará valores débiles, entre 14 y 15, pero irá ganando brillo de manera progresiva conforme se acerque al Sol. Su visibilidad abarcará desde latitudes 20° N hasta 40° S, favoreciendo a observadores en el hemisferio sur.
Los cometas que provienen de la nube de Oort muestran un cambio muy marcado en su brillo cuando se acercan al Sol. En las regiones externas del sistema solar permanecen inactivos, con sus hielos y materiales volátiles congelados. Sin embargo, al aproximarse al calor solar, la radiación provoca que esos hielos comiencen a sublimarse, liberando gases y partículas de polvo. Este proceso genera una atmósfera difusa alrededor del núcleo, llamada coma, y posteriormente una cola que refleja la luz solar. Esa combinación de gas y polvo disperso es lo que hace que el cometa se vuelva mucho más visible desde la Tierra.
El aumento de brillo no es uniforme ni constante. Depende de la composición química del cometa, de la cantidad de hielos presentes y de la distancia a la que se encuentra del Sol. Algunos cometas muestran incrementos súbitos de luminosidad, conocidos como estallidos u outbursts, cuando se fractura parte de su superficie y se libera material de forma abrupta. Otros, en cambio, presentan un ascenso gradual de brillo conforme se acercan a su perihelio, el punto más próximo al Sol en su órbita.
Este fenómeno es lo que convierte a los cometas en espectáculos celestes tan llamativos. Desde la Tierra, los observadores pueden ver cómo un objeto inicialmente tenue se transforma en una figura brillante con cola extendida. Ejemplos como el cometa Hale-Bopp en 1997 o el Bernardinelli-Bernstein en años recientes muestran cómo los cometas de la nube de Oort pueden pasar de ser invisibles a simple vista a convertirse en protagonistas del cielo nocturno gracias a este cambio de brillo.
III. Campañas de observación y estudios científicos
Distintos observatorios profesionales, como el VLT en Chile y el Gemini Observatory, han iniciado campañas para estudiar la composición y actividad de C/2024 E1.
Datos preliminares publicados en "The Astronomer's Telegram" sugieren la presencia de una coma bien desarrollada y emisiones de Cianógeno (CN) y carbono diatómico (C₂), indicadores clave de su actividad al acercarse al Sol.
SEl cianógeno (CN) es un compuesto que se detecta con frecuencia en las colas de los cometas, y de hecho su presencia ha sido confirmada en varios casos históricos y recientes, como el cometa Halley y el cometa interestelar 3I/ATLAS que hemos detallado recientemente.
IV. Dónde y cómo observarlo
Para observadores en Sudamérica, África austral y Australia, el cometa será visible durante gran parte de la noche, especialmente hacia enero de 2026, cuando alcance su magnitud ∼8.5. Se recomienda el uso de binoculares o telescopios de apertura moderada (≥150 mm), así como aplicaciones de astronomía para localizar su posición en constelaciones como Sagitarius o Corona Australis.
Para observadores en España, la visibilidad del cometa será limitada pero posible, especialmente para aquellos situados en las regiones más al sur del país. Durante los meses de mejor visibilidad -diciembre de 2025 a enero de 2026-, el cometa será visible bajísimo sobre el horizonte suroeste justo después del atardecer. Se recomienda buscar ubicaciones con el horizonte suroeste completamente despejado, preferiblemente en zonas elevadas y alejadas de la contaminación lumínica.
Para localizarlo, los observadores deberán utilizar mapas celestes actualizados o aplicaciones de astronomía, buscándolo inicialmente en las constelaciones de Sagitario y Capricornio. Aunque en condiciones ideales podría alcanzar magnitud 8.5, desde España probablemente se observe más débil debido a su baja altura sobre el horizonte y la extinción atmosférica. Se recomienda el uso de telescopios con aperturas de al menos 150-200 mm y la técnica de visión lateral para detectar su débil brillo.
La Agencia Espacial Europea y diversos observatorios profesionales han iniciado ya campañas de observación para estudiar su composición y comportamiento. Para los astrónomos aficionados españoles que logren capturarlo, supondrá un verdadero desafío observacional y una oportunidad única de presenciar un visitante de la lejana Nube de Oort que no volverá a pasar cerca de la Tierra en decenas de miles de años.

Comentarios
Publicar un comentario