¡Cómo mengua mi propia arquitectura saber que no te tengo contenido, y sentir el querer disminuido, disminuyendo mi inicial postura! Yo quisiera vivirme en piedra dura gigante de mi mal, en el olvido, aunque llorara con dolor crecido en oculto raudal, mi desventura, que vale más querer y haber perdido y poder reclamar como alimento el parco grano del tronchado trigo, que pasar la vida sin amigo levantando murallas contra el viento en un alarde de valor fingido.