"La bacanal de los andrios" por Tiziano (1523–1526) Desierto y mudo su elocuente foro; con estallar de estrépito sonoro la delirante bacanal asoma. No importa que minando la carcoma esté su base de sillares de oro, ni que entre mares de imborrable lloro caiga como la impúdica sodoma. El festival con su esplendor la baña, y sus noches magnificas recrea, y con báquicos bailes le acompaña. Y Roma, entre el festín que la rodea, vacila como tronco en la montaña que, antes de herirlo, el viento bambolea. 2 Abren la marcha grupos numerosos de silenos con pieles revestidos, que adelantan el paso confundidos con grupos de bacantes bulliciosos. Agitando los tirsos primorosos de cien lazos espléndidos ceñidos, excitan y enardecen los sentidos con sus bailes de ritmos cadenciosos. De la noche rompiendo las tristezas, van antorchas de rayos penetrantes que del cuadro destacan las bellezas. Y un escuadrón de sátiros saltantes conduce en las cornígeras cabezas hojas de hiedra en círculos tr...