Plenilunio de Artemis


Artemis es la representación de un mundo salvaje que no es accesible al hombre civilizado.

Artemis puede que sea una buena representante del refugio que aguarda a la humanidad cuando buena parte de ella avanza a su autodestrucción.

La diosa virgen no es amiga de los hombres. Poco honores puedes hacerle si no eres mujer. Menos aún si eres urbanita.
Es en el bosque cerrado en que habría que celebrar este plenilunio. Y si así no fuera, al menos los jardines de sombra y espinas son un buen punto de ovación para ver la luna escalar el cielo.

Una noche enteramente dedicada a la luna. Que vigila con fría indiferencia a nuestros destinos. En una noche en la que los rayos blancos atraviesan como flechas la atmósfera.

Esta fiesta se celebra anualmente cerca del solsticio de verano. De este modo, los dos hermanos son honrados en un mismo espacio de tiempo. Apolo y Artemisa.
Artemis entra sin llamar, vigilante y silenciosa, atravesando los cristales de las ventanas. Deja las persianas y cortinas abiertas para que encuentre tu altar.
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