Atenea


 La diosa del pensamiento nació de las profundidades del cráneo de Zeus. Fue el mismo Hefesto, el dios cojo, el encargado de abrirle el cráneo con el hacha para poder liberar al dios padre de los terribles dolores que tenía ante la gestación intracraneal de su hija.

Diosa predilecta de Atenas, representante de la filosofía y la sabiduría, la eternamente virgen Palas Atenea estaba representada por el olivo. Homero se refiere a ella como “la de los ojos brillantes” porque se la suele identificar con un mochuelo -Athene noctua-.

La trascendencia de Atenea solo puede ser comparada con la de Deméter. La diferencia es que Atenea es una diosa que representa elementos intangibles, de enorme trascendencia para los humanos -el pensamiento, la filosofía, la sabiduría, la paz- pero de muy difícil definición.

Estos elementos son antropogénicos -en el sentido de que tienen un origen humano- y, sin embargo, considerados divinos. Resulta difícil para un heleno del siglo XXI ver en lo humano un punto de divinidad, desde aquí defendemos el papel de Atenea como la diosa sabia, protectora del saber y de la salud mental. 

Es una vuelta de tuerca de una diosa protectora de la ciudad -Atenea Polioucos- a una diosa protectora de la mente. Pero es una evolución lógica en esta era de la cognición y la abstracción.
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