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Plenilunio de Hestia

Volvimos del mercado y tenemos todo a punto para preparar la cena. Nuestro invitado está a punto de llegar. Las almohadas mullidas y las sábanas limpias, tendidas, le ofrecen un lugar acogedor para descansar.  Luego de compartir la comida y la bebida, haremos gala como anfitriones de buenas maneras y acompañaremos el postre con buena conversación. Nuestro invitado suele ser un viajero desconocido, pero nuestro objetivo no es otro que hacerlo sentir cómodo y en casa por una noche. Así celebramos uno de los plenilunios más hogareños: Hestia, la diosa del hogar. Y compartimos con ella o con él, lo afortunados que somos de haber construido uno. Según dicen, un dodecateísta puede ser ambicioso y competidor, pero no puede ser un mal anfitrión. Saber dar refugio a quien lo necesita es uno de los pocos preceptos que un helenista ha de cumplir a rajatabla. La despedida de nuestro invitado debe llenarlo/la de deseos de no irse.  El hogar y Hestia se visten de gala y pulcritu
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Eclipse de madrugada

Este 16 de mayo tenemos un eclipse en España que vale la pena ver. Esa noche dará comienzo el mes lunar de la diosa del hogar, Hestia .  Entremos de José Pedroni Esta es nuestra casa. Entremos. Para ti la hice como un libro nuevo, mirando, mirando, como la hace el hornero, tuya es esta puerta; tuyo este antepecho, y tuyo este patio con su limonero. Tuya esta solana donde en el invierno pensará en tus párpados tu adormecimiento. Tuyo este emparrado que al ligero viento moverá sus sombras sobre tu silencio. Tuyo este hogar hondo que reclama el leño para alzarte en humo, para amarte en fuego. Tuya esta escalera por la cual, sin término, subirás mi nombre, bajaré mis versos. Y tuya esta alcoba de callado techo, donde, siempre novios, nos encontraremos. Esta es nuestra casa. ¡Hazme el primer fuego!

La condena de Prometeo

La dialéctica divina que describe García Gual (1979) entre Zeus y Prometeo resulta interesante: a la hora de ofrecer sacrificios, Prometeo, de infinita astucia, se guarda la carne y le ofrece los huesos y la grasa a Zeus mientras que el Cronida oculta el fuego para la humanidad. Prometeo engaña a los dioses, robando el fuego para el Hombre y los dioses engañan al Hombre creando a Pandora . Una vez más, es la obra de Hesíodo la que habla de regalos envenenados y que presenta a Prometeo como un titán que causa perjurio a la humanidad con su osadía. Sin embargo, Protágoras no comparte esa visión de Prometeo. No menciona palabra alguna sobe el mal que causa al Hombre y ni siquiera parece creer en la figura de Pandora. Por el contrario, afirma que la obra de Prometeo sólo acarrea beneficios para nuestra especie. Pareciera entonces que hay dos versiones de Prometeo que configuran su papel dual de malhechor-benefactor. Por ello no merece la pena celebrar a quien nos dio el fuego, po

Asclepio: los semidioses pueden morir

Uno de los hijos más espectaculares del dios de las plagas, Apolo, es el dios de la sanación. Así, por más contradictorio que nos parezca, el dios de las pestes y de la luz tuvo un hijo con una mortal -Carónide o Arsínoe, dependiendo la fuente-, que tenía la facultad de curar a los enfermos. Su nombre es Asclepio y ganó por mérito propio el título de dios de la medicina y la curación. La familia de Hipócrates, de quien habíamos mencionado el juramento, se consideraba emparentada con este dios.  En su juventud el semi-dios recibió las enseñanzas del centauro Quirón, también relacionado con la medicina y el arte de la curación.  Toda la prole de Asclepio hacía honor a la salud: su mujer, Epíone, moderaba el dolor, y sus hijas Higea y Panacea representaban al tratamiento y la prevención, respectivamente.  Sus tres hijos varones también fueron venerados por enfermos y sanadores: Macaón y Podalirio, participantes de la guerra de Troya, tenían el don de curar las heridas y era

El juramento hipocrático en el plenilunio de Asclepio

"Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes". "Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo. Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas". "Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera,

Fordicidia

En la última fiesta en honor a Deméter enseñamos nuestra gratitud sacrificando una vaca. Para ello, rellenamos de dulces -gominolas, cacahuetes cubiertos de chocolate, mini-barritas y caramelos) una vaca de cerámica. Se la(s) ofrendaremos a nuestros seres más cercanos con el objetivo de que ellos la estrellen y accedan gustosos al contenido. Es de cautos envolver el contenido en una bolsa para que los pequeños trozos de cerámica no queden adheridos al chocolate. El dulce sacrificio se vive con alegría en nuestro entorno y da fin a la Fordicidia. La vaca cerámica representa las reses preñada que en la antigüedad se solían sacrificar en honor a la antigua diosa de la fertilidad romana. La similitud entre Tellus y “la de la inmensa corona” nos parece establecer un paralelismo lógico.  Es una fiesta que coincide astronomicamente con la celebración del punto de intersección del tránsito solar en el analema. Sin duda, el ciclo “pequeño” que dibuja el sol del 15 de abril ha

Deméter

En relación a su culto en la Antigüedad probablemente Deméter es una de las figuras del panteón de la cual menos conocimiento hemos podido rescatar. Tanto los misterios eleusinos cómo muchas fiestas agrícolas han quedado guardadas bajo secreto, sepultadas por milenios.   Lo que conocemos a día de hoy, todavía relaciona a Deméter directamente con Perséfone y con su secuestro, como rasgo distintivo y característica principal de la psicología de la diosa. Muchos conocedores del "origen de las estaciones" aún no se han preguntado que implica que la hija de la fecundidad sea la mujer de la muerte.  Su unión con Zeus, padre de Perséfone, la vincula aún más con el dios de los dioses, dejando sobre ella una impronta de mayor trascendencia si cabe. Deméter es la figura de la Diosa Madre. Una madre que da los frutos que mantienen con vida a sus hijos, pero que también perdura y los sobrevive.  El eterno ciclo de la fecundidad que celebramos estas semanas de primavera tie

Equinoccio de primavera

Las fiestas de Deméter son las primeras fiestas que celebramos a una deidad crónida. Finalmente, una de las hermanas de Zeus llega al altar doméstico y lo cubriremos de trigo para celebrarlo.  El acontecimiento más importante de esta época del año es esta fiesta en honor a la gran diosa madre y se divide en tres partes. La primera, hoy, es el reencuentro de la fertilidad con una promesa amada, Perséfone -la semilla-, que la hace germinar en un ciclo perfecto. Ambas, madre e hija, forman una dualidad única como la Tierra, fuente de vida y alimento. Las otras dos fiestas son el plenilunio de Deméter y la Fordicidia.  El Equinoccio marca el retorno de Perséfone, amada hija, con el sol de la primavera. Pero más allá de la alegórica explicación sobre el origen de las estaciones, este reencuentro es el momento del año en el cual agradecemos que hemos sobrevivido al rigor del invierno y a su oscuridad. Además de llenar el altar de espigas de trigo, entonamos los himnos homéricos