Equinoccio de primavera

Las fiestas de Deméter son las primeras fiestas que celebramos a una deidad crónida. Finalmente, una de las hermanas de Zeus llega al altar doméstico y lo cubriremos de trigo para celebrarlo.

 El acontecimiento más importante de esta época del año es esta fiesta en honor a la gran diosa madre y se divide en tres partes. La primera, hoy, es el reencuentro de la fertilidad con una promesa amada, Perséfone -la semilla-, que la hace germinar en un ciclo perfecto. Ambas, madre e hija, forman una dualidad única como la Tierra, fuente de vida y alimento. Las otras dos fiestas son el plenilunio de Deméter y la Fordicidia.

 El Equinoccio marca el retorno de Perséfone, amada hija, con el sol de la primavera. Pero más allá de la alegórica explicación sobre el origen de las estaciones, este reencuentro es el momento del año en el cual agradecemos que hemos sobrevivido al rigor del invierno y a su oscuridad.

Además de llenar el altar de espigas de trigo, entonamos los himnos homéricos a Deméter ante una representación de la Diosa. Una buena elección es el libro "El camino a Eleusis" (1978), de Hofmann, Ruck y Wasson. Este ejemplar nos permitirá adentrarnos en los misterios eleusinos, las teorías sobre la naturaleza múltiple de Deméter y su relación con Perséfone y Hécate.

Una vez completado un breve análisis retrospectivo de lo que fue el invierno, bajo el calor del sol, le dejamos una pequeña ofrenda a la diosa: una corona de olivo y trigo. Mientras suenan los últimos versos de Homero: "Dadme, benévolas, una vida agradable como recompensa a este canto y yo volveré acordarme de ti en otro canto".
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