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Pandora y el origen de la mujer

Muchos ven en Hera a la personificación del matrimonio hombre-mujer. Es también válido creer que la diosa representa la unión de ambas fuerzas, lo masculino y lo femenino aunque desde aquí no compartimos esa interpretación. Pero cuando oímos a aquellos que hablan de la “patrona de los matrimonios”, no podemos eludir que esa visión puede esconder a una diosa subyugada por Zeus.

A lo largo del siglo XX, la mujer ha conquistado derechos que permanecían negados, desde el sufragio femenino (imagen) hasta el divorcio o el aborto voluntario. Es una batalla actual que se libra sin cuartel y las diferencias salariales, los techos de cristal, la discriminación laboral o la violencia de género nos hablan de una guerra que aún no está ganada. 

 La Teogonía de Hesíodo detalla el origen de la mujer como “un mal para los hombres” preparado por Hefesto y Atenea, bajo las órdenes de Zeus. El regalo era un castigo por la “falaz astucia” de Prometeo y por otorgarle a los hombres el dominio del fuego. Las fiestas de comienzo de febrero nos permitirán volver sobre este elemento. 

El “bello mal” del que nos habla Hesíodo es la mujer. “Gran calamidad para los mortales, con los varones conviven sin conformarse con la funesta penuria, sino con la saciedad. Como cuando en las abovedadas colmenas las abejas alimentan a los zánganos, siempre ocupados en miserables tareas (…) así también desgracia para los hombres mortales hizo Zeus altitonante a las mujeres, siempre ocupadas en perniciosas tareas”. 

En el texto Hesíodo advierte que el matrimonio con la mujer es un castigo tan serio con la soltería. “Otro mal les procuro a cambio de aquel bien: El que huyendo del matrimonio y las terribles acciones de las mujeres no quiere casarse y alcanza la funesta vejez sin nadie que le cuide, éste no vive falto de alimento; pero al morir, los parientes se reparten su hacienda. Y a quien, en cambio, le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de recato, este, durante toda la vida, el mal equipara constantemente al bien. Y quien encuentra una mujer desvergonzada, vive sin cesar con la angustia en su pecho, en su alma y en su corazón; y su mal es incurable”. 

La misoginia de Hesíodo en “Los trabajos y los días” involucra, además, a Afrodita y a Hermes quien le infundió a la mujer “espíritu de perra y corazón ladino”. En ese texto Hesíodo denomina a la primera mujer “Pandora” y la dota de un vaso sellado o un ánfora, que contiene diversos males: “la dura fatiga”, las “enfermedades dolorosas que dan a los hombres la Muerte”, la desdicha y la esperanza. El mito de Pandora ya fue reinterpretado no como la personificación de la mujer, sino, siendo freudianos, como de la “pulsión de muerte” que pervive en todo sujeto. 

¿Qué nos queda de las palabras de Hesíodo sobre la vinculación de la mujer con los Olímpicos? Una alerta, la única fuerza que vemos en el texto citada correctamente es la misoginia. “Quien quiera creer, que crea”, pero me parece que cuando la fuente está cargada de odio y de desprecio, se desprestigia por sí misma.

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