"Última voluntad" por J. M. Soneyra


Se pudre mi cuerpo, se pudre, por dentro,
fruto descompuesto sobre la laguna.
La piel, ayer tersa, se corta y arruga,
mi cuerpo está muerto.

Se pudre mi aliento, mis ojos se pudren,
las vacías cuencas cobijan gusanos,
cubran mis despojos con grueso cemento,
cortadme las manos.

Prended fuego a esto que quede, quemadlo,
haced que parezca que nunca he existido,
Tirad las cenizas al cauce de un río.
Cocedlo en un caldo.

Borrad cada escrito, callad cada línea,
matad a mi perro que llora a su amo,
quemad cada foto y cortad cada lengua,
que me haya nombrado.

Así, hace el tiempo con todos nosotros,
que corra mi sangre para celebrarlo.
Colgad mi cabeza sobre las iglesias,
regios decorados.

Haced buen provecho del cuerpo tendido,
que os sirva de abrigo la piel de mi espalda.
Un collar de dientes, jirones de pelo
sirvan de guirnalda.

Oíd el pedido, podéis impedirlo
Haced algo útil de lo que yo he sido
¿Por qué darle paz al jugoso cuerpo
del desfallecido?