"El espejo del Ébola" por José I. Torreblanca


¿Qué imagen nos devuelve el virus del Ébola cuando ponemos nuestra actuación como país delante del espejo?

La primera es la de un país cuya implicación en esta crisis ha estado dominada por un enfoque exclusivamente nacional y egoísta. España aspira a estar presente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, pero sus actuaciones durante esta crisis no han demostrado que le preocupe nada más que lo “suyo”. *
España podía haber movilizado recursos económicos y diplomáticos desde hace mucho tiempo, pero no lo ha hecho. Los populares aviones Hércules cargados de mantas, agua potable y medicinas, que son estampa habitual en situaciones de emergencia humanitaria (recuérdese el tifón de Filipinas), no han salido en los telediarios nada más que para repatriar a “nuestros” misioneros, dejando atrás a otros infectados y sin preocuparse en absoluto de lo que quedaba detrás al despegar. En Liberia, Sierra Leona y Guinea falta de todo: cualquier tipo  ayuda hubiera sido bienvenida.**

Con el argumento de la crisis, este gobierno ha impuesto un recorte brutal a los fondos disponibles para la cooperación al desarrollo, planteando como una elección natural que debíamos aceptar que se trataba de una cuestión entre “nosotros o ellos”. Planteado, ahora se ve, como un falso dilema, ¿quién iba a asumir la impopularidad de elegir dar menos dinero a la sanidad española y más a la sanidad en otros países? Ojalá aprendamos algo de los discursos fáciles.

Pero la ausencia de recursos no es lo más grave. Precisamente por carecer de esos recursos en casa, debíamos haber estado más atentos a movilizar otros recursos. Sin embargo, no hemos visto a España liderando ningún esfuerzo en la Unión Europea para movilizar ayuda u otro tipo de recursos.  Contrástese todos estos esfuerzos con la intensa actividad diplomática que la diplomacia española ha llevado a cabo en los últimos años y meses relacionada con la contención de la inmigración, tanto en Ceuta y Melilla como con los países del África Occidental. “Bruselas no nos ayuda” a contener la inmigración, hemos oído quejarse al Gobierno en repetidas veces. ¡Qué bien hubiera estado escuchar al Gobierno quejarse de que la Comisión Europea no nos hacía caso cuando señalábamos su falta de implicación en esta crisis! Lamentablemente, no nos encontrarán ahí.

La otra más destacada es la de un país roto por los recortes y por un concepto de descentralización sumamente dañino. El Hospital Carlos III de Madrid era el centro de referencia nacional para enfermedades infecto-contagiosas hasta el año 2013, cuando la Comunidad de Madrid decidió que correspondía al Ministerio de Sanidad hacerse cargo de la sanidad exterior. Si España necesita un hospital de referencia para enfermedades tropicales, dijo el Presidente de la Comunidad de Madrid, debe ser tarea de todos pagarlo. Un  sistema de salud descentralizado requiere de una cooperación horizontal entre los gobiernos regionales y el Ministerio de Sanidad precisamente para evitar este tipo de situaciones: por razones de economías de escala y capacidad técnica, no es posible tener 17 centros de referencia para todo; de ahí lo importante de tener un Ministerio de Sanidad que funcione como una agencia federal de sanidad, cubriendo los huecos del sistema y obligando a la cooperación  para proveer servicios comunes. Estados Unidos, país federal, tiene una prestigiosa agencia federal, el CDC, situado en Atlanta, específicamente destinado al control de enfermedades contagiosas. Está en Atlanta, sí, pero es de todos, no de los ciudadanos del estado de Georgia. Debemos aprender de esta crisis que el federalismo, que muchos proponen como modelo, no es simplemente que el Estado central desaparezca de la vista de uno, sino entender que, precisamente, el estado que resulte de esa federalización debe ser de todos y tener la autoridad y los recursos para satisfacer las necesidades de los ciudadanos que, como en este caso, no pueden ser circunscritas al territorio de una Comunidad Autónoma. Paradoja que dejará en shock a algunos: el federalismo requiere instituciones comunes, fuertes y bien financiadas.
¿Qué devuelve el espejo? Un país miope, desentendido del mundo y egoísta.

* En Naciones Unidas, hace sólo escasas semanas, el Ministro de Industria, José Manuel Soria, pidió el voto a los países africanos. “África puede contar con nosotros bajo cualquier circunstancia, en cualquier lugar. Pero la oferta no iba por el lado de la solidaridad, sino por el de los negocios: "España", indicó, "puede aportar su experiencia en sectores, como la energía, el turismo o infraestructuras, que pueden ser muy rentables para su economía”
** La repatriación de Manuel García Viejo se hizo en un Hércules medicaliza
do. No así la de Miguel Pajares, que se hizo en un Airbus 310 del Ala 45 del Ejército del Aire.