"The rich get richer, the poor get poorer"


Me cuenta un amigo que trabaja en un hospital público (de los que van quedando menos en España) que "los recortes" se notan "hasta en el material". Sondando a un paciente con un suero de pésima calidad se vieron en apuros cuando el pobre hombre se iba para el otro barrio. 

 En el ambulatorio de la calle Numancia de Barcelona, una funcionaria ha escrito: "Deje de cerrar salas de urgencias y cierre las embajadas catalanas" en relación a las Delegaciones de la Generalitat de Catalunya en el extranjero. Publica "El País": Cada una de las seis embajadas catalanas -abiertas en Nueva York, Buenos Aires, Londres, París, Berlín y Bruselas- tiene un coste anual de unos 90.000 euros en concepto de alquiler y mantenimiento de las instalaciones. Ello no incluye el sueldo del personal contratado ni del delegado, que cobra como un director general, unos 87.500 euros anuales. 

 Podrán acusarme de demagogo, pero sigo creyendo que el problema de los recortes -y de toda forma de pobreza- radica en la mala distribución y repartición de riqueza. Sigo creyendo que España tiene suficientes medios para curar todos sus males (pero los usa en salvar a la banca y en abonar jubilaciones de lujo entre otros mal menores. Nada se dice desde la Casa de Gobierno del gasto que supone mantener una sociedad nobiliaria del siglo XVIII en el siglo XXI. Y la Unión Europea no escasea ayudas a la Condesa de Alba...

 No hay iniciativas para que el fisco eche el ojo a los más ricachones, ni se han buscado medios para erradicar la corrupción. Efectuar recortes económicos en Sanidad, Educación, servicios y ayudas sociales, es condenar a una sociedad a malvivir. 

Cientos de miles de personas padecen el peor de los terrorismos: la miseria. Curiosamente no hay culpables ni responsables en prisión. Los hogares en la peor situación y sin ningún tipo de ingreso ascienden ya a 265.000. Más de 1,1 millones ha perdido su principal puesto de trabajo y salario, y suman 1.800.000. 

Todos los análisis macroeconómicos revelan que el levísimo crecimiento de España  se debe a la atonía del consumo interno. La razón fundamental de este problema está en la elevada cifra del paro, que afecta al 25,9% de la población activa (Sept 2013) 5,9 millones de personas y, como consecuencia de ello, a las familias españolas. Éstas no son las únicas que afrontan la crudeza de la crisis, como han puesto de manifiesto las revueltas con trasfondo social que han sacudido Europa. Éstos son los datos de la dramática realidad: “Desde el comienzo de la crisis -en el cuarto trimestre de 2007- los hogares que no perciben ningún tipo de ingreso, indicador indirecto de la pobreza más extrema, han aumentado un 120%, hasta 265.000”. Es decir, un 7% respecto al año anterior. Así se recoge en el informe interno del Consejo Económico y Social (CES)

 Pobreza, desigualdad y crisis económica. El informe describe varios indicadores que explican la situación de pobreza. Por ejemplo, que, desde 2009 hasta ahora, la población con rentas inferiores a 7.980 euros anuales ha aumentado desde el 19,5% al 20,8% del total. “Se trata del incremento más importante desde que se registran datos relativos a la situación de pobreza. 

 En este contexto, el estudio también considera la evolución de las familias que no pueden permitirse cosas como tener una semana de vacaciones al año; un nivel determinado de alimentación; mantener la vivienda con una temperatura adecuada o capacidad para poder pagar los gastos habituales de la casa  En definitiva, lo que el estudio denomina hogares vulnerables “ha aumentado en casi 9 puntos porcentuales desde 2008 y supone ya un 36,7% del total”. No obstante, el CES llama la atención de que, como consecuencia de la gravedad de la crisis y de su duración, “la escasez de recursos para tener acceso a diversos bienes también está afectando a la población que todavía no está en situación de pobreza”. 

 En todo caso, una de las razones fundamentales del deterioro de las condiciones de las familias, “acrecentando el riesgo de pobreza en las mismas, es la distribución intrafamiliar del desempleo que ha recaído de manera muy acusada en los sustentadores principales de los hogares”. Es decir que se ha quedado en el paro la persona que tenía el principal empleo de la familia; el que más ingresos aportaba.  Según la última EPA, 1.386.000 hogares están en esta situación. 

 Otra circunstancia a tener en cuenta que ha ayudado a paliar en lo posible la situación de pobreza en muchos hogares son las ayudas sociales de las distintas administraciones, la protección por desempleo, el mantenimiento de la subida de las pensiones mínimas y el incremento, “aunque efímero”, del gasto en políticas de ayuda por hijo a cargo. Todo lo que está desapareciendo con el actual Gobierno. 

Según el CES, en 2009 las ayudas lograron frenar la pobreza en un 20% frente al 35% de la Unión Europea. En la UE España ocupa el undécimo puesto de los 27 Estados de la Unión Europea en cuanto a riesgo de pobreza y exclusión. De los países más ricos –la antigua UE de 15 estados- sólo supera a Italia, Grecia, Irlanda y Portugal. 

Mientras tanto el Gobierno habla de "brotes verdes" y el Banco Santander, que nunca perdió un céntimo con la crisis, afirma que la recuperación "ha llegado para quedarse". Ya no es noticia que esta crisis ha beneficiado enormemente a quienes más tenían y ha empobrecido duramente a las clases medias.