Política, económica pero, sobre todo, ética



Marina del Corral, secretaria general de Inmigración e Emigración, dependiente del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, apuntó este viernes que entre los factores que alientan a la emigración juvenil está el “impulso aventurero”.

La diputada del PP, María Pilar Sol, asegura durante la comisión de Política Social en Les Corts que algunas familias que "estaban en situación de necesidad, luego a lo mejor utilizaban el dinero (de la Renta Garantizada de Ciudadanía, una ayuda social mínima) para comprar una televisión de plasma o para otras cosas no apropiadas".

Seis millones de "parados" y la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, afirmó que "estamos saliendo de la crisis" y que se ven "señales esperanzadoras".

Como olvidar a Andrea Fabra, diputada del PP, quien tras el anuncio de Rajoy de que el gobierno efectuaría recortes en las prestaciones por desempleo gritó en el Congreso "¡Que se jodan!" tras aplaudir la medida efusivamente. 

Quiero comparar a estas mujeres con la Sra. Ministra de Trabajo y Política Social italiana, Elsa Fornero, quien, al pronunciar la palabra "sacrificio", consciente de lo que estaba promulgando, interrumpe su discurso y llora. 

No es una cuestión de género este horror que vivimos en España. Es una crisis política, económica y ética sin precedentes. Nuestra clase política evidentemente no tiene altura, valores ni capacidad para resolverla. Y por ello nos toca a nosotros padecerla, día a día, telediario a telediario. Esta crisis deja sin empleo a los amigos e impulsa a muchos a irse de este país como único proyecto válido. Otros, que sienten haberlo perdido todo, no corren esa suerte y los vemos en las noticias lanzarse de sus balcones al vacío. 

 Se nota que la crisis es ética porque el pueblo, con todo, no dice "basta".