Walking on water


Es el momento en el que comenzar el camino no puede depender de ganar la lotería, de un milagro concedido ni siquiera de un resultado favorable. Habré de andar sólo con lo que tenga.
Si le presto demasiada atención a la mente, me olvidaré de que los miedos no son reales ni son buenos consejeros. Todos los caminos ya son de por sí lo suficientemente difíciles como para añadirles el peso del pensamiento. 
Echas a andar mirando el camino y cómo pisas, te acompaña tu respiración y un incesante latido. Ellos marcan el ritmo y son tu tiempo.