Masacre holandesa de homosexuales


En los años 1730 y 1731 comenzó en Utrecht, Países Bajos, una campaña de persecución de homosexuales, que posteriormente se extendió por todo el país. Es la persecución de homosexuales más grave en la historia de Holanda y, según el historiador Louis Crompton, la más grave anterior a la persecución realizada por los nazis.

Durante el siglo XVII las Provincias Unidas de los Países Bajos se habían convertido en uno de los lugares más tolerantes de Europa y vivía su Edad de Oro. En sus calles se mezclaban personas de los cinco continentes, en sus casas se refugiaban los perseguidos por razones religiosas llegados de toda Europa y en sus mercados se mezclaban cristianos con judíos y musulmanes, que tenían en Ámsterdam la única mezquita de la Cristiandad. La última quema de brujas se había producido en 1595.
Sin embargo, tras la Paz de Utrecht en 1713, el país comenzó su decadencia militar y política. Había una seria epidemia entre el ganado vacuno, en 1728 grandes inundaciones habían asolado el país y en el invierno de 1731 una parte de los diques se hundieron a causa de la broma, un molusco en forma de gusano desconocido hasta el momento para los neerlandeses.

Las ruinas de la nave central de la catedral de Utrecht, que se había hundido en 1674 tras una tormenta, habían sido durante años un lugar de encuentro para «sodomitas»: hombres que buscaban sexo con otros hombres. En 1730 y 1731, tras las quejas del sacristán de la catedral, el gobierno ordenó una investigación. Inicialmente se detuvo a un ex soldado de 22 años y a un sirviente llamado Zacharias Wilsma. Wilsma conocía bien los círculos de sodomitas en diversas ciudades, identificando a 140 hombres.
El descubrimiento de redes de sodomitas por todo el país produjo una histeria generalizada tanto en las élites como en las clases bajas. La sodomía era vista como un pecado católico, del que los protestantes estaban exentos, dando la idea de que una «quinta columna» papal se había introducido entre sus filas. Unido al problema de la broma, el país fue inundado de panfletos, sermones, tratados y poemas que trataban de convencer a la población de que Dios estaba furioso por la rampante inmoralidad y acusaban de todos los males a los sodomitas. A la extensión de la histeria también colaboraron artistas gráficos realizando grabados sobre el tema.

Los homosexuales de Ámsterdam revelaron tener una subcultura propia, similar a la de Londres y París, con prostíbulos, llamados «casas de diversión», y dos tabernas. También tenían su propia jerga, hablando de «salir a la oficina» cuando salían de las tavernas a los baños públicos para tener sexo, o de «trabajo sucio» cuando se referían al sexo anal. También empleaban motes femeninos para referirse entre ellos, de nuevo al igual que otros grupos conocidos en París, Londres, Lisboa o México de la época.
Siguieron detenciones en Ámsterdam, La Haya, Róterdam, Haarlem y Leiden. Poco después, la histeria persecutoria tomó niveles desconocidos en Europa extendiéndose a ciudades menores como Delft, Groninga, Heusden, Kampen, Leeuwarden, Middelburg, Naarden, Ryswyk, Schieland, Utrecht, Vianen, Voorburg, Woerden, Zutphen y Zwolle. Las leyes referentes a la sodomía en las Provincias Unidas eran muy diferentes en las distintas provincias, algunas apoyándose en la Constitutio Criminalis Carolina, otras no tenían leyes explícitas. Sin embargo todas las provincias condenaron a muerte a los sodomitas, apoyándose en razonamientos religiosos. Se juzgaron a 250 hombres y por lo menos 75 fueron ajusticiados. En Utrecht, 18 acusados fueron condenados a muerte y estrangulados. En otros lugares emplearon métodos diversos de ajusticiamiento. En Ámsterdam Pieter Marteyn, Janes Sohn y Johannes Keep fueron estrangulados y quemados el 24 de junio de 1730. En la misma ciudad, el mismo día, Maurits van Eeden y Cornelius Boes fueron inmersos vivos en un barril lleno de agua y murieron ahogados. En La Haya, Jan Backer y Jan Schut fueron ahorcados y quemados el 12 de junio de 1730. En cambio, en la misma ciudad, ese mismo día, otros acusados fueron ahorcados y luego tirados a la mar con una peso de 50 libras atado a los piés.

Más de 100 fueron condenados en ausencia, al haber logrado huir del país,6 entre ellos, algunos hombres de alta cuna que habían sido prevenidos y escaparon antes de ser detenidos. De hecho, se ordenó que aquellos que habían abandonado el país desde el 1 de mayo sin una razón aparente debían ser exiliados si no aportaban una razón convincente. Algunos personajes importante no consiguieron o quisieron huir, como Frederick van der Reede, pero la mayoría de los detenidos eran personas humildes: correos, aprendices, marineros, cocheros, sirvientes, decoradores, mercaderes de especies, curtidores, toneleros, posaderos, mercaderes de vino, floristas y tejedores.

El escándalo tuvo un eco en los periódicos de Francia, Inglaterra, Irlanda y Alemania, e incluso llegó a ser comentado en las colonias americanas. De hecho las Provincias Unidas llegaron a enviar una queja a Inglaterra, nada sospechosa de tolerancia frente a los sodomitas, porque un periódico había afirmado que los brutales procedimientos de los tribunales neerlandeses podían poner en peligro a inocentes, acusándolos de usar los métodos de tortura de la Inquisición.
Otras olas de persecución siguieron a esta en 1764 en Ámsterdam, en diversas ciudades en 1776 y en La Haya y Utrecht en 1797, eliminando efectivamente la subcultura homosexual. La exposición pública del pecado nefando produjo una modificación en la percepción de la sodomía. Anteriormente había sido considerada simplemente como un pecado con el que Satán tentaba a los hombres, pero comenzó a considerarse como una característica de un grupo determinado de personas, un tipo diferenciado de hombre con su propio estereotipo. El mismo tipo de cambio de percepción se dio en los homosexuales mismos, que comenzaron a considerar la inclinación como propia de su naturaleza.
La denominación «utrechtenaar», nombre dado a los habitantes de Utrecht, pasó a ser durante 200 años sinónimo de sodomita. El término volvió a ser introducido por los homosexuales en la década de 1930 como término neutral.

La ciudad de Utrecht se ha distanciado de los hechos y como gesto de desagravio se ha colocado una piedra en la plaza de la catedral, donde antiguamente se encontraba la nave de la antigua catedral y donde se encontraban los sodomitas, en la que se recuerda la persecución y que los hombres y las mujeres deberían tener la posibilidad de vivir su homosexualidad sin miedo a la persecución.

One Response so far.

  1. Erica says:

    T'has quedao a gusto, he? demà parlem. petons