Sobre OHRA y la sanidad holandesa


Mucha peña joven está partiendo de los países de Europa del sur, siguiendo el marketing y las leyendas que nos han contado durante décadas, en busca de trabajo y un “mejor nivel de vida”. 
Son la nueva mano de obra barata de Holanda, Dinamarca, Suecia y Noruega y se los ve fas-ci-na-dos, recién llegados a Ámsterdam en los coffe-shops de Warmoesstraat pensando que ha llegado a la land of freedom.

Si la libertad se resume en fumarse un porro en un cuartucho sucio y maloliente, para de leer, por que estás en lo cierto: Amsterdam es la hostia.
Para todos los demás, que tenemos que correr detrás de un BSN, bienvenidos al infierno. Holanda, tradicional e históricamente es tierra de banqueros y usureros, donde absolutamente todo tiene un precio y, como veréis a continuación, no siempre es un precio asequible.
Para trabajar hace falta tener un seguro médico y un número de ciudadano (BSN). Para tener un BSN hace falta inscribirse en una oficina (Dienst persoons) con permiso del propietario. Es un rollo, por que los propietarios tienen que pagar más impuestos si vive más peña en su casa, por lo que los anuncios de habitación suelen poner bien clarito que “no es posible registrarse en la vivienda”.
Si consigues registrarte, descubrirás que desde el día 1 debes estar asegurado. Y los seguros médicos son privados en Holanda por que la sanidad pública fue descuartizada y privatizada.
¿Entonces debo registrarme y pagar seguro aún cuando aún no tenga trabajo? Efectivamente, money first.

Las empresas que te contraten ya te dan a escoger entre sus aseguradoras favoritas por si estás en condiciones de cambiarte, con las que tienen un “convenio”. Es de coña, por que los beneficios del convenio son para el empresario, tu pagas igual. Por lo general son unos 12000-18000 EUR anuales. Poca broma. Y si acabas de llegar, de estafas aún no has visto nada.
Los seguros constan de seguros. ¿Que quieres que te cubra odontología? Paga. ¿Que quieres que dentro de odontología también incluya un tratamiento de conducto? Paga más. ¿Ortodoncia? Paga el triple. ¿Implantes? Paga diez veces más. 
Aún así, lo terrible son los EXTRAS. Es un cajón de sastre y nadie como las aseguradoras privadas conoce como romper huchas.

Tienes un accidente en bici (porque vas en bici a todas partes, que moderno, aunque el termómetro esté tres meses escarchado...) y hay que llamar una ambulancia, pues las aseguradoras (¡Cling! ¡Caja!) te cargan un extra de 200 EUR.
Y si llamas a urgencias. Bueno, ¿estás seguro que vendrán? Yo he tenido que llamar desde mi empresa y preguntaron “¿Cuantos litros de sangre está perdiendo?”.
Hay un vídeo que indignó mucho a los faltos de escrúpulos holandeses que muestra como dos macarras atacan a una ambulancia en Rembrandtplein por llegar tarde a socorrer a un amigo.
Claro, “la violencia no es la solución”. He visto campañas en el tram sobre este suceso en los meses posteriores. “Ante todo, calma”. Tienes una emergencia y la ambulancia no viene... ¿calma?
Si hablamos de aseguradoras, te recomiendo (strongly recommend) que evites OHRA. 

Cada vez que me daban una receta tenía que llevarla a la misma farmacia donde tenían mis datos porque acabas afiliado por domicilio hasta a las farmacias (¡Cling! ¡Caja!). En las farmacias (ay, Europa del norte, efficentissima) me tocaba esperar unas dos horas. 
Cuando llegó mi turno, la mujer –que si el tratamiento son dos semanas te entregan 14 pastillas recortadas y nunca una caja de 15- me dijo que tenía que preparármelo. O sea, que iba a pedirle a una de esas chicas que lleva chilaba y trabaja para ella en vaya-a-saber-uno-que-condiciones, recortara las pastillitas.
El tratamiento iba para largo y no pensaba pasarme dos horas por mes en la farmacia así que le pedí que me adelante todas las pastillas recetadas.
OHRA, mi compañía de seguros, me dijo que “había excedido” la cantidad de fármacos que mi seguro cubría y... tenía extras.
Dos intervenciones quirúrgicas en el Onze Lieve Vrouwe Gasthuis, las dos SIN anestesia, con dos enfermeras sujetándome la cabeza para que no me moviera mientras chillaba... OHRA, más de un año después me persigue con los extras
Como prueba ver las cuentas que hacen y me envían sin pausa por correo ordinario y electrónico. Y es que ya ha pasado más de año y medio y... ¡los extras de OHRA me persiguen!
- Hoofdsom                                   EUR           56,26
- Buitengerechtelijke kosten           EUR           44,03
- Rente tot en met heden                EUR            0,09
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- Totaal                                EUR          100,38
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Por supuesto que denuncié al jodido Onze Lieve Vrouwe Gasthuis de Oosterpark por intervenirme quirúrgicamente sin anestesia. Pero ¿adivinan qué? El Colegio de Médicos me pedía pasta para “asesorarme” (¡Cling! ¡Caja!). También elevé una queja formal al Klachtenbureau Gezondheidszorg del Hospital que me respondieron con un “vaya, que pena que no se sintiera Ud. a gusto”.
Consulté un abogado privado, el encantador Dr. L. T. de Witt, y me envió facturas de pago, una tras otra, por unos cuantos trámites nunca oídos ni vistos. Mientras tanto, OHRA sigue enviando extras a punta pala. No importa que pasen los años, ellos siempre tienen recursos. Y, frente al vicio de pedir, la virtud de no dar.
Sí, Ámsterdam en enrollada, tío, es cojonuda siempre que vaya a consumir hierba y estés de “vacas”. Pero, te doy un humilde consejo: nunca te enfermes