La noche y el día del 15-M en Barcelona


El Govern de Catalunya tuvo éxito al reventar el movimiento del 15-M en Barcelona a golpe de bastón. La policía autonómica arrasó con el punto de protesta en nombre de la seguridad y la plataforma 15-M acabó invadida por una multitudinaria marcha contra la brutalidad policial. 

Cuando la marcha contra la brutalidad policial abandonó la plaza, ¿dónde estaban todos esos estudiantes que participaban hasta media noche de las Asambleas generales? 
Felip Puig sigue en su cargo, igual que Zapatero, igual que el Rey. Igual que toda esa clase política que le daba la espalda a los cacerolazos. 
Exigirle al Parlamento de Cataluña que oiga las reivindicaciones de la plaza -en lugar de brindar por los éxitos electorales- y no apruebe los recortes en Sanidad y Educación era una tarea titánica pero necesaria. 
Desde la Generalidad se afilaban los dientes pensando que si el 15-M no se moría ante la indiferencia de los políticos, finalmente la protesta frente al Parlamento le otorgaría la ocasión perfecta para matarlo.
Cuando la marcha llegó al Parque de la Ciudadela, donde se encuentra el Parlamento el parque había sido clausurado por la policía.
La imagen era siniestra: tras los barrotes, Mozos de Escuadra y Guardia Urbana, hoy igual que ayer, armados hasta los dientes y sin placa de identificación, vigilando desde la distancia, ocultándose el rostro cuando se acercaban las cámaras.
Afuera de la Ciudadella, un mar de jóvenes dispuestos a acampar y pasar la noche para impedir que los políticos accedan al Parlamento la mañana siguiente. Era una demostración de fuerza. Un llamado de atención necesario a un gobierno indolente. Había personal sanitario dispuesto a defender su puesto de trabajo y educadores preocupados por el suyo, debates hasta la madrugada y mucha valentía en los presentes. 
Las sombras de los indignados en las verjas, intentando vallar las puertas de acceso,  gritos pidiéndole a los policías que se unan a sus reivindicaciones. Monólogos salpicados de insultos, bromas o provocaciones que los agentes ignoraron siguiendo las órdenes de sus jefes. 
Afuera del parque, entre la peña, era evidente que esos tíos que se reunían en breves encuentros con la policía  no eran indignados. Desde la organización se hizo oídos sordos al grito de "los secretas están organizando algo". Hacia las 4,30 AM un avispero de los furgones de los Mozos hacía temer una mañana agitada.
El follón estaba asegurado. Si este es "el canvi" del que CiU hablaba en su campaña electoral, bien hubiera podido ahorrárnoslo. ¿La solución de los líderes políticos catalanes? "Los peces gordos asisten a su puesto de trabajo en helicóptero". 
Como era previsible, el enfrentamiento entre los cuerpos de seguridad catalanes y los manifestantes fue impactante. Durante las horas de la noche, muchos de los manifestantes durmieron o dormitaron en sus tiendas. Algunos provocaban e insultaban a los policías y eso generó discusiones. ¿Los cuerpos de seguridad eran responsables de que la marcha haya acabado acampando en la acera o eran "simples trabajadores que hacían su faena"? 
Hoy igual que ayer, la Ciudadela vivió mucha tensión entre los dos grupos. Durante la madrugada no faltó el "poli bueno" de la Guardia Urbana que hacía bromitas con la linterna para que no le sacaran fotos. Pero siempre fueron dos bandos muy diferenciados: los que querían manifestarse y los que lo impidieron. Esa imposibilidad hizo que los más violentos abandonaran la pacífica manifestación y bloqueo de puertas para atacar directamente a los políticuchos de turno.
Los medios hicieron eco de la obra de unos pocos y no mencionaron la intervención de la secreta en los altercados. 

Por la tarde, después de que la TV condenara al movimiento por antidemocrático, y una vez que las portadas de los periódicos de tirada local se "indignaran" contra los indignados. El movimiento 15-M condenó la violencia (muy bien hecho) y se desvinculó de la acción de bloqueo del Parlamento (ay, ay, ay...) había que tener huevos para volver a la Ciudadela a manifestarse. Los mozos ya no hacían chistes. Las porras estaban listas y se respiraba un nerviosismo enorme cuando la marcha llegó al lugar desde la Generalidad. No hubo enfrentamientos. Nadie les iba a dar ese gusto. 
Cruzando la calle Creu Coberta, dos señoras se reían de los indignados hablando pestes de la plataforma del 15-M y de "lo que le hicieron a los del Parlamento". Parecía que habíamos tocado fondo. Más de 100.000 personas nos demostraron lo contrario. 


La prensa vive de los intereses políticos, pero los indignados eso ya lo sabían. La plataforma del 15-M habla de una masiva concurrencia, 250.000 presentes. Cuando la masa aún no había llegado a la Ciudadela, "LA VANGUARDIA" digital decía que 30.000 se habían concentrado en Barcelona y la marcha había terminado al leer un comunicado. "Luego diréis, que somos cinco o seis".
"¡Grecia, PRESENTE!", "¡Sí se puede!" los indignados estamos informados y hubo referencias claras a la situación internacional.  
Era una manifestación multitudinaria y extraordinaria. No fue una fiesta, como  comentaron los Medios, sino una  larga demostración de que estamos hasta los huevos/ovarios. Lógicamente faltaron las señoras trajecito sastre del Corte Inglés, pero sólo se indigna quien tiene dignidad. 
Nadie culpa a la banca de la crisis económica actual, sino a los especuladores; desde el que se compró una segunda vivienda para alquilarla y ahora no la puede pagar hasta el accionista que más se divierte jugando en bolsa. Lo que más indigna, que los bancos se beneficien de la crisis y sigan sacando resultados positivos mientras los trabajadores somos cada mes más pobres. 
A los dirigentes y a su "tráfico de influencias", funcionarios rastreros y trabajadores miserables de la Generalitat de Catalunya sólo habría que decirle que desistan en su intento de destruir la plataforma 15-M ¿no veis que sólo habéis conseguido cohesionarla? ¿no comprendéis esta indignación actual?

A la mañana siguiente el gobierno catalán declara que ha tomado buena nota de las reivindicaciones de la calle...