Los límites de Guardiola


En la última gran marcha de los indignados, se leía en las pancartas que una de las razones -que no la única- por las que estábamos en las calles era la economía  y la crisis económica.
Ahora bien, este titular suele ser tergiversado por la prensa española. La crisis económica  y el índice de desempleo son sólo agravantes de dos situaciones inadmisibles: que la economía dicte leyes, regulaciones y políticas; y que la explotación laboral esté tan extendida.

En este naufragio, hay brújulas que nos permiten ver cuándo perdemos el norte. Y el fútbol, opio y circo, es una brújula de ésas que muestran toda su impudicia.
Que Catar sea la sede del mundial de fútbol 2022 es escandaloso y no precisamente por sus altas temperaturas, sino por que Catar no reconoce los derechos humanos ni políticos de sus habitantes, aplica la Sharia  -la ley coránica- en lugar de la justicia y es una monarquía despótica y absolutista en vez de una democracia.
La ley somete a los Cataríes a licencias para consumir alcohol, no permite la creación de partidos políticos, encarcela por años a quienes hayan mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo y limita la libre circulación de trabajadores mediante avales personales.   

Que el Banco Sabadell haya seleccionado a Pep Guardiola como una autoridad moral en sus campañas publicitarias es simbólico. Don Josep Guardiola i Sala estuvo años en Catar jugando para la liga catarí, y se ha alzado como embajador de este país de cara al mundial.  En sus discursos públicos relativiza la falta de derechos que padece sistemáticamente la población de esta península: "Injusticias hay en todo el mundo, no sólo en Catar". Y añade: "Es mucho más abierto de lo que la gente se cree. Es un país muy seguro. La gente tiene todas las libertades del mundo, las que marca su gobierno."

Brillante. Guardiola representa muy bien los intereses de los petrodólares, la filosofía de los banqueros y ha conseguido que la "Qatar Foundation" esté -junto con el logo de Nike, otra empresa líder en explotar laboralmente a sus empleados- en la camiseta del F. C. Barcelona.
No se indigna quien no reconoce la dignidad del ser humano. Mientras que la educación puede formar ciudadanos, la economía forma monstruos mediáticos. 

En la última campaña del Banco Sabadell, le solicitan al sampedorense, "¿Algún consejo sobre los límites que nos ponemos?" (!) y él responde en la siguiente página "Lo único que sé es que desaparecen cuando no piensas en ellos". No nos cabe la más mínima duda...