Narcotráfico y política


En España abundan los rumores de que los políticos son consumidores habituales de drogas ilegales, como en muchos otros países europeos.
Los rumores se duplican en las campañas, donde las jornadas intensivas de algunos candidatos, al ser estudiadas con lupa, descubren que dormir cuatro horas diarias a los cuarenta años resulta insostenible para cualquier organismo -exceptuando el rey de la cienciología, Tom Cruise-.
El tema del consumo pasa a mayores si relacionamos a los partidos políticos españoles con los narcotraficantes. Ese es un terreno vedado para la prensa española, donde se impone un silencio inquebrantable. Una cosa es consumo personal y otra un contacto a nivel de partido.
Se sabe que Galicia es un feudo que mira al Atlántico y una puerta de acceso para la droga que viene de occidente.

Generalmente la calle asocia el hachís a Marruecos y su ingreso por Andalucía. Las noticias rebelan que hay pescadores gallegos que trafican en altamar y lanchas que cruzan el Mediterráneo con dirección a Andalucía.
Es insólito y alarmante ver a Mariano Rajoy, lider del partido de la oposición -Partido Popular- a bordo del atunero "Moropa", propiedad de uno de los clanes del narcotráfico -Os Caneos- considerados de los más importantes a nivel nacional por la policía española.
El jefe de "Os Caneos", Daniel Baúlo Carballo, cumplía una condena de más de 17 años de cárcel en el momento en que Mariano Rajoy subía a su embarcación.
La imagen fue publicada por el periódico local gallego el "Xornal de Galicia". Tras su publicación, José Luis Gómez, director del periódico, ha sido relevado de su cargo de “mutuo acuerdo” con la propiedad de la empresa que gestiona el periódico.

La reconstrucción de los hechos efectuada por Galicia Confidencial narra lo siguiente: una vez publicada la imagen, Mariano Rajoy “montó en cólera” y llamó a Jacinto Rey propietario de la constructora San José, y del Xornal de Galicia. Y añade: “Según fuentes consultadas, Rajoy sugirió que presidirá el Gobierno en breve, lo que significa tener el poder para continuar adjudicando o no, las obras públicas de las principales empresas españolas, entre ellas, por supuesto, la constructora San José”.
Los hechos se ventilan ahora por interés electoral, claro está, pero ocurrieron en mayo del 2009.
Este miércoles 6 de abril del 2011, el presidente del PP, se ha negado a dar explicaciones sobre su presencia, dos días antes del arranque de la campaña para las elecciones europeas, sobre el atunero "Moropa".

Preguntado por el periódico de tirada nacional 'Público' si, tal y como reclamaba el PSOE, tenía previsto dar explicaciones sobre su visita al barco de los narcotraficantes, el líder del principal partido de la oposición ha respondido tajante: "No".
¿Narcotráfico y política? No, mejor no hablar de ello, ni falta que nos hace.