Uno, diez, cien, 1213 muertos


18/01/2009
Tras tres semanas de conflicto, el resultado provisional de la invasión militar sobre la franja de Gaza es de más 1213 muertos palestinos, la mitad de ellos civiles frente a las trece perdidas humanas sufridas por parte de Israel. Los tanques israelitas aplastaron sin dificultad a su objetivo, incluyendo instalaciones hospitalarias de la Luna Roja, escuelas y refugios de la ONU, oficinas de medios de comunicación y viviendas civiles.
No sólo resulta aberrante la lista de objetivos alcanzados por el ejército israelita, sino también el armamento: durante los ataques aéreos han utilizado bombas de fósforo blanco. Otra muestra del “desprecio que el ejército israelí muestra hacia las leyes internacionales”, en palabras del presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering.

Faisal Abú Shahla, líder del partido Al Fatah y uno de los pocos miembros del partido que sigue en Gaza desde que Hamás ha tomado el poder en la Franja ha denunciado que “Israel hace lo que quiere sin ninguna piedad”.
Al Fatah, rival político de Hamás y al que pertenece el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbás, controla los territorios del norte de Cisjordania donde la invasión israelita apenas ha despertado protestas en las calles.
Esto se explica porque la policía de Abbás controla toda manifestación pública y reprime duramente las muestras de solidaridad hacia sus hermanos del sur, los terroristas de Hamás.
El ascenso de Hamás, estrechamente vinculado con los intereses israelitas de debilitar políticamente la sociedad de Cisjordania, hay que localizarlo especialmente en la Era de Yasir Arafat. Los intereses de Israel en esa época pasaban por erguir un poder local que contrarrestara a la Autoridad Nacional Palestina. Divide et impera.
Una vez separadas las aguas, Faisal Abú Shahla no puede más que asombrarse de la impecable estrategia del Estado hebreo: “Israel ha aprovechado la división palestina. Y ha utilizado la tregua para prepararse bien para atacar Gaza. Ahora ya no distingue entre gente de Hamás o Fatah. Todos somos atacados, también los civiles”, "Israel está destruyendo nuestro pasado, presente y futuro. No sólo ataca edificios de Hamás, sino de la Autoridad Nacional Palestina, los ministerios, la Cámara legislativa ¿Contra quién es esta guerra?” se pregunta ahora el político.

Mientras tanto a paso lento, con interesada calma, Mamad Abbas recorre los distintos escenarios políticos internacionales.
Su intención es ver a Hamás debilitada, y es evidente que ni Al Fatah ni Hamás -y muchísimo menos a Israel- van a detenerse por más cuerpos de civiles que saturen las morgues de la franja de Gaza.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina se reúne en el palacio de la Moncloa con Rodríguez Zapatero.
Zapatero, desautorizando las voces imperantes de la ONU afirma que "hay que intentarlo todo" para alcanzar la paz. Eso quiere decir que está a favor de abrir un diálogo con los terroristas de Hamás, algo a la que la ONU se opone oficialmente, pasándole ese órdago al interlocutor de turno, en este caso, Egipto.
Finaliza la primera semana de enero de 2009 y todas las posibilidades se cierran: jaque mate para la ONU. Y frente a la falta de resolución del organismo, nadie se atreve -ni la Liga Árabe, ni la Unión Europea- a reaccionar. Mutismo general que sólo interrumpen una pocas imágenes de la masacre que Israel perpetúa día a día en la Franja.
"Vivimos un capítulo de la Historia del que nadie de la comunidad internacional nos podemos sentir orgullosos”, reconoce Zapatero. En la misma entrevista en la que se declara cobarde afirma que “al amigo Israel hay que decirle la verdad”.
Es probable que a estas alturas Olmert se ahogue de risa leyendo los periódicos.
Dos personajes resaltarán en esta macabra historia antes que termine la segunda semana de enero: el primero, papel de servil lameculos que el secretario general de la ONU Ban Ki-moon ha hecho al permanecer en Israel mientras la sede de la ONU para los refugiados en Gaza era bombardeada con fósforo blanco por el ejército hebreo.
Y el segundo, como en una comedia de enredos, quién aporta ética y cordura al ámbito internacional es la delirante reencarnación de Bolívar en América: Hugo Chávez.
“El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela condena tajantemente las flagrantes violaciones del Derecho Internacional en las que ha incurrido el Estado de Israel, y denuncia su utilización planificada del terrorismo de Estado, con lo cual este país se ha colocado al margen del concierto de las Naciones”, señala el comunicado.
Por las razones antes mencionadas, “ha decidido expulsar al Embajador de Israel y a parte del personal de la Embajada de Israel en Venezuela”.

En la capital del imperio, Washington, los micrófonos están encendidos a la espera de una respuesta que no llega. Lamentablemente el ex senador Obama se vuelve escurridizo y no emite la más mínima condena al respecto, más bien lo contrario. El futuro presidente ha afirmado que Israel tiene el “legítimo derecho” a defenderse de los proyectiles de Hamás.
El mundo entero parece guardar demasiadas esperanzas en Obama, pero lo que pocos suponíamos es que nos defraudaría antes de empezar. Para maquillar el pecado de omisión, Obama juega la carta de Guantánamo, augurando su cierre inmediato y definitivo.
Un ex convicto de Guantánamo en España aseguraba a un medio catalán que después de todos los abusos a los derechos humanos cometidos por el gobierno de Estados Unidos, cerrar Guantánamo sin castigar a los verdugos ni indemnizar a las víctimas no es hacer justicia. Poco le importa a todos los prisioneros torturados por y para el gobierno de Estados Unidos que haya una cara nueva en la Casa Blanca. Eso no basta para dejar impune a la administración Bush frente a los horrores cometidos. La pregunta está en los manuales de historia : ¿es capaz el partido demócrata de iniciar este proceso judicial sin caer en la tentación macarthista de reanudar la caza de brujas?

Ni lento ni perezoso, el Primer Ministro de Israel Ehud Olmert ha dicho públicamente que la secretaria de Estado Condoleezza Rice ha sido “forzada” a abstenerse de la resolución de la ONU sobre la paz en Gaza después de que Olmert efectuara “sólo una llamada telefónica” al presidente George W. Bush.
Según Associated Press, Olmert afirmó durante un discurso público ofrecido en la ciudad de Ashkelón que al efectuar la llamada decisiva, Bush se encontraba en la mitad de un discurso en Philadelphia. “No me importa, necesito hablar con él ahora” respondió Olmert, “así que Bush se bajó del podio para hablarme”, ha asegurado.
El antiguo asesor de Israel en los procesos de paz del estado hebreo, Daniel Levy, ha admitido que las palabras de Olmert serán citadas durante muchos años en los estados musulmanes. Es, a todas luces, un mal presagio. Esta arrogancia es la que llenará las bombas que caigan sobre Tel Aviv.

El resultado provisional de la invasión de la franja de Gaza es de 1213 muertos. La mitad de ellos civiles. Los tanques israelitas aplastaron sin dificultad a su objetivo. Y a toda la credibilidad que tenía en el derecho internacional y en los derechos humanos.
La crisis económica que esta padeciendo el primer mundo no es nada comparada con la crisis política y ética que están mostrando los países de la Unión Europea. El único y último resquicio donde resuenan los principios ilustrados de la revolución francesa son las monedas de un Euro: Liberté, Egalité, Fraternité.