La fuerza de la violencia


29/12/2008 Esta debe ser una noche muy oscura en la franja de Gaza. No sólo por que los ciudadanos malviven sin suministro eléctrico desde hace meses, sino porque los bombardeos aéreos israelitas están tiñendo la oscuridad de sangre.
El teléfono de Mahmud Abbas a estas horas de la noche ruge ensordecedoramente. Otra vez, Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas intenta reanimar una vía diplomática que desentona con la ofensiva israelí, los cientos de tanques que rodean las fronteras y los más de 330 palestinos muertos.
No hay ni un sólo periodista internacional en el territorio palestino porque Israel no permite su ingreso en la zona.

Parece que el ataque de la nación hebrea esconde intereses electoralistas, como sea, es el más grave en 40 años. Lo cierto es que Hamás, profundamente debilitada, continúa del otro lado de la frontera protegiendo a una población aislada que no recibe víveres ni medicinas de parte de la comunidad internacional. Como única medida a su encierro numantino, Hamás continúa arrojando proyectiles a Israel desde antes de finalizar la "tregua". Es como intentar abatir un tanque con piedras. Israel es hoy una de las mayores potencias armamentísticas del mundo y su próspera economía contrasta con la miseria de Gaza.
Todo esto, que suena familiar pero absurdamente lejano, en realidad se está transformando en un terrible juego de estrategias e intereses. La O.N.U. efectuó su reunión de emergencia hoy mismo, la Unión Europea ha citado a todos sus Ministros de exteriores urgentemente mientras que la Liga de los Estados Árabes adoptará una medida este mismo miércoles.
Si decidieran intervenir -que no simplemente mediar- en el conflicto, Estados Unidos tendría un nuevo plan económico capaz de reflotar al país: la tercera gran guerra.

Son momentos malos para la economía del primer mundo y oportunidades así no se presentan todos los días. A esto hay que sumarle las ganas que tiene Irán de poner a prueba ese uranio enriquecido de grado militar, arrastrando al mundo al borde del desastre.
Sólo una actitud firme de la Liga Árabe podría calmar las aguas. Irán no pertenece a la misma y Egipto está quemándose las pestañas para encontrar una salida pacífica a la barbarie israelita. Ban Ki-moon está de coña si se cree que al catalogar de "desmedidos" los ataques de Israel ha hecho suficiente. El discurso del secretario de O.N.U. no le hace justicia a la seriedad del conflicto, vaya forma más triste de celebrar el 50 aniversario de la institución.
Mientras tanto, la Unión Europea se muestra otra vez dividida. En rueda de prensa la España de Zapatero responsabiliza a ambas facciones del conflicto por romper la tregua, mientras la Alemania derechona de la Merkel responsabiliza pura y exclusivamente a Hamás. La historia se repite: una vez más laboristas y socialistas europeos intentan ser neutrales frente a una derecha islamofóbica.

No hace falta ser licenciado en ciencias políticas para entender que el único camino hacia el futuro es que tanto Israel como Hamás detengan inmediatamente los bombardeos y se sienten a dialogar. Hasta los estudiantes menos instruidos de secundaria saben que la bomba que desencadenará la tercera guerra mundial es Israel.