Una cuestión de mente


Nota del autor: Supongamos que hablo de Buenos Aires. Es muy probable que, por distintos motivos, no me sea posible serle fiel a un compromiso mínimo de objetividad. No he hecho juramentos al respecto, pero como pertenezco al grupo de los ingenuos que creen que no todos los artículos periodísticos son meras opiniones, quisiera seguir escribiendo bajo esta exigencia absurda.
En realidad no pretendo hablar de la ciudad de Buenos Aires, sino de la mentalidad porteña. Es difícil atreverse a definir la mentalidad, la cultura y el pensamiento de los 15 millones de habitantes que tiene esta megalópolis. No es tarea sencilla. Pero prefiero sortear todas estas dificultades iniciales y tratar esta cuestión de mente.
De poco sirve que me cure en salud partiendo de la premisa básica de que Buenos Aires es una ciudad heterogénea, diversa y multicultural. Hablar de mentalidades es generalizar, por lo que es inevitable que, en algún momento, caiga en el error de simplificar hasta lo absurdo.
Aún así, prefiero no caer de lleno en esa tentación y adoptar la táctica de acercarme a la mentalidad del porteño como interlocutor, utilizando las voces de selectos rioplatenses como hilo conductor. Que por la boca mata y muere el pez, coño.

Por alguna extraña razón que se me escapa, el prestigioso periódico “La Nación” ha publicado el 9 de marzo de este año un artículo sobre los “emos” bajo el título “ "Emos", la tribu de adolescentes tristes” .
La historia empieza aquí, porque el subtítulo del artículo decía tratar: “un inquietante fenómeno urbano: jóvenes que tienden a victimizarse. Son de clase media (!); algunos se autoflagelan para mostrar su dolor; rechazan a sus padres y a la sociedad”.
Para aquel que no esté familiarizado con tribus urbanas de la costa Este norteamericana, me atrevo a decir que los “emos” son los “hijos” del hardcore que perpetuaron el movimiento al renovar sus códigos estéticos.
Es una movida cultural, en la cual los chavales expresan su total apatía e insatisfacción por el mundo actual a través de una actitud llamativa y una indumentaria particular. Chicos de pelo teñido, piercing, maquillaje, accesorios curiosos, nada que la escena musical no haya visto y reproducido desde comienzos de los ochenta.
Como casi todos los movimientos juveniles, los "emos" tienen iconos en el mundo musical que son objetos de adoración.
En Madrid o Barcelona los “emos” pasan inadvertidos entre la mayoría kinki. Pero en Buenos Aires, y siempre según el corresponsal de “La Nación”, los seguidores de este movimiento -y muy especialmente los hombres- son objetos de redadas, palizas, agresiones verbales y ridiculizaciones.
El artículo del periódico porteño no condenaba abiertamente el movimiento ni tampoco las agresiones que sus adeptos sufrían. Era sospechosamente informativo, por lo que tenía poco o nulo interés. Lo jugoso del mismo eran los comentarios que han dejado sus lectores. He hecho una selección y trascripción literal de los más increíbles porque vale la pena oírlos. Ayudarán y mucho a entender la mentalidad porteña. Ya verán.
Por ejemplo, un tal “fmm11969” escribió: “Si no se vistieran como homosexuales "dark", ¿no dejarian de pegarles y ser discriminados? O sea: ellos se visten asi porque son discriminados, o son discriminados porque se visten asi??? cuando veo a estos pibes quiero que vuelva el servicio militar, no para que los castiguen y los "bailen" sino para que aprendan valores y disciplina. (Y que les corten el pelo tambien). Si realmente son tan sufridos e incomprendidos, la proxima vez que agarren un cuchillo... CORTEN MAS PROFUNDO!”.
Fijaos, la historia argentina es asombrosamente cíclica. Los golpes de Estado encabezados por los “prohombres” de la patria suceden a cada crisis. Los militares que en 1976 dieron el último batacazo al país, justificaron su accionar diciendo que, en momentos críticos, es el pueblo el que llama a su puerta. Tal afirmación una infame manipulación histórica pero también encierra una triste realidad. Durante todo el siglo XIX, Argentina quedó mucho más prendada al accionar castrense de Napoleón que a los ideales de la revolución francesa.
Desde Rosas hasta Galtieri, todos parecían querer emular al gran emperador corso.
No es pecado reconocer la férrea admiración hacia el paternalismo marcial como característica de la mentalidad argentina. En el monólogo final de Enrique Pinti, el humorista denuncia “la mierda de formación que vendió la izquierda soreta, la derecha fascista y en cuanto al centro pelotudo y pseudo comunista: "Vos no te metas. Acá tiene que haber una mano dura: el hombre, el macho, el líder, el tío”; no el gobernante trasparente y democrático. Siempre la figura autoritaria... porque si no tenemos un padre que nos caga a patadas somos una manga de boludos; con una constitución tan maravillosa que nos había explicado, desde 1853, que no necesitás ningún padre, necesitás nada más que buenos ejemplos y una buena conducta para hacerte valer en tu libertad personal”.

Arena de otro costal es oír la voz de “Sodariel” que comentaba en el periódico: “a estos niños hay que hacerlos laburar de volanteros, en MC Donalds, repartiendo diarios. Hagan como los jovenes de Europa o Asia, ESTUDIEN!!!”.
En la misma línea un/a tal "Temis16" aseguraba que “Este tipo de grupos son un contaminacion social”.
Muchos porteños tienen una ciega admiración hacia lo europeo y lo norteamericano. Y ello causa que los argentinos nunca se reconozcan como americanos sino “descendiente de europeos”, en un evidente complejo de inferioridad mal disimulado. Es por ello que hablan de igual a igual con españoles y franceses, y miran por encima del hombro a bolivianos y peruanos; refugiados en la supuesta superioridad cultural y racial rioplatense.
Así que idealizar a los europeos y a los chinos -que trabajan mucho- es sin duda parte de una estrategia para habitar un continente considerándose superiores a perpetuidad.
Bajo esta aplastante realidad, todo lo que no siga los patrones de indumentaria, comportamiento, clase y origen criollo es una mera desviación.
¿A quién le pude extrañar que un chaval de “clase media” que no sigue los patrones estéticos y de comportamiento sea considerado una contaminación social?

Una opinión de un tal "Joselfer" confirma las sospechas de que la mentalidad porteña es conservadora y reaccionaria. El comentarista, que debe retornar a Buenos Aires, se queja sobre la existencia de unas “reglas de la institucionalización del vestido” que dan por aprobado “aquello que la mayoría” lleva como “bien, o "normal" y todo lo que es "ajeno" a lo normal, debe ser discriminado. Esto viene muy bien en un país como el nuestro que tuvo varios golpes de estado, varios gobiernos dictatoriales y tiranos y nos ha convencido inconscientemente a ser menos tolerantes. Ya veo que ahora que vuelvo, debo volver a tener un corte de pelo normal, usar las típicas camisas uniformadas que todos usan y dejar toda la ropa que compré acá en Inglaterra...”.
No es un caso aislado. La “pinta” que lleves en Buenos Aires es mucho más que una carta de presentación, determina si una persona es respetable o no. "Nestorpujato", por ejemplo, lanza una pregunta a los “emos” “¿Y si prueban bañandose y trabajando?, así podrán sentirse alegres”.
¿Por qué considerar que el aspecto externo lo es todo?
Es indudable que la educación de los porteños hace especial hincapié en cómo debe mostrarse y actuar un modelo muy concreto de hombre y de mujer. Dicho estereotipo está avalado incontestablemente por su condición de bueno, correcto y natural. Y curiosamente ningún comentarista de “La Nación” se cuestiona la artificialidad de esta forma monocromática de percibir la normalidad.
Todas las culturas se alzan sobre un criterio de certeza indiscutible, y por ello en cada lugar hay un modo de vida que es considerado normal, bueno, correcto y natural. Pero no todas son igualmente estrictas y excluyentes a la hora de aplicar sus modelos. Es en el trato con la alteridad donde cada mentalidad demuestra cuán estricta, flexible o irracional es su ideología.
El criterio de certeza es un pilar angular de la mentalidad del bonaerense y su proselitismo traspasa fronteras. Desde Chile hasta España, los argentinos son tildados de pedantes por esta característica. Parece que todo lo que has de ser y hacer en Buenos Aires está estrictamente predeterminado y que los porteños suelen ser tan fieles a estas concepciones como agresivos con quienes no las sigan.
Una triste "artemisalatina" sirve como claro ejemplo entre los comentaristas de “La Nación”: “La clase media argentina, da estos ejemplares –los “emos”-, producto del abandono que hicieron de su hogar las madres, impulsadas por el sistema que las aparta de sus deberes naturales”.
Si Buenos Aires es una ciudad heterogénea, diversa y multicultural, un inmenso avispero donde hay de todo, ¿por qué no todo tiene cabida? ¿Es posible que en la megalópolis no haya sitio para la diversidad?
Será un hecho incontestable o una mera percepción, pero una sociedad justa y sana no tolera la violencia contra sus minorías étnicas, sexuales, raciales ni religiosas.
Tal vez la crisis que atraviesa el país no sea únicamente económica. Algo en la cabeza de los porteños parece ensombrecer más la oscuridad que se cierne sobre el futuro del país.

Acabo con un increíble comentario de un tal "Hernanplez", que, sin quererlo, sintetiza la voz cantante en una pocas líneas: “Tengo 38 años... si de algo le sirve a los adolescentes de hoy les cuento que son modas de gente que genera con la tristesa (sic.) y el masoquismo de debiles consiencias una empresa que por dinero termina ensuciando nuestros cuerpos , con olorers nauceabundos (sic.), drogas peligrosas , venden la moda del homosexual , palabras y palabras cavernicolas que aun dan resultados economicos a un 10 % que vive bien actualizado y en una sana vida familiar , no sean estupidos no se maten , juegen al truco , hagan asados , planten arboles frutales , crien conejos , no se queden fuera de competencia es lindo pertenecer al 10%”...

2 Responses so far.

  1. Anónimo says:

    wow,que blog...la palabra que me sale,es aeroespacial...no pregunten por que..
    me gusta la foto del cielo,mezcla de dia lindo y tormenta...asi como la vida misma..
    con respecto a la foto del mejor aeopuerto de sudamenrica,me guardo los comentarios,yo si puedo,salgo en balsa x el rio,no vaya a ser,que te conviertas,en el mejor desaparecido del mundo !!
    aqui estaremos,seguiremos,discrepando,desde esta maravillosa españa,como me dijo un tio ,el otro dia,queriendome probar su superioridad etnica,yo soy hijo y nieto y bisnieto de españoles...
    yo por suerte soy nieta de mi abuela angelita...suerte,que no decaiga y mucha caña

  2. constanza says:

    esta lento,el revisto
    vamos,vamos,publique
    vaya a ver mamma mia
    y haga un post sobre,
    esa idea de que cuando todo vaya mal,siempre podras volver a empezar
    escuchando,dancing queen
    y que meryl streep,esta
    IMPRESIONANTEEEEEEEEEEEEEEEE