Malas noticias para Rousseau


11/03/2007
La muerte del Capitán América, en una escalinata, al pie de una columna clásica, a lo Julio César, fue una noticia destacada para la prensa semanal norteamericana. El héroe es llevado ante los tribunales por negarse a aceptar una ley antiterrorista, promulgada tras los atentados del 11-S, que obliga a los ciudadanos con superpoderes a inscribirse en un registro policial. Presa de un francotirador que lo abate en las escaleras del palacio de Justicia, entre pancartas que rezan “Capitán América, traidor”, el superhombre fallece indignamente asistido únicamente por una mujer y un policía negro. La editorial Marvel, tal vez en un brillante ejercicio de marketing, acaba así con la larga vida del musculoso “centinela de la lucha por la libertad y los derechos”, según lo define The New York Times. Sé que esto hará las delicias de todos los antropólogos culturales que buscan un tema para su tesina de doctorado, pero no hace falta tanta titulación para extraer una lectura clara de esta noticia.

Hay más. Aquellos que escuchen la maravillosa voz de Tracy Chapman en “Across the lines” quizás se hayan percatado de lo que está diciendo: “Bajo el puente, sobre las vías que separan a blancos de negros, elige tu lugar o corre por tu vida. Esta noche comienza la cacería, en las callejuelas de Norteamérica, ellos asesinaron el sueño de una América". Algo similar apunta Leonard Cohen en Everybody knows cuando dice “todo el mundo sabe que el pacto se ha podrido, el viejo negro de Joe aún recolecta algodón para tus lazos y moños, y todo el mundo lo sabe”. Malas noticias para Rousseau.

La idea de una tierra de libertad, prosperidad y democracia, nacida de la postguerra, esta siendo simbólicamente abatida en las calles. Hay muchos referentes culturales de esta decadencia, pero ninguna manifestación la hace tan evidente como el nacionalismo exacerbado post 11-S. La historia actual de EEUU, con sus recurrentes cazas de brujas, su lista negra del “eje del mal” y demás ha vaciado de contenido esas expectativas. Sólo una economía próspera y ultra capitalista ha sobrevivido a tanto maltrato por parte de los gobernantes. Y es que en esta tragedia hay que diferenciar entre gobernantes y gobernados -gracias Rousseau-, porque existe un antiamericanismo que crece a la sombra de los nuevos populismos, que encuentro verdaderamente repugnante. Fíjate: tu también vas al banco y no por ello eres un capitalista salvaje que quiere perpetuar el orden mundial y matar de hambre a toda África. ¿O no?