Los dos bandos del terror


27/01/2008
España está sometida al terrorismo desde la década del 60. Eso tiene muchas consecuencias –institucionales, políticas, sociales-, más de las que soy capaz de analizar. Pero, y esta es la primera vez en cuatro años que abordo este tema, una de las consecuencias previsibles de convivir durante tantos años con esta lacra es una paulatina pérdida de sensibilidad ante cada golpe.
Cada muerto, cada atentado, ¿sigue siendo una noticia sobrecogedora o acabamos acostumbrándonos al constante goteo de vidas? ¿Es posible que para los dirigentes de los partidos políticos cada atentado terrorista se mida únicamente por sus consecuencias políticas? ¿Por qué durante toda la legislatura de Rodríguez Zapatero algunas asociaciones de víctimas han sido tan descaradamente manipuladas por los partidos políticos?

Los atentados terroristas de Euskadi Ta Askatasuna alimentan la politización de la violencia en el Congreso, su manipulación. Y debemos analizar hasta que punto se está utilizando la violencia extrema como arma política en España porque esto va más allá de los acalorados debates PP-PSOE.
Es difícil asegurar quién arrojó la primera piedra, pero la banda armada ETA y las fuerzas de seguridad del Estado español mantienen una guerra abierta de la que sólo oímos los bombazos más estridentes. Y este enero del 2008 ha sido especialmente sórdido.
Como este pulso no es transparente -gracias a los secretos de sumario posteriores a cada arresto y al hermetismo de ETA- la gente de la calle no conocemos más que una foto carné del último arrestado. Tampoco sabemos cómo llegó a formar parte de una banda terrorista con 29 años ni qué dijeron sus padres. No sabemos nada, ni siquiera tenemos en claro si era terrorista, pero la gente calla. Muchas veces he oído eso de “si lo arrestaron por algo será”. Y eso es precisamente lo que más irrita. Era una frase que se oía frecuentemente durante la dictadura militar argentina de 1976-83. Y no era cierto.

El arresto Igor Portu ha sido para muchos una clara evidencia de que esta batalla no es lo que nos contaron. Esta vez, el padre del detenido llevó, antes de que se cierne el secreto de sumario, una copia del informe de urgencias del Hospital Donostia a un periódico. Y todos pudimos leer en pdf. un informe del Dr. Villar Eceiza que detallaba que el chico tenía una costilla fracturada, un pulmón perforado y un enorme enfisema subcutáneo que iba desde las cervicales hasta la pelvis.

A la mañana siguiente, tanto el Gobierno vasco como Gesto por la Paz y Amnistía Internacional pusieron el grito al cielo. Uno esperaría que después de las peticiones de grupos políticos como PNV e IU, el gobierno entero se vuelque a esclarecer que sucedió durante el arresto de Igor Portu, y por qué transcurrieron más de 15 horas hasta que lo trasladaron al hospital. ¿Cómo es posible que, en esas circunstancias, el detenido haya participado de un registro domiciliario?
El portavoz del gobierno vasco, Miren Azkarate, dijo que “ETA no se combate achicando la democracia", sino "cumpliendo y respetando todos los derechos humanos".
Pero no fue así. El Ministro de Interior justificó los daños porque éstos eran fruto del uso de la fuerza reglamentaria que los agentes tuvieron que emplear para reducirlo. Portu debió poner mucha resistencia...
Digo yo si las fuerzas de seguridad no están entrenadas para arrestar a un hombre sin perforarle un pulmón.

El ex Ministro de Defensa José Bono acabó de horrorizarme con sus declaraciones esa mañana de Enero. Oí su voz por la radio pidiéndome que me ponga en lugar de los padres de esos guardias civiles que iban a arrestar a dos etarras armados. Y yo, no me pregunten por qué, sólo podía pensar en el dolor de los padres de Igor. Más tarde me vi forzado a aceptar que si a mí me apalean de ese modo yo también afirmaría mi pertenencia a cualquier banda. El ex Ministro de Defensa acabó de embarrarla al pedir su deseo: "Si tiene que haber bajas, que no sean
nuestras".¿Nuestras? ¿Y quienes forman ese beneplácito grupo? ¿Y quienes son "los otros", si ayer todos éramos españoles iguales frente a la ley?

Os juro que hasta este enero nunca un comunicado del Partido Nacionalista Vasco contó con mi simpatía. Pero es que esa mañana era la única formación de peso que estaba dando clases de humanidad por radio al recordarnos que "la legitimidad y credibilidad de las instituciones de un Estado democrático sólo pueden asentarse a través de un escrupuloso respeto a los derechos humanos", y, en este caso, "a los derechos y garantías que amparan a todas las personas detenidas".

Los días siguientes, todos los medios de comunicación acallaron la necesidad de esclarecer el arresto de Igor Portu Juanena ante la nueva realidad: Igor había participado activamente del atentado que voló la terminal del aeropuerto madrileño de Barajas. Ese atentado que terminó abruptamente con la tregua Gobierno-ETA.
Según el Ministro del Interior, el joven conocía detalles del atentado que sólo podía conocer alguien que había participado en él.
No les creo. ¿Bajo que condiciones de coacción Igor se declaró responsable de ese atentado? ¿Cómo son esos interrogatorios en los cuales los supuestos etarras reconocen sus acciones?
Después se supo que Igor Portu Juanena había colaborado no sólo en el atentado de la T4 sino en las tres o cuatro acciones terroristas que más eco tuvieron en los medios durante el 2007.

No les creo.
Y no soy escéptico. Vean: creo en el informe de Amnistía Internacional que reconoce que “la falta de medidas de los gobiernos españoles para tratar el problema –de la violencia- está exacerbando un clima de impunidad que fomenta la aparición de nuevos casos de torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes” por parte de las fuerzas de orden público, España: Sal en la herida: La impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos.
Esta semana los detenidos son unos supuestos islamistas suicidas que iban a atentar en el metro de Barcelona, inmolándose. No tenían explosivos, sólo temporizadores, pero el gobierno español, desoyendo a los representantes de la comunidad paquistaní en Barcelona que se mojaron al afirmar que los hombres sólo eran predicadores itinerantes de la fe, decía, el gobierno español nos ha salvado de otro 11-M a un mes de las elecciones.

No les creo.
La amenaza de terrorismo se utiliza por los principales partidos en España con fines partidistas y electoralistas. Y de esta guerra sólo sé que esta aparente calma se puede romper tan pronto como ellos irrumpan por mi puerta.