Las banderas arropan a los muertos



29/09/2007

Hoy es un día de gloria para algunos. Y en la TV1 se ven rostros satisfechos y altivos a la salida de la Audiencia Nacional. El juez Fernando Grande-Marlaska en su afán de custodiar el respeto hacia los símbolos y las instituciones acaba de cometer un grave error táctico: darle voz, cámara y luz a los más reaccionarios nacionalistas.
Uno de los autores de la quema de las fotos de Rey de España, hoy no podía ocultar la satisfacción de tener tanta atención mediática, y en su pecho, el símbolo de los “Maulets”.
Para los afortunados que viven sin conocer a qué se dedica este grupo de nacionalistas sólo vale recordar que estos niños desaliñados de mamá, se pasaron años y años reproduciendo pobres carteles que colgaban en la vía pública en los cuales se culpaba a la Monarquía y al Estado español de todos los males pasados, presentes y futuros. Todo sin éxito. Hasta hoy.

Hoy es el maldito día en el que los "Maulets" salen en el periódico por algo más que por quemar con bombas caseras portales de domicilios de dirigentes democráticos como "Ciudadanos".
Hoy los "Maulets" aparecen en pantalla chica hablando de la “libertad de expresión”, precisamente ellos, que han utilizado como insulto el término "¡bilingües!", "¡inmigrantes, idos a España!" o simplemente "¡os vamos a dar de hostias, payasos, hijos de puta, a ver si te meten un petardo en el culo!"
Si ellos son los que van a velar por el derecho de los ciudadanos a expresar sus opiniones libremente, estamos muertos. Pero estamos muertos igualmente, si es que gracias a la obra y gracia del cuarto poder, este 2007 está siendo el año de los símbolos patrios y la institución monárquica. La cosa arrancó con la caricatura a los reyes de “El Jueves”, siguió esta misma semana con el reclamo del grupo parlamentario del PP al PSOE porque en algunos Ayuntamientos no hondea la bandera española. No en vano, la Vicepresidenta De la Vega le ha espetado a los señores del PP: “ahora intentan utilizar los símbolos que son de todos, incluida la Corona, que siempre, en todas las democracias, habían estado al margen de la confrontación política, y tiene que seguir estándolo”.
Ambos partidos han iniciado la alocada carrera de las elecciones generales. Evidentemente el PP está intentando captar votos de los más recalcitrantes españolistas con esta "pose electoral". Y claro, los "Maulets", que son lentos hasta para reaccionar, han visto el follón que se ha armado hace dos meses por la publicación de la caricatura del Príncipe Felipe y se han unido a la furia iconoclasta aprovechando un viaje del Rey Juan Carlos I a Gerona.

De la Vega, aunque no es pan de mi gusto, ha hecho unas declaraciones verdaderamente interesantes en pleno debate por las banderas de los Ayuntamientos: "Usted sabe que hoy ondean bastantes más banderas que cuando era ministro y debería saber que con los símbolos además de conjugar el verbo deber, hay que intentar declinar el verbo querer, y que no sólo vale con el verbo imponer. Se trata de que respetemos los símbolos con la razón, pero también que intentemos sentirlos con el corazón y para eso es necesario que no estén en la batalla partidaria. No se es más patriota por imponer, se es más patriota por convencer". ¡S·P·Q·R·!

Mientas tanto, lo preocupante es que grupos de extremistas nacionalistas como los “Maulets” crezcan frente a los falshes de las cámaras y cautiven con su canto de sirena a otros niñatos, que a partir de hoy van a dejar las clases de guitarra para acudir a sus reuniones, por oír un discurso que abona fantasías melancólicas sobre el siglo XVIII o que rememora terribles dolores de una guerra civil que no han vivido.
Yo, espantado ya he encendido una velita a la memoria Jorge Santayana y Borrás para que ilumine tanta oscuridad. Recordando sus sabias palabras: “para mí, el nacionalismo es la horrorosa indignidad de tener un alma controlada por la geografía”.