El retorno del cazador


23/02/2007
La Universidad de Nueva York (EEUU) fue ayer sede de unos “juegos” memorables. Los estudiantes republicanos –los pro-Bush, para entendernos- han creado y organizado un “juego” que fue portada de los periódicos de hoy: “Encuentre al inmigrante indocumentado”.
Así, por 50 dólares para el ganador, un grupo de estudiantes se hacían pasar por "agentes de inmigración" buscando y persiguiendo a un “jugador” que hacía de "indocumentado".

El juego originó una ola de protestas e indignación a tal punto que la policía y los seguratas de la universidad tuvieron que vallar la zona para que los señoritos jueguen a sus anchas.
Quien convocara el “juego”, Sarah Chambers, encabezando el "New York University College Republican", estudiante de Ciencias Políticas, fue públicamente acusada de racismo. Chambers negó la acusación, explicando que el objetivo didáctico del juego era alertar sobre el “““problema””” de la inmigración “ilegal” ya que "los indocumentados no respetan las leyes del país, el crimen está aumentando, se reducen los recursos de servicios sociales; es un asunto de seguridad".
Curioso que un país que carece de una mínima seguridad social sanitaria y que vigila a punta de rifle la frontera con México, hable de servicios sociales y respeto a las leyes.

Francisco Guzmán, presidente de la organización Latinos Unidos con Honor y Amistad (LUCHA), le ofreció a Chambers abordar el tema a través del diálogo pero la señorita prefirió seguir jugando "a capturar al inmigrante ilegal".
Un periodista llamó la atención de Chambers acerca de cuan duro trabaja un "indocumentado" para hacerse con un sitio en este país. A lo cual la estudiante contestó que "el que trabajen duro, no justifica una acción ilegal, muchos estadounidenses también trabajan duro."
El éxito de la respuesta estaba servido en la misma pregunta. Evidentemente no se trata de quien trabaja más, sino de la frivolidad que implica crear un juego alrededor de estos temas.

La persecución y captura de los inmigrantes no es legal en tanto y cuanto atenta contra la declaración de los derechos humanos. Y, aun así, si las leyes nacionales condenen la inmigración no declarada, ¿no es acaso conceptualmente inmoral crear un juego de ¿adultos? alrededor de ese procedimiento legal? Como sea, Chambers encarna el atrevimiento de la derecha más acérrima, en un momento en el cual el Ku Klux Klan ha renacido de sus cenizas con un nuevo objetivo: “perseguir y atacar a los latinoamericanos”.
En este contexto, la Liga Anti Difamación, organización dedicada al seguimiento de las actividades de los grupos racistas, ha lanzado un mensaje de alerta a la sociedad: la situación general amenaza con desbordarse y constituir el germen de una escalada de violencia étnica.

El gobierno norteamericano recrudece las leyes “anti-inmigración” planeando la construcción de un muro que separe Estados Unidos y México, una evidencia más de la total involución que está viviendo Norteamérica.
Resulta triste ver como un país cuyos orígenes se relacionan profundamente con el pensamiento liberal, que fue construido íntegramente con el trabajo de miles de inmigrantes, esté pensando en levantar un muro contra un país vecino. Es patético que una universidad de prestigio se preste a estos juegos. Estos Estados Unidos del siglo XXI puede que sean el sueño de algún americano, pero están tranformandose en la pesadilla de buena parte del mundo.