Carta abierta a la Administración Bush


20/11/2007
“Hace cinco años que mi novio desapareció. Íbamos a casarnos en febrero pero ahora no se si va a volver. No tengo noticias de él desde que fuera secuestrado -sin cargos ni juicio alguno- por el gobierno norteamericano. Hoy es considerado un combatiente enemigo ilegal para ese gobierno mientras que el mío o la comunidad internacional no hace nada”.

¿Te va en ron y el son de Cuba? ¿Te preocupa la salud del régimen de Castro? Yo siempre he creído que Cuba estaba demasiado lejos de todo y de todos hasta que el pequeño enclave que Estados Unidos tenía en la isla se transformó en un trozo de mi vergüenza. A mi me duele que Estados Unidos, el self called bastión de la democracia, abuse de la debilidad política de nuestra comunidad internacional para torturar sistemáticamente a seres humanos. A mi me duele que esos hombres hayan sido secuestrados -sean lo que sean, hayan hecho lo que hayan hecho- y estén siendo sometidos a tratos inhumanos (de acuerdo a nuestros propios convenios internacionales). Me enfurece que los aviones que los transportaron -más de 50 naves- hayan repostado en territorio español. A mí me indigna tanta impunidad.

La administración Bush somete a torturas y vejaciones a los prisioneros de los campos de Guantánamo X-Ray, Delta y Echo demostrando gratuitamente que, en este mundo, lo único que importa es acumular suficiente poder. Y que todo es válido para garantizar la continuidad de ese poder y su seguridad, incluso torturar psíquica, física y emocionalmente a otros seres humanos. Por eso Guantánamo es una ofensa a mi humanidad.
En Guantánamo no hay juicios previos para los acusados, ni abogados defensores, no existe la presunción de inocencia. Guantánamo es un ataque directo a mis valores ciudadanos y morales, a los mecanismos de justicia que la sociedad me instó a respetar y defender. Guantánamo me atañe particularmente como individuo social.

Me importa un bledo cuán locos estaban antes de que los secuestren porque estoy convencido de que estarán mucho más perturbados cuando salgan, si salen vivos. Guantánamo es un ejemplo de brutalidad e impiedad. Y sin embargo, ni mi país, ni la Comunidad Europea a la que pertenezco toma acciones pertinentes contra los Estados Unidos como país agresor. Por eso Guantánamo demuestra que nuestro sistema es intrínsicamente disfuncional.

Me enseña que la justicia internacional sólo existe para los países con los cuales no existen vínculos económicos dependientes. Me enseña que la economía es el único valor que mi Estado sabe defender.
Por eso, y a pesar de que no conozco a los prisioneros, exijo un trato humano de acuerdo a las leyes y tratados internacionales a las que el Estado en el que habito y los Estados Unidos de Norteamérica se hayan sometidos. Exijo el cierre de Guantánamo. Si no lo hacéis por vuestra pertenencia a la OTAN y a la ONU, hacedlo porque es justo, porque creéis en la Justicia, hacedlo por los valores que decís defender. Cerrad Guantánamo.
Pero si no atendéis a otra voz que la de vuestra conveniencia, cerrad Guantánamo por mera Humanidad, por evitar el dolor que Guantánamo nos causa, porque sois humanos.

Guantánamo es una humillación para todos.