A mi lado


Vives las horas lentas, calmas y pausadas de la tarde, que avanza dulcemente por la plaza. El sol baña la fuente, la fuente al mármol y a mi lado un suelo de flores cobija los sueños de los paseantes. Sus miradas reposan en mi mirada por un instante, como una abeja fecunda arropada en polen.
A medida que los colores se apagan, las huellas de la tarde se deshacen, hasta que las aves son silencio y sombra queda. Entonces, lentamente, se alza esa brisa ligera que me acompaña hasta casa.