"Jóvenes dinámicos y ambiciosos"


"Jóvenes dinámicos y ambiciosos", en una palabra: una mierda, vamos. Buscar trabajo en España es una broma de pésimo gusto, por eso, los que curramos, caemos en el inmovilismo del “siempre podría ser peor” y no nos atrevemos a cambiar de puesto de trabajo.
Para todos los empleos eres muy joven o muy mayor, para todos tienes poca o ninguna experiencia. Infojobs.net –vaya caca- se atreve a publicar anuncios insultantes: “limpiacristales con dos años de experiencia” y cuando uno oferta para el puesto, como licenciado español que es, te responden que "no eres apto para el mismo". ¿Perdón? ¿Me he perdido de algo?
Nada jode más que los contratos basura "–pagamos menos porque son 79 horas, que no ochenta-" te dicen en la entrevista.

"Jóvenes dinámicos y ambiciosos" suena a superhéroe para quién no está en el ajo, para mí, es “comercial de poca monta”, vendedor de ordenadores con el Windows95 recién instalado, vacaciones en un complejo hotelero horterísimo o la nueva Visa Blue –pague y llore con ganas-. Pero si eres inmigrante, por ley, te están reservados todos esos rubros de amplia precariedad laboral que los locales se niegan a hacer: limpiar culos, hacer camas, servir cafés. Nada muy alentador. Además hay otra pega, siempre te pedirán “papeles”, pero siempre te contratarán en negro. Sin seguridad social ni derecho a réplica.

-¿Cuesta mucho encontrar trabajo en España?- me preguntan. Pues depende dónde y en qué rubro. Barcelona y Madrid son los focos de atracción porque las otras capitales de provincia no tienen muchas luces, pero, atento al dato, la cantidad de horas trabajadas pueden superar las 77 semanales –dímelo a mí- y muchas veces te contratan sabiendo que no vas a durar, por lo que puestos a pedir, te exprimen.
Y eso, a fin de mes, te deja en el incierto limbo de “¿me pagarán estos desgraciados?”, con lo que ello implica.
Acostúmbrate, si no tienes su color de piel, a que los viejos -y los no tan viejos-, al pasar por caja te digan que “has venido a este país con una mano atrás y otra delante a robarles el trabajo a los españoles”, así, en bruto plural.
Acostúmbrate a responderles, también, "si quiere mi puesto de inmigrante se lo cambio por el suyo cuando quiera" o "igual que sus parientes en mi tierra décadas atrás", sobre todo para que la impotencia no te carcoma la dignidad. La xenofobia es la tónica dominante, digan lo que digan los progres, y ser “latino” es ser hijo de un dios inferior.

España, lo digo mirando el mapa, pertenece a la periferia de la Europa moderna, o sea forma parte del extremo occidente europeo, y así es como los alemanes lo entienden cuando la UE deja de ayudar a España para ayudar al otro extremo oriental europeo. Pero esto a tí, recién llegado, poco te importará.
Buscar piso y trabajo es una experiencia extremadamente dura pero te conviene estar solo en ella, porque encontrar habitación en pareja es aún más difícil.
No aceptes todo, ni bajes el listón porque te lo pongan duro. Los españoles jóvenes, aunque con más herramientas –DNI y tez a juego- también se quejan de lo complicado que es todo, pero claro, tu no tienes la casa de mamá y papá para quedarte hasta los 35.
Igualmente no dejes que la desesperación te gane –fácil de decir, lo sé- porque si entras en un piso de mala muerte tendrás dos problemas: encontrar otro y dejar el nuevo –cuidadín con los meses de fianza-.
Si subalquilas habitaciones no elijas gente con salsón, más bien gente seria: son más aburridos pero tendrán más reparo y harán menos destrozos...
Y qué más puedo aconsejarte: ¡ah, sí!, que si no te es imprescindible, no te vayas.

Europa y EEUU (EUA) son lugares donde pocos inmigrantes triunfan, -son pocos pero hacen mucho ruido, hablando mucho por la TV del "american dream"-, pero también son cementerios donde una mayoría se queda varada. Y como una ballena en la playa, aquí se muere lentamente, por trozos, y no te quepa la menor duda, la ilusión de triunfar es el trozo que primero se pudre.