Responsables


La xenofobia actual es un acontecimiento individual y social único y, como tal, nos plantea un reto en la convivencia diaria que nosotros, ni social ni indevidualmente, logramos resolver.
El conflicto se manifiesta desde un individuo y desde el individuo se extiende, se reproduce, se perpetúa a travès de la transmisiòn de ideas, de creencias, de concepciones. Defendernos de cada una de sus manifestaciones, es una tarea faraónica e interminable, pero igualmente cada manifestación es siempre violenta, siempre destructiva.
Los diferentes ámbitos –social, legal, educacional, informativos- están, en mayor o menor medida, intoxicados de forma cubiera o sutil por este sentimiento de odio, de repulsión, de miedo hacia un conjunto heteregéneo de seres que son identificados como “extranjeros”.

Todo ámbito social está constituido por individuos, todo ámbito es producto de los mismos, aquello que exista de forma generalizada en los individuos, existirá en la mayoría de los ámbitos
Es necesario comprender la extensión del conflicto y dejar de hablar de xenofobia, homofobia, dejar de asociar grupos con objetos odiados. Porque eso produce una desintegración del problema.
Hoy cada grupo odiado y/o temido intenta formar una asociación para defender su situación, -S.O.S racismo, Gl, coordinadora gai-lesbiana-, esta disociación beneficia al odio.
También es necesario abandonar el plan, el ideal y la creencia, porque es en ellos donde se originó el conflicto.
Cada político, cada artista, cada pensador, efectúa un análisis en pos de una solución que resuelva el conflicto, pero ante los diferentes discursos cualquiera puede percibir como el conflicto no se disuelve.

El abandono del ideal de sociedad, por muy noble que este sea, permite ponerse en contacto con la situación actual, sin prismas ni intermediarios. Si seguimos intentando teorizar o legislar el conflicto, poner orden en el mismo, a través de análisis e imposiciones, nunca lo conseguiremos.
Hoy, se intenta “no discriminar”, sino “integrar”, se intenta construir una comunidad para todos, y todos estos intentos son infructuosos. Nuestro deseo de mejorar la situación, a través de leyes, manifestaciones y escritos, evidentemente no la mejora.
Sólo la comprensión del proceso que denominamos xenofobia, la comprensión del origen, del odio, del temor y del asco, nos permitirán ponernos en contacto directo con el conflicto y una intervención sólo es posible mediante este contacto. La mente es el origen, los hechos, su consecuencia.

Mientras exista una nación, existirá la nacionalidad y siempre que exista la nacionalidad existirá lo extranjero. La defensa de lo concebido como propio, es una consecuencia de esta construcción.
Mientras exista un Estado, existirá disparidad de riquezas. La xenofobia encuentra en la formación de los Estados, grupos, partidos políticos, escuelas, un espacio institucional desde donde perpetuarse y actuar.
Pero la comprensión de todo este proceso no es introspectiva ni voluntaria. El deseo de comprender no está necesariamente ligado con la comprensión, así como el deseo de construir un mundo mejor, un mundo más justo, no guarda ninguna relación con el resultado.

Esta comprensión es individual, natural, no es producto del pensamiento. Es una vivencia directa y sin ella, toda ley, toda norma, crea lo normal, de lo normal surge lo anormal, de lo anormal el miedo y del miedo, el conflicto.
Los pensadores vivimos este proceso y lo evadimos, reaccionando ante sus consecuencias. Asombrarse ante el homicidio, la corrupción, la marginación, es una actitud superficial y reaccionaria. Hoy el conflicto se perpetúa en nosotros y nosotros somos parte del conflicto.