Nuevo muro, misma vergüenza


El periódico español "El País" del 11 de Octubre del 2004 publica en su portada la siguente noticia: “El Gobierno invertirá 130 millones de euros en los próximos cuatro años para extender el blindaje electrónico del Estrecho a toda la costa de Andalucía, las Canarias orientales y Ceuta. La intención del Ejecutivo es que a finales de 2008 la Guardia Civil cuente con 25 estaciones de detección, 71 patrulleras, 3 helicópteros y 13 radares móviles que ayuden a frenar la inmigración irregular de África. Los mandos del instituto armado han solicitado además la compra de dos aviones de reconocimiento, uno para la zona del Estrecho y otro para Canarias.”

Desde 1995 distintos antropólogos han advertido y denunciado que la UE no era más que un “palacio de riqueza” (ver Fakete en “From ethnocentrism to euroracism”) sobre cuyas costas y planicies arribaba un contingente humano de muertos. Aparecían en países limítrofes, dentro de los contenedores, congelados o asfixiados, sobre las costas donde naufragaban las pateras, los cuerpos de quienes buscaban y merecían una oportunidad, de aquellos que querían participar de los beneficios que aporta la vida en el primer mundo, de aquellos desafortunados que no pudieron entrar por vía legal al continente europeo. Para todos ellos su pasaporte y su propia voluntad nunca alcanza.
Así, la inmigración ilegal le suponía a Europa una burla de sus leyes xenófobas y fronteras hasta ahora, día en el que el gobierno español del PSOE ha osado hacer aquello que ni el mismo PP se atrevió, fortificar las costas, a base de tecnología, cual Auschwitz, reemplazando el alambre de púas por el radar moderno, lo cual permita a los alemanes disfrutar de las arenas de Andalucía sin culpa.
¿Esta es la solución que ofrece el PSOE al reto que representa la inmigración africana? ¿Este es el socialismo del PSOE?

La noticia se dio a conocer hace 48 horas: no hubo marcha ni protestas en las calles. Nadie salió a manifestar su rechazo. Desde aquí condenamos a esta iniciativa del gobierno español como un atentado contra las libertades básicas de los individuos y los derechos humanos y exigimos la eliminación del proyecto, por vergonzoso, por inhumano, por incalculablemente imbécil en su misma concepción y, sobre todas las cosas porque la pobreza no se soluciona levantando un muro de vergüenza y construyendo palacetes de riqueza sino compartiendo los bienes. Y cualquier Estado europeo, basándose en su propia historia, ha de saberlo.

Este mundo es inmenso pero hay comida para todos, sólo nos falta la voluntad de querer compartirla.