La noche más larga


22/12/2005
Os invito a despedir el año recorriendo los titulares nacionales de hoy. Sé que no es una oferta muy tentadora, ni muy generosa, pero dado que esta es la noche más larga del año, cojamos lo que tenemos más a mano, un periódico, y analicémoslo a gusto.
“La Unión Europea propone agilizar la admisión de inmigrantes cualificados y de temporeros.” Nada nuevo, Europa, como Estados Unidos desde hace décadas, hará todo lo posible por captar la atención de los mejores profesionales de los países menos desarrollados, auspiciando así la conocida “fuga de cerebros”. Un ejemplo de conveniencia sin consciencia.
¿Buscais otro? “Fernando Alonso cambia su escudería”, noticia más bien triste. ¿Qué van a hacer todos esos niños con ese coche azul y amarillo estas navidades? Pues aprender como un chico de barrio que corría “por pasión por el deporte” ha aprendido en unos pocos meses a correr “por pasión por el dinero”. Cosas que pasan. Estas navidades parecen pascuas si Papá Noel nos regala el coche de Judas…

“La primera víctima del civismo barcelonés”, esto sí es Historia. Tres desgraciados de la zona pija de Barcelona han quemado viva a una indigente que dormía dentro de la sala de un cajero automático. Tanta reglamentación de conducta cívica ciudadana contra la indigencia, no podía tener otra consecuencia.
Un agente de la policía declaró a los medios que los tres jóvenes, de los cuales uno es menor de edad, son “gente normal” y que al llegar a comisaría todos confesaron “que se les fue la mano”. Yo quiero entrevistar a este policía. Gustoso accedería a ello. ¿Puedo seguir considerándome normal si a partir de hoy me entretengo asesinando y asando a individuos?
Detengámonos a resumir el caso. Sarriá es el barrio de los niños bien de la alta Barcelona, de los colegios privados y las falditas de tabla.
Dos de los tres chicos que vivían en ese barrio accedieron al cuarto del cajero automático alrededor de la una de la mañana y golpearon e insultaron a María Rosario E. P., barcelonesa de 50 años, quien dormía resguardándose del frío. Tras este primer episodio de violencia, los dos jóvenes abandonaron el cajero y la mujer cerró la puerta haciendo uso del pistillo de seguridad. Tres horas más tarde, un menor llamó insistentemente a la puerta. La víctima le dejó entrar sin la menor sospecha ya que no él había participado en la agresión anterior.
Poco después, los otros irrumpieron al interior con un bote de disolvente, que, al parecer, robaron de una obra en construcción y rociaron a María Rosario antes de prenderle fuego.
Los investigadores mantienen que los dos mayores de edad utilizaron al menor como reclamo para que su víctima les volviera a abrir el cajero y consumar el asesinato quemando viva a la mujer. El abogado defensor, por el contrario, dice que en realidad los tres jóvenes no sabían que era material inflamable con lo que la estaban rociando, “creían que era agua”, por lo tanto no se puede considerar homicidio, sino "una gamberrada".
Es patético descubrir que los medios de comunicación se niegan a relacionar este crimen con una ideología en particular, tan sólo aclaran que uno de los jóvenes “gustaba de llevar botas militares y pantalones camuflados”.

No creo que si le sucediera lo mismo a algún actor, cantante o político popular, la noticia tuviera la misma repercusión, ni el agente haría las mismas declaraciones, ni el abogado “defensor” se atrevería a ser tan, pero tan mi€rda.
Sólo espero que la justicia española no sea reflejo de la sociedad en la cual vivimos, que reacciona de este modo frente a la cacería de los pobres y a la quema de mujeres.
In memoriam.